La casa volvió a ser un centro de reunión frecuente con la cuarentena obligatoria, donde ocurren múltiples actividades a tiempo completo. Los chicos, sin tener clases presenciales u otras actividades, pasan más tiempo dentro. En el caso de los adultos, el teletrabajo fue ganando terreno desde el último 20 de marzo. Con el inicio del invierno y la baja de temperaturas el desafío pasa por mantener los ambientes a una temperatura confortable, pero controlando el consumo para que el impacto al bolsillo no sea tan grande.

Métodos para calefaccionar los ambientes son varios, aunque el más elegido es el gas natural, servicio que posee la mayoría de los barrios de San Francisco.

Gas natural y envasado

Los artefactos alimentados a gas –sean estufas o calefactores- suelen ser los más recomendados y tienen la ventaja de llevar obligatoriamente desde este año una etiqueta de eficiencia energética (NAG 315 - Enargas).

Las tarifas de este servicio están publicadas en el sitio web de la Empresa Municipal de Gas (Emugas) y el costo final de la factura dependerá, entre otras cosas, de si se trata de un cliente comercial o residencial, de la categoría en que se halle encuadrado el usuario y de su consumo.

Calefaccionar la casa: opciones, precios y consejos en la ciudad

Por otra parte, quienes utilizan el gas envasado para calentarse, como es el caso de quienes usan estufas garraferas o pantallas, deben pensar en pagar entre 300 y 350 pesos una garrafa de 10 kilos, dependiendo el lugar, o más incluso si requieren el servicio de envío a domicilio.

Esta puede durar aproximadamente una semana –siempre y cuando se prenda la pantalla a partir de la tardecita.

Calefacción eléctrica

Asimismo se encuentran los que optan por la calefacción eléctrica con caloventores, aire acondicionado, estufas halógenas, entre otros artefactos. En estos casos, la electricidad es un punto aparte, ya que en la boleta se detalla el consumo en general de energía eléctrica y no se discrimina por aparato. Es decir, es difícil calcular cuánto se consume calefaccionando con artefactos eléctricos.

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elegir los artefactos más eficientes puede significar un ahorro de hasta el 70% en la factura

Hogares a leña

En el caso de los que utilizan hogares o estufas a leña hay dos grupos que deben diferenciarse: las salamandras comunes y las estufas de alto rendimiento.

La gran diferencia (entre otras) está en la cámara de combustión. Las simples, fabricadas en fundición de hierro, realizan combustión simple. Las de alto rendimiento, por su parte, se caracterizan por su cámara de doble combustión. Están provistas de una entrada de aire secundario, que es precalentado a elevada temperatura.

Para tener una referencia, los 100 kilos de leña pueden costar 900 pesos en San Francisco. Una bolsa de unos 30 kilos, aproximadamente, cuesta 400 pesos. De todas maneras, comerciantes del rubro explicaron que los clientes suelen llevar 50 kilos por compra aproximadamente.

A su vez indicaron que el gran volumen de la venta de la leña está dirigido a quienes la utilizan para asar, no así para calefaccionar, por lo que las ventas en esta época invernal no varían mucho comparándolas con los demás meses del año.

Algo engorroso, muchas veces, es que a la leña hay que trozarla.

El kerosene, por las nubes

En materia de estufas a kerosene o parafina son opciones que todavía siguen vigentes, aunque en menor medida. A modo de referencia, el litro de kerosene cuesta 110 pesos.

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No requieren de instalación, son portátiles y generan calor en un ambiente rápidamente.

El kerosene era muy económico muchos años atrás, por eso en la mayoría de las viviendas había una estufa de este tipo, las “chilenas”. Pero en los últimos años esto se revirtió, porque el precio del kerosene subió tanto que su precio supera a la nafta. Además, no es fácil conseguirlo.