Sobrevivió al choque en el que murieron sus amigas: “Es una cicatriz que se lleva por dentro y por fuera”

Local 10/04/2021 Por Oscar Romero
Milagros decidió romper el silencio a 10 años de la tragedia que le tocó atravesar tras sobrevivir al fatal accidente en calle México, donde murieron dos de sus amigas luego de estrellarse el auto en que viajaba contra un árbol. Lo que recuerda de aquella jornada, el dolor por sentirse estigmatizada y la indignación que padeció al enterarse de que el conductor de ese día pidió volver a manejar.
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"Mili", 10 años después del trágico accidente de calle México.

Milagros Ruiz (24) tiene un diálogo fluido, habla intentando sacarse eso que lleva atragantado durante una década. Conserva bronca, pero sobre todo mucho dolor y no es para menos. Es una de los dos sobrevivientes del fatídico accidente de tránsito ocurrido en enero de 2011 sobre calle México, en que murieron dos amigas, luego de que el conductor de un Renault Clio, en aquel momento de 18 años, lo estrellara de frente contra un árbol en barrio José Hernández. Este joven también sobrevivió al terrible impacto.

A diez años de ello, “Mili” todavía lleva consigo preguntas sin responder y marcas que le atraviesan la piel. Estuvo al borde de la muerte y sufrió lesiones gravísimas, pero pudo reponerse.

Fue un 22 de enero cuando la ciudad se estremeció por este trágico choque en la esquina de las calles México y Mitre, donde perdieron la vida Evelyn Di Pasquantonio (16) y Cinthia Pissani (15). La noticia llegó a los medios nacionales.

El otro sobreviviente, Franco Pomiro, sólo había sufrido fracturas menores y, según “Mili”, nunca se arrepintió de lo ocurrido con ella ni con las familias de las víctimas.

Por el hecho, Pomiro fue imputado como supuesto autor de “homicidio culposo agravado por resultado múltiple y lesiones culposas agravadas por resultado múltiple”. Sin embargo, y pese a ser hallado responsable, en 2014, fue condenado solamente a 3 años de prisión en suspenso y 8 de inhabilitación para conducir.

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Descargas de impotencia

En más de una oportunidad Milagros usó sus redes sociales para manifestar su malestar por el fallo: “Me descargué en varias oportunidades usando Facebook porque siempre sentí impotencia, obviamente aparte del dolor por la pérdida de mis amigas, impotencia por parte del conductor ya que nunca se responsabilizó de los hechos. Entiendo que fue un accidente y le pudo pasar a cualquiera, pero de todas formas él nunca habló conmigo ni con las familias de las chicas, nada. Al momento de pasar el accidente solo se preocupó por los abogados, la plata y se borró completamente. Por eso es la impotencia y la bronca”, señaló en una entrevista con El Periódico.

Según la joven, nunca tuvo contacto con Pomiro y aclaró que “no fueron más que agresiones por su parte a través de redes sociales. Yo le reclamaba que tenía que cumplir con una condena por manejar bajo los efectos del alcohol y a alta velocidad. Pero la Justicia nunca llegó, solo le imposibilitaron sacar el carnet de conducir por 8 años”, se quejó.

Por otro lado, la joven manifestó su enojo luego de recibir, tiempo atrás, un llamado telefónico desde los Tribunales de San Francisco, donde le comunicaban que Pomiro había solicitado el permiso para obtener nuevamente su carnet de conducir.

“Obvio que no estoy de acuerdo, me parece una total negligencia por parte de él y de la Justicia, ya condujo bajo los efectos del alcohol y se llevó dos vidas, el volante no es un juguete”, señaló.

Ese día

Milagros recordó que aquella madruga había salido con Evelyn y Cinthia al ya desaparecido El Pub, ubicado sobre 25 de Mayo. Aclaró que Pomiro no era su amigo, sino un conocido de las chicas y que al terminar el horario de la disco fueron a un after a una vivienda en barrio 20 de Junio.

“Recuerdo que yo estaba totalmente lúcida -aseguró-, esa noche no había tomado más que un trago de Fernet con coca que ni siquiera me gusta y las chicas lo mismo. A Franco no se lo notaba borracho y él se ofreció a llevarnos. Nosotras teníamos que ir del barrio 20 de Junio a El Prado donde vivía Evelyn. Desde ahí, por el choque mi mente quedó en blanco; después de estar afuera de la casa me desperté en el hospital una semana después”.

- ¿Qué creés que fue lo que te salvó?

Iba atrás en el auto del lado del conductor. Muchos se sorprenden que me haya salvado porque tuve el mismo golpe que las chicas, la teoría, porque no lo recuerdo, es que yo iba sentada de costado, tal vez charlando con mi amiga y con el choque pegué de costado. Muchos me dicen que le hice honor a mi nombre. Pero en ese momento se me fisuraron las vértebras del cuello, las occipitales y la cuarta y quinta cervical. Se me reventó el hígado, se me perforó un pulmón, me quebré el tobillo y la muñeca izquierda. Me tuvieron que operar, reconstruir el hígado, estuve con drenaje en los pulmones. En el Hospital pasé una semana en coma farmacológico.

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La imagen del trágico accidente (Foto La Voz de San Justo). 

