De tan rápido que llegan los Bomberos Voluntarios ante cada emergencia, ante cada pedido de ayuda, hoy nos parece totalmente natural su trabajo. Que destacamos, por si a alguien se le olvida, que es totalmente voluntario. Los Bomberos están, y están siempre. Pero, a diferencia del fuego, ellos no están desde siempre. Entonces, ¿de qué manera se apagaban antes los incendios?

El cuartel de Bomberos Voluntarios de San Francisco se creó en 1937, fue el primero en todo el interior del país, y esa impronta pionera se mantiene intacta hasta nuestros días. Pero hasta ese entonces, a los incendios en la aún joven ciudad los apagaban los vecinos más voluntariosos de la forma que podían: con baldes de agua, trapos o bolsas. En ese grupo ya destacaba quien fuera el primer jefe del Cuerpo Activo, Juan María Baggio Ferrazzi, el “Loco” Juan, un personaje multifacético que además fue militar, boxeador, atleta, jugador y entrenador de fútbol (dirigió a Sportivo Belgrano) y hasta estuvo a cargo del Ejecutivo municipal algunos años.

El intendente en aquel 1937 era Raúl Villafañe, y fue quien dispuso la creación del Cuerpo de Bomberos. Cuarenta años después, en una celebración por esa fundación, Villafañe explicó el porqué de la necesidad de contar con un grupo de voluntarios destinados a combatir el fuego. “Hace cuarenta años, las llamas rencorosas, devoraban la plácida felicidad de un hogar. El intendente municipal de entonces corrió al encuentro del siniestro. Sólo encontró cenizas y leños crepitantes… a un hombre humilde que lloraba frente a la dramática desventura de su humilde techo, abatido por la culpable imprevisión de todos. De aquellas lágrimas nació esta institución”, dijo Villafañe.

Villafañe pudo referirse, probablemente, a alguno de dos importantes incendios en esos días: un despacho de bebidas en la esquina de Pueyrredón y bulevar 25 de Mayo; o a otro en calles Champagnat e Iturraspe.

De tal fuego, una institución

Como dijo Villafañe, de esos fuegos nació la institución que hoy es orgullo de la ciudad. Su ejemplo fue tomado por Villa María en 1951, cuyo cuartel se fundó precisamente a los pocos meses de un devastador incendio en una céntrica fábrica de fideos. Y luego seguirían el ejemplo de los voluntarios de San Francisco otras ciudades en todo el territorio provincial.

Hasta entonces, todo dependía del coraje y solidaridad de un grupo de hombres valientes, con los pocos elementos que tenían a mano. “Nada los obliga, sólo el dolor de los demás”, es el lema de Bomberos. Y esa frase, casi 80 años después, sigue inalterable para los bomberos de hoy.

Fuentes: “Sociedad Bomberos Voluntarios San Francisco, 1937 - 1987”, de Ricardo Juan Corazza. “Juan María Baggio Ferrazzi. Un luchador incansable”, Silvia Pussetto.