Entre el patín y la ingeniería: las dos pasiones de Agustín
Agustín Farber (21) divide sus tiempos entre el estudio, ya que es estudiante avanzando de Ingeniería en Sistemas de la UTN San Francisco, y el entrenamiento, ya que a la vez ostenta varios títulos en el patinaje artístico. La historia del joven que demuestra su talento sobre ruedas pero también entre los números.
Agustín Farber (21), un joven oriundo de Santa Clara de Saguier pero que reside desde hace algunos años en San Francisco, descubrió su pasión por el patinaje cuando tenía apenas 4 años. Lo que comenzó como un juego, a partir de las clases que le daba su mamá, que también patinaba, pronto se convirtió en una dedicación seria y comprometida que lo llevó a competir, incluso, a nivel internacional, consagrándose en 2017 campeón sudamericano.
Con el tiempo, pudo demostrar su talento sobre ruedas, destacándose en diversas competiciones y ganándose el respeto de sus pares y entrenadores. Sin embargo, su vida no se limita únicamente a las pistas de patinaje: paralelamente a su carrera deportiva, cursa el cuarto año de la Ingeniería en Sistemas de la Información en la Facultad Regional San Francisco de la Universidad Tecnológica Nacional, carrera que lleva al día.
Sus primeros pasos en el patín fueron en el club Asociación, con su primer entrenador Julio Ruiz, pero pronto se sumó al Club Sportivo Santa Clara, donde empezó a ser entrenado por su actual profesor, Diego Picco.
“Empecé a patinar desde que soy muy chico, más que nada porque mi mamá patinaba. Después se volvió como una de las pasiones de mi vida. Al principio lo hacía como algo recreativo. Hasta los 12 o 13 años patinaba para festivales, encuentros. Formé parte del Club Asociación en un primer momento, pero ahora entreno en el Club Sportivo Santa Clara”, comentó.
De las primeras competencias al título sudamericano
A patinar de forma profesional empezó apenas entrada su adolescencia: “Empecé a competir, a ir a torneos, al principio en las categorías más bajas”.
Farber, así, comenzó a competir en una categoría individual. Con los años, llegó la posibilidad de sumarse al patinaje en parejas, lo que hizo junto a Gianella Rossi, oriunda de Rafaela.
“Ella tenía un nivel bastante más alto que el mío. Yo siempre estuve en una categoría nacional, pero ella ya estaba en una categoría internacional cuando empezamos. Eso me obligó a mí a subir el nivel y a estar a la par, fue algo que me ayudó un montón a crecer en el patín y como deportista”, reconoció.
Y agregó: “Para estar en una categoría internacional teníamos que entrenar muchísimo y más yo, que tenía que estar a la par de ella. Ella hacía danza clásica, tenía mejor postura corporal, más flexibilidad, más destreza. Patinando junto a ella pude ir a un Sudamericano independiente internacional en 2017. Tuvimos la suerte de que se hizo en Argentina”.
Farber reconoció que en ese momento no era consciente de lo que significaba vivir esa experiencia. “Fue muy loco. Era chico, se dio todo muy rápido, no lo podíamos creer. Estábamos con patinadores de nivel mundial todos juntos en el mismo hotel, porque íbamos todos juntos con el seleccionado argentino”, dijo.
“Fue una locura, competimos contra una pareja de Brasil y salimos campeones sudamericanos. Fue el torneo más importante”, recordó. La recibida fue impresionante: sus familiares, amigos y allegados lo esperaron con una increíble bienvenida que incluyó hasta carteles.
Ingeniería en Sistemas
La disolución de la pareja de patinaje artística se dio con la finalización de la escuela secundaria, que dividió sus caminos en busca de nuevos horizontes. Ella se fue a estudiar a Córdoba y Farber optó por estudiar Ingeniería en Sistemas en la Facultad Regional San Francisco de la UTN.
Si bien en un primer momento pensó en estudiar el Profesorado de Educación Física, pronto se dio cuenta que la docencia no era lo suyo y se decidió por Sistemas, ya que era algo que le atraía: "Me decidí, arranqué, y me gustó”.
Después de un año estudiando virtualmente, pandemia mediante, y un año viajando, hoy Farber está instalando en San Francisco, cursando cuarto año, con las asignaturas prácticamente al día.
Combinar dos pasiones
Respecto a cómo se organiza para estudiar y entrenar, el joven explicó que en la semana vive en nuestra ciudad y los fines de semana vuelve a su pueblo.
“Estudio acá de lunes a viernes y mi papá me busca los viernes o sábados, me lleva al pueblo y yo los fines de semana estoy allá”, contó.
Seguidamente, añadió: “El único día que entreno es el sábado, mi vida deportiva cambió totalmente cuando arranqué a estudiar. Antes entrenaba mucho más, dos veces a la semana, de dos a tres horas, pero desde que me tuve que mudar tuve que reducir eso y pasé a entrenar los sábados”.
Además, decidió bajar el nivel y volver a torneos nacionales: “Me di cuenta que me estaba exigiendo demasiado”.
Además del título sudamericano conseguido en 2017 en patinaje artístico en pareja, Farber cuenta con varios títulos nacionales en los que compitió integrando el seleccionado de la Federación Santafesina de Patín, el último conseguido hace pocos días en San Juan, en un torneo organizado por la Confederación Argentina de Patinaje.
"Fue un estadio increíble, uno de los más lindos en los que patiné”, dijo refiriéndose al velódromo multipropósito Vicente Chancay.
Proyectos y objetivos a futuro
Sobre el final, el patinador y estudiante aventuró cómo se ve en los próximos años y sostuvo: “Estoy ahí, en ambas cosas”.
"Si bien mi objetivo ahora es recibirme el año que viene o el otro, también me gustaría llegar a competir en otro torneo internacional en algunos años, lo venimos pensando bastante con mi técnico y mi familia, tengo ganas", reveló.
Cabe mencionar que a pesar de que redujo sus horas de entrenamiento, hoy Farber mantiene un nivel alto lo que le permitiría concretar esa posibilidad: “Tengo ganas de volver a competir en un torneo internacional como había sido con ese sudamericano, quiero volver a vivir algo así”.
Para cerrar, agradeció: “Todo lo que logré con el patín no solamente gracias a mí, sino a mi técnico Diego Picco, al apoyo de mi familia y al Club Sportivo Santa Clara, estoy muy agradecido”.