- ¿Cómo te enteraste de la muerte de tus amigas?

Apenas me desperté me dijeron: ‘tuviste un accidente’. Estaba totalmente desorientada, lo primero que se me ocurrió es que había tenido un ataque de asma, pero después me dije ‘no puede ser, estoy toda enyesada, tengo la panza abierta’ y de a poco fui armando el rompecabezas con el pasar de los días. Preguntaba por mis amigas, preguntaba cómo estaban, por qué no están acá conmigo en el hospital. Hasta que un día, dos o tres días después de despertarme, una psiquiatra me dijo ‘tus amigas fallecieron’. No lo podía creer siendo tan chica y aparte nunca había sufrido la muerte de alguien, no sabía lo que era la pérdida de un ser querido. Sobre todo Evelyn que era mi mejor amiga y lo va a ser siempre.

- ¿Creés que se podría haber evitado?

Una jamás se va a esperar una cosa así, me parece que se podría haber evitado si este chico no hubiese ido tan fuerte. El auto no era de él, se lo sacó al amigo, me acuerdo. Yo tenía 14 años, me quería ir a mi casa, eran casi las 7, teníamos que ir hasta El Prado, te ofrecen a llevarte y no íbamos a decir no. El trayecto en auto no me acuerdo.

Evelyn y el “estigma” del accidente

Milagros conoció a Evelyn cuando tenía 12 años y cursaba el primer año de la secundaria en el Instituto Pablo VI. “Nos conocimos porque era la época del Fotolog, intercambiábamos fotos y mensajes. De ahí, un día me invitó a su cumpleaños, fui y nos empezamos a hacer amigas. Si bien ella iba a otro colegio –al 315-, nos juntábamos siempre a la tarde a tomar mates a la plaza General Paz, era nuestro punto de encuentro y así hasta que de segundo año en adelante éramos como se dice ‘culo y calzón’. Y Cintia era amiga mía pero no tan allegada, la conocí más que nada por amigos en común y siempre terminábamos de cualquier forma en el mismo lugar”, recordó.

Luego confió que con Evelyn tenían el deseo de viajar, de realizar algún emprendimiento y de tatuarse juntas: “Siempre nos gustaron los tatuajes y nos decíamos que cuando fuéramos más grandes nos íbamos a hacer uno, pero no lo pudimos hacer. De todas formas mi primer tatuaje fue su nombre y una frase: ‘Sos vos la luz y el calor que brilla y quema en lo que soy’”.

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Evelyn y Milagros. 

El accidente, que a Milagros partió su vida al medio, física y psicológicamente –durante la entrevista ella muestra la extensa cicatriz que le atraviesa el vientre-, también le trajo el estigma de la mirada social, muchas veces desconocedora de los hechos. “Me miro la panza y tengo una cicatriz que me atraviesa, es una cicatriz que se lleva por dentro y por fuera”, confesó.

“Después del accidente -narró- fuimos señaladas por la gente de la ciudad y tuve que lidiar también con eso. Estaba aquella gente que me hablaba para tirarme buena onda pero también aquellos que me bardeaban o insultaban. Creo que fuimos víctimas dos veces, porque después de lo que vivimos éramos señaladas: ‘que éramos chicas, que qué hacíamos a esa hora, por qué nos subimos al auto’. Sí, es verdad, éramos chicas, pero qué adolescente no les dijo a sus papás ‘me voy a dormir de un amigo’ y salió. Hay que ser realistas. Tampoco hay que creer que uno tiene la verdad absoluta, entiendo que hay posturas diferentes y las respeto, pero creo que siempre se tiene que tratar a las personas con respeto”.

Y luego insistió: “Nosotras no somos las culpables, somos las víctimas y hay un responsable en este caso y tiene que hacerse cargo de sus actos”.

- Días atrás se registró un accidente similar al que viviste, en Buenos Aires, donde murieron dos hermanas, ¿qué le dirías a los jóvenes en una situación similar?

Que se fijen al auto de quien se suben. Le puede pasar a cualquiera, no importa si es tu mejor amigo o un desconocido, siempre hay que ser precavido. Cuando voy en un auto o en moto y van fuerte les digo que bajen la velocidad, no tengo un trauma pero el consejo es que no vayan fuerte, porque podes estar borracho, pero si vas despacio, a no ser que te choquen, no te vas a matar o vas a lastimar a otros. Si el vehículo que manejaba Pomiro no hubiese ido tan fuerte a lo mejor chocaba el árbol y eran lesiones menores. A la velocidad hay que tenerle mucho cuidado.

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Su vida tras el accidente

Milagros finalizó sus estudios secundarios, comenzó a estudiar Comunicación Social –cursó dos años- y después tuvo “un intento fallido” de vivir en Córdoba. Regresó a San Francisco e inició otra carrera pero decidió dejarla y comenzó a trabajar para “vivir el día a día”.

Contó también que le gustaría retomar los estudios, sobre todo en Lengua y Literatura, pero que no está acostumbrada a la nueva modalidad de educación a distancia. 

“Me encuentro bien, siempre con el apoyo de mi familia y mis amigas. Nunca voy a reemplazar a Evelyn pero tengo a mis amigas que me apoyan y están siempre al pie del cañón”, concluyó.

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