María Nasuti (61) y María Laura Palacios (36) son dos mujeres que padecieron cáncer de mama. En el primer caso, en tres ocasiones. En el segundo, sólo una vez, pero la enfermedad hizo metástasis y contra ello lucha Laura, que viene llevando adelante un tratamiento que está dando un buen resultado.

Yo ya pasé tres veces por esto, tres veces me salió. El primer cáncer lo tuve hace doce años”  -cuenta María Nasuti-. Me sacaron un nódulo de la mama derecha. Después de ocho años de no tener nada me salió en la mama izquierda. Y el año pasado, en julio, de la misma mama izquierda me volvió a salir, así que la extirparon”.

La mujer afirma que pudo detectar la enfermedad a causa de los periódicos controles médicos: “Yo me hacía rigurosamente todos los exámenes, porque viene de familia. Mi abuela y dos tías murieron de cáncer. Hace doce años, mi marido se queda sin trabajo, entonces como nos quedaban tres meses de cobertura de la obra social me hago el estudio. En la mamografía me dio que tenía un nódulo. La primera vez no asumí que esto era cáncer. Me operé, pero nunca lo asimilé. Yo iba a LALCEC, me atendía ahí porque no tenía mutual, e iba sola, en bicicleta”.

Fue y es feo, cuando me veo siento que me falta una parte, no es fácil”, explica María sobre sus sensaciones, y asegura que fue aún más difícil llevar su diagnóstico por cuestiones de la vida que se le sumaron: “La última quimioterapia fue muy fea, porque antes de esa se murió mi mamá. Y me agarró un bajón mayor, por todo lo que me estaba pasando. No quería hacérmela, sentía que perdía todo, estaba enojada con Dios. Pasé de todo, hasta la separación de mi matrimonio, al año de operarme, cuando todavía no había terminado el tratamiento con rayos. Pero lo soporté”.

"¿Yo me voy a bajonear?"

La mujer cuenta qué fue lo que la hizo fuerte: “A una de mis tías que murió cáncer de mama, la operaron el mismo día que a mí, a ella acá y a mí en Córdoba. Ella tenía más avanzada la enfermedad porque  fue al médico, el doctor le dijo que tenía que tratarse y nunca más volvió. Cuando la hija se lo descubrió ya era tarde. Un día le hablo a mi tía para saber cómo estaba y le digo ‘qué va a ser, nos tocó a nosotras’ y me dice ‘y bueno María, seremos las fuertes de la familia, por eso nos toca a nosotras’. Ella tenía 75 años, entonces yo pensé ‘¿yo me voy a bajonear con la edad que tengo?’. Si ella con su edad me daba el ejemplo. Ella quería ver a sus tres nietos casarse y lo consiguió. Sus palabras me dieron fuerza”.

La familia, incondicional

María contó que el apoyo de su familia fue fundamental, y recordó que cuando perdió el cabello a causa del tratamiento, su hijo y sus dos nietos también se pelaron. “Nos pelamos para estar como vos, le dijeron.

La lucha contra el cáncer en primera persona

La mujer recalcó que el apoyo de LALCEC fue fundamental, tanto en la provisión de medicamentos que no podía pagar por no tener mutual como en la contención recibida.

“A todas las personas con las que hablo les cuento mi experiencia, y les digo que no sufran, que hay que tener mucha fuerza. Yo me voy a morir de otra cosa, a mí el cáncer no me va a matar, ya llevo tres. Con el apoyo de mis chicos voy a salir adelante”, finalizó.

"Disfruto lo que más puedo"

En el caso de Laura Palacios, la batalla contra la enfermedad también tiene más de una etapa. La primera vez, en 2013, desarrolló cáncer de mama casi al mismo tiempo que el embarazo de su hijo Bautista. Con cuatro meses y medio de embarazo, soportó la operación y todo había salido bien. “Seguí trabajando, disfruté de mi embarazo y luego me concentré en mi bebé”, le cuenta a este medio.

Y así fue hasta el 2015, donde le detectan una metástasis, por la cual está en tratamiento en la actualidad pero que no la hace dejar de confiar en sus posibilidades de sobreponerse.

“Lo sospeché y en un momento le dije a mi familia: ´Nos vamos de vacaciones´. Quería verlo a Bautista cuando viera el mar, porque lo presentía. Era otra vez cáncer, no me podían operar y tuve que hacer quimioterapia, iba muy rápido”, narra la mujer. Y agrega que, por suerte, el tratamiento está funcionando bastante bien.

Apoyos

Laura explica que el apoyo de su pareja, como también de su familia, fue muy importante. “Me ayudó mucho ir a trabajar. Tenía miedo de ver el mechón de pelo en la cama, que sea muy chocante. Cuando en la segunda quimio se me cayó todo el pelo, esperé que mi marido se vaya y me pelé. Cuando él llegó, me ayudó a pelarme y luego se peló él”, recuerda emocionada.

La lucha contra el cáncer en primera persona

“Ahí mismo me puse la peluca, por Bautista que tenía dos años y se asustaba, porque estaba acostumbrado a verme con pelo largo. Mi hijo me ayudó también, lo hago por él. Es muy chiquitito para que se quede sin su mamá, entonces estoy acá por él y me aferro mucho a Dios”, revela.

Consejos a otras personas

Aprendí a no preocuparme por las pequeñeces, ahora las dejo pasar y trato de disfrutar lo que más puedo”, confiesa sobre cómo cambió su forma de afrontar la vida ante estas enfermedades.

“Haciéndose controles las probabilidades de que todo vaya bien son grandes, hay que tratar de tener buen estado de ánimo, no encerrarse. Miedo no hay que tener, si el cáncer está hay que pelearla, por quien sea y como sea”, concluye.