El recuerdo de Nelsi Mina y el último título que festejó Sportivo con hombres de la casa

Deportes 30/09/2020
Encabezados por el recordado DT, en 1997 la "Verde" consiguió su último título en la Liga Cordobesa de Fútbol; y lo hizo con gente de la casa.
Nelsi Mina

Hace unos días, se cumplieron ocho años del fallecimiento del recordado entrenador Nelsi Mina. Un personaje que sin lugar a dudas dejó una huella imborrable en el fútbol de San Francisco, principalmente en Sportivo Belgrano donde consiguió varios títulos (1987/1988/1994) y uno de los más recordados fue en 1997 porque fue "la última vuelta olímpica" del equipo de barrio Alberione.

En el 97, la "verde" fue campeón del Torneo Clasificatorio de la Liga Cordobesa, el último título en la máxima divisional del fútbol cordobés; y lo hizo con un plantel doméstico, con gente de San Francisco y encabezados por el legendario Nelsi, un hombre con nombre propio en el fútbol local.

Desde aquella proeza, Sportivo ya no pudo gritar campeón en primera división. Los años pasaron, indudablemente llegaron tiempos mejores y distintos que llevaron al club a tener una gran trascendencia nacional, pero nunca pudo recuperar del todo la impronta local que Nelsi Mina le daba a sus equipos campeones.

En ese marco, el mítico Horacio "Lola" Hernández dialogó con El Periódico y contó todo lo que significaba Mina y el porqué de esos títulos. "Nelsi fue muy importante para el club porque dedicaba todo y daba todo lo que tenía por Sportivo, si tenía que poner dinero de su bolsillo él lo hacía; le compraba botines, vendas a los jugadores, era una persona excepcional y siempre se valía del grupo que conocía. Éramos 7 u 8 jugadores de San Francisco que éramos la base del equipo y después traía algún refuerzo, pero siempre éramos un 80% de la ciudad y de la zona", comentó.

"Con esa base sólida de jugadores que no íbamos por el dinero, sino por el amor a la camiseta, no se pensaba en la plata solo en competir y jugar en Sportivo", agregó.

"Con Nelsi fuimos campeones en el 87 de la Copa Gobernación, en el 88 ganamos el Apertura y el Clausura, después él volvió en el 94, en el primer torneo llegamos a la final con Racing de Córdoba y la perdimos; en el segundo torneo llegamos a la final de nuevo con Racing y la ganamos", contó Hernández.

"Esa gente falta en el club"

Hernández se deshizo en elogios para con Mina. "Estaba en todos los detalles, en los arbitrajes porque siempre sabía quién dirigía, él estaba siempre informado de todo y cuando a algún jugador le faltaba algo le llevaba todo a su casa. Esa gente falta en el club, que quiere al club y lo lleva en el corazón, por eso logró tantas cosas con gente de San Francisco", explicó.

"En esa época se jugaba 4-3-3, no había muchas condiciones tácticas, eso también le dio sus frutos. Era un tipo simple, tenía buen ojo para saber donde más le rendías al equipo. Sabía mucho y por eso logró lo que logró, era difícil ganar un campeonato en Córdoba y nosotros lo logramos", añadió Hernández.

Para "Lola" su legado fue la capacidad de manejar los grupos y conducirlos. "Me dejó una gran enseñanza, los grupos nunca tuvimos problemas nos llevábamos muy bien porque él era muy leal. En el armado de los grupos él era muy bueno…", concluyó.

"En 1997, en el último campeonato del club, yo tenía unos 38 años y era el más grande del equipo, compartía plantel con chicos de inferiores y la base que teníamos. El único refuerzo fue Daniel Leani, un jugador de Buenos Aires que vino de Chacarita , ahí logramos el último campeonato del club", dijo Hernández.

Una nueva esperanza

Con cada nueva etapa que comienza en Sportivo Belgrano se renuevan las esperanzas y tal como lo anticipamos en párrafos anteriores hoy son otros tiempos, es otro el nivel de competencias; pero la deuda futbolística que sigue teniendo Sportivo desde hace varios años atrás es la darle más oportunidades a los jugadores locales.

Aróstegui dio un indicio en su presentación, también lo dio en el interés por Bruno Martelotto y por Luciano Mazzina como conductores del equipo. 

La última entrevista de Nelsi

La última entrevista periodística, Nelsi la hizo con la recordada revista Vayas Donde Vayas de El Periódico. En aquel momento, Mina era coordinador de General Savio en el Baby Fútbol. 

El extracto de la entrevista:

Acostumbrado a dirigir a los más grandes, y también lidiar con ellos, el ex director técnico de Sportivo Belgrano trabaja con los pibes: “Vengo todos los días a Savio, me encargo de supervisar”, comenta. “Acá hay buenos jugadores, son chiquitos, pero algunos pintan para ser fenómenos”, agrega. Mina acompaña en la dirección técnica de la tercera división de Savio a Marcelo Felissia, también presidente del club.

Nelsi: ¿todavía tiene cuerda para dirigir?

“La verdad que quería volver a dirigir fútbol, pero en este nivel. Primera ya no por el desgaste que significa. El baby me gustaba, de siempre. Yo lo fundé a River, pero nunca me llamaron. Y eso que gané campeonatos a morir. Tres consecutivos de primera, dos de nivel nacional. Vivo para esto, me paso la vida viendo fútbol”.

Mina dirigió al “verde” en varias etapas de su vida y encima consiguió logros importantes para la historia del club. En 1988 se consagró campeón del Provincial y de la Copa Gobernación. Ya en la década del 90, en los últimos años de participación en la Liga Cordobesa de Fútbol, obtuvo el Clausura 1994. Además, ganó el Clasificatorio 1997 y el certamen Oficial.

