Jornadas agobiantes y emociones fuertes: la experiencia del personal de enfermería del Iturraspe

Local 03/10/2020 Por Melina Barbero
De atender a pacientes ambulatorios, la mayoría asintomáticos, a asistir a personas que necesitan asistencia respiratoria. Este es el día a día del personal de enfermería que, sin descuidar los protocolos, cumplen jornadas extenuantes por un bien común: la salud.
enfermeros
Los enfermeros trabajan con los elementos de precaución en todo momento.

cintilloEl escenario es otro en San Francisco a 200 días del decreto que cambió nuestras formas de vivir y relacionarnos. Un virus que muestra su peor cara en la actualidad requiere de una labor médica más incesante, como ocurre en el Hospital Iturraspe, centro de salud donde el personal de enfermería también es clave.

En el nosocomio de referencia en el Departamento San Justo, los enfermeros llegan a cumplir turnos de hasta 16 horas diarias, una situación digna de destacar.

Beatriz Montenegro lleva 33 años trabajando en el hospital local y dos desde que está a cargo del Servicio de Enfermería. Apenas ocupado el cargo, junto al equipo de conducción que está conformado dos jefas de sección y cinco supervisoras, su cabeza se llenó de proyectos y objetivos a cumplir. Aunque, en ese camino apareció como una piedra la pandemia y cambiarlos planes.

betriz montenegro

Entre los cambios que menciona Montenegro aparecen la distribución y organización del personal y de los servicios. “Se aumentó el número de camas y equipamientos y se empezaron a pedir cargos de Enfermería que fueron dados en tanda de a diez. Los últimos diez empezaron ahora, el 1 de octubre”, contó a El Periódico.

Respecto a cómo fue modificándose la rutina de trabajo a causa del coronavirus, contó: “Los cambios fueron muy rápidos porque pasó de ser un hospital polivalente a un hospital Covid-19 y de referencia del departamento San Justo. La capacitación del personal también fue muy importante, porque si bien el personal de Enfermería está altamente capacitado y la atención que se brinda al paciente es excelente, hubo que estudiar todos los protocolos”. Según Montenegro, ver a un enfermero cambiarse para atender un paciente con Covid-19 “da muchas sensaciones”.

La jefa de Enfermería se siente muy conforme con el trabajo de sus pares y lo destacó: “Enfermería siempre fue el pilar fundamental en la institución, es la que está las 24 horas del día, los 365 día del año”.

Contención emocional

Montenegro resaltó que con el equipo de conducción de su área hay comunicación constante. “Ya sabemos con qué nos vamos a encontrar o lo que pasa en todo momento con el personal y los pacientes. Hoy como equipo tratamos de contener al personal en lo emocional, que no es fácil, porque antes cada uno estaba en distintos servicios como Clínica Médica, Pediatría, Obstetricia, Salud Mental, y con la pandemia todos pasaron a atender pacientes Covid-19”, contó.

Los sentimientos que aparecen van desde la angustia, la incertidumbre hasta el miedo y el enojo. Pero para la jefa del área, eso no complota contra su profesionalismo: “A un paciente con un enfermero al lado no le va a faltar sábanas, comida, medicación, un cargador para su celular, la comunicación con su familia y muchos etcéteras”, resaltó.

“Enfermería es una profesión y debe ser remunerada como tal. Por eso agradezco a todos mis colegas del hospital que todos los días con su trabajo la engrandecen”, sumó.

“Día a día damos todo”

Andres Massaro también es enfermero del hospital y trabaja en la Unidad de Terapia Intensiva. La pandemia, afirmó, cambió muchos aspectos de su labor diaria. En materia de horarios, si bien son los mismos, de ocho horas corridas, hay quienes como él hacen extras por la demanda de trabajo y la necesidad de personal.

“A veces nosotros hacemos, por elección nuestra de colaborar con el hospital, 16 horas por día o trabajamos en nuestro día de franco. Pero eso lo disponemos nosotros, más que todo para colaborar con nuestros compañeros y el hospital”, reconoció humildemente.

Enfermero Andres Massaro

Otro de los cambios, sin dudas, fue aprender a convivir con los elementos de protección contra el coronavirus. “Con la pandemia estamos todo el tiempo con protección para evitar el contagio; barbijo, camisolines, protecciones oculares. Todo eso dificulta un poco la movilidad, se hace un poco incómodo, pero es para protección nuestra, de los pacientes y del resto del equipo de salud”, aseguró.