¿Lo va a ver a Sportivo?

“Sí, cuando hace frío por ahí no voy porque a veces estoy delicado de salud.

¿Contra River cómo lo vio?

“River lo probó bastante, lo atacó y ahí saltaron algunas falencias de Sportivo. Después River hizo un golazo de otro partido y la cosa cambió. Pero el equipo se acomodó como visitante en el Argentino A y eso me gusta”.

¿Lo ve jugando el Nacional B?

“Ahí habría que traer refuerzos, uno o dos jugadores por línea. Los equipos que disputan el ascenso están como Sportivo. Ganar algún partido decisivo será fundamental”.

Con respecto a su época como entrenador: ¿cuál fue la final más difícil que disputó?

“Fue con Racing de Córdoba, tenía un gran equipo. El primer campeonato lo habían ganado ellos y el segundo nosotros”.

¿Qué otro rival era complicado?

“Con Río Cuarto (Estudiantes) hacíamos lindos partidos, difíciles. Le teníamos que apagar la luz a veces”.

¿Cómo es eso?

“Una vez Silva (por el árbitro) no lo terminaba más y mandé al finado Giocco, el canchero, a apagar las luces del estadio. Ganamos uno a cero. ¡Lo iba a terminar o no lo iba a terminar!” (Se ríe).

¿Y cuánto adicionó el árbitro esa vez?

“Dio tres minutos pero habían pasado y seguía dándole; se ve que estaba entusiasmado. Con esa victoria quedábamos primero, mirá si nos empataban”.

¿Renegó mucho con los árbitros?

“Nos daban penales en contra que no eran. Me acuerdo de una vez que nos dieron dos penales pero fueron dos metros fuera del área. Uno fue Mario Ferreyra, acá con San Vicente. El otro en cancha de Peñarol, fue Gerardo Casas. Me acuerdo bien de los nombres. En Río Tercero una vez nos empataron sobre la hora. Juan Pablo González nos cobró un penal en contra que era para matarlo. La pelota le había pegado en la panza al “Kiti” Cortesse y cobró mano”.

¿Qué otra anécdota se acuerda?

“Me estás pidiendo mucho (ríe y piensa un rato). Contra Alumni de Villa María una vez ganábamos 2 a 1. Pero a estos no les apagamos las luces. Fue terrible ese día. Desde el banco yo les decía a los jugadores que tengan la pelota, que la defendieran a muerte porque ya terminaba. Éramos campeones con ese triunfo, pero éstos (por sus jugadores) seguían atacando. Iban y venían. Hasta que en un momento me cayó mansita la pelota en el filo del túnel. Le pegué tres dedos y la mandé a la pileta. Se armó un lío bárbaro”.

¿Y no había más pelotas en la cancha?

“Ya no había más, para que nadie las pidiera. Fueron a buscar la de la pileta. Se armó un revuelo bárbaro”.

¿La pasó mal en alguna cancha?

“En la de Las Palmas. Ahí la hinchada de Talleres le hacía barra a Las Palmas. Venían y pasaban detrás del banco y nos tiraban un salivazo. Hasta que me cansé y le metí un bollo a uno que estaba apoyado en el tejido. Le metí con tejido y todo. Luego se fueron. Jugar en Córdoba era muy difícil”.

De los jugadores que dirigió: ¿quién le sacó canas verdes?

“Me hacían caso, no puedo decir lo contrario. Pero bueno, tuve dos muñecos como Frócil y Jaime Peludé. Este (por Peludé) se mandó un partidazo una vez contra Juniors en la final y Frócil una vez contra San Lorenzo, que lo dirigía la “araña” Amuchástegui y que a cada rato me preguntaba quién era por lo bien que jugaba. Lo que sí había que llamarlos para concentrar, por ahí se olvidaban que tenían que venir (ironiza). Jaime me dijo una vez que se equivocó. Tendrían que haber tenido un poco más de dedicación”.

Ya que me nombró un par de jugadores le propongo un juego. Le tiro un nombre y usted me lo define. ¿Le parece?... “Me estás pidiendo mucho”.

El “pez” López.

“Un fenómeno. Jugó de 10, de 9, de 7, en cualquier puesto. Les hizo goles a todos. Tenía conducta, no te faltaba a un entrenamiento”.

El “fantasma” Dutto.

“El goleador máximo. Hizo más de cien goles. Le pegaba bien con la zurda y la derecha, un jugador muy interesante”.

El “kiti” Cortesse.

“Un gran defensor. En el 94 la revista cordobesa Panorama Match lo distinguió como el mejor 6 del campeonato. Cuando jugábamos contra Alumni, me acuerdo, estaba el “panadero” López, un 9 difícil de marcar, muy grandote. Pero el kiti le pegaba cada patadón. Yo le decía pegale más fuerte, ese era un tipo jodidísimo”.

Carlos Posetto

“Sin palabras. Un gran jugador, podría haber jugado en cualquier equipo, lo hizo en Instituto. Le faltó algo de conducta. Yo lo largaba siempre, cuando se proyectaba por la punta era medio gol. Era marcador y tiraba centros al punto del penal”.

Mauro Pazzarelli

“Cuando ganamos en el 88 el campeonato le hizo hacer muchos goles a Dutto, le tiraba los centros con chanfle. Un buen jugador al que también le faltó conducta”.

Daniel Primo

“Bárbaro. Yo peleaba siempre con Miguel Ensabelli y me terminó dando la razón. Él lo quería poner de 10 y yo le decía que era 5. Tiene pie plano, corre lento, no puede ser 10 le decía”.

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