Massaro reflejó que los días son agotadores, pero que el ambiente de trabajo mejora su ánimo: “Día a día damos todo lo que tenemos hasta agotarnos física y mentalmente para ayudar a los pacientes que ingresan, tanto nosotros los enfermeros como los doctores. Estamos trabajando constantemente, muy cansados, estresados. Sin embargo, el ambiente de trabajo es muy bueno, muy agradable, gracias a Dios el equipo se lleva muy bien y eso ayuda a que a pesar del tiempo que tenemos adentro, el cansancio y el estrés mental, salgamos adelante y tratemos de dar todo para ayudar a las personas”.

“Hay gente que necesita trabajar. Hay gente que necesita salir y es entendible que hagan eso. Ahora también es entendible que se tengan que cuidar y proteger, no sólo a ellos, sino también a sus seres queridos”.

 

“La pandemia despertó la solidaridad en el grupo”

Andrés Motura es otro de los enfermeros en la Unidad de Terapia Intensiva del Iturraspe, dónde llegó luego de formar parte durante tres meses del área Covid-19. Previo a ello, formaba parte de Clínica Médica.

Para Motura, la principal dificultad que planteó la pandemia fue la de adaptarse a una nueva forma de trabajo. “Si bien nosotros siempre manejamos aislamientos para otras enfermedades, este fue un desafío nuevo porque cambiaron todos los protocolos. Nos tuvimos que ir adaptando y nos seguimos adaptando porque los protocolos son dinámicos y van cambiando a medida que avanza la pandemia”, sostuvo.

Enfermero Andres Motura

Pero los cuidados que mantienen no son sólo para protegerse ellos mismos, sino para cuidar a los pacientes y a sus familias: “El miedo más grande es llevarles la enfermedad a nuestros familiares, más que todo a los adultos mayores de la familia, que serían los más perjudicados si se llegaran a enfermar”.

Algo para destacar, resaltó Motura, es la unión que despertó el contexto entre sus pares. “Lo que despertó fue solidaridad en el grupo de Enfermería. La mayoría de los enfermeros que fuimos destinados a aislamiento, y a tratar a pacientes con Covid-19, nos unimos. Tratamos de ayudarnos, de trabajar juntos para que esto sea más ameno”.

“Estamos muy unidos, todos trabajando para el bien común de los pacientes, de nosotros mismos y de nuestras familias”.

“A este virus no hay que tenerle miedo, sino respeto”

Desde la aparición de la pandemia, y la reestructuración de área en el hospital, Corina Coll, que desde hacía años se desempeñaba como enfermera de urgencias y emergencias en la guardia central, pasó también a trabajar en el servicio de Covid-19.

“Desde el comienzo fue un servicio de pacientes ambulatorios, la mayoría asintomáticos, que no requerían una atención continua de 24 horas, ya que eran pacientes estables. Con el pasar de los meses, y ante el aumento de casos pasó a ser terapia de Covid-19, donde hoy tenemos pacientes en asistencia respiratoria mecánica que necesitan atención continua y todos los cuidados pertinentes”, detalló Coll, diferenciando las primeras épocas.

Enfermera Corina Coll (3)

Entre los cambios a los que debió adaptarse, lo que más le costó fue dejar de trabajar con una internación domiciliaria de una niña con algunas patologías y tener que alejarse de su mamá, una persona de los denominados grupos en riesgo.

“Las horas de trabajo se han alargado e intensificado, ya que lamentablemente hay compañeros infectados y otros aislados, y hay que cubrir esos faltantes. El trabajo se vuelve un poco extenuante debido a la cantidad de horas, la complejidad de los pacientes y el hecho de estar todas esas horas vestidos con todos los elementos de cuidado personal nos deja agotados”, contó.

Sin embargo, Coll añadió: “Nosotros estuvimos preparándonos durante meses para este momento y parecía que no iba a llegar, pero llegó. Y estamos dando lo mejor que tenemos para que estos pacientes puedan volver con sus familias. A veces es duro porque vemos que hay gente que no toma este virus en serio y nosotros ya sabemos lo que es que un paciente esté luchando por su vida, lo vemos a diario. Por eso mi reflexión es que se cuiden. Si no lo quieren hacer por ellos, que lo hagan por sus seres queridos”.

“A este virus no hay que tenerle miedo, sino respeto, sean precavidos. Hay que tener un poco más de paciencia y nuestras vidas van a regresar a la normalidad, todos lo deseamos. Nosotros mucho”, concluyó.

“Cuiden a las personas mayores, a los que están más expuestos a esta enfermedad. Nosotros queremos que la gente esté bien, sana y a salvo en sus hogares”.

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