4 de cada 10 chicos comen en el Paicor
Ese es el porcentaje en escuelas estatales. Hay grandes desigualdades según la región. En San Alberto, el 73% asiste al comedor escolar.
En los últimos dos años, el programa alimentario Paicor sumó 29.500 niñas, niños y adolescentes, y alcanzó una cifra récord: 219.512 alumnos requieren actualmente asistencia de comida en la escuela.
Termómetro de la pobreza, la incidencia del Paicor aumenta en las zonas más vulnerables de Córdoba: mientras que el 22,3 por ciento de los alumnos de escuelas estatales en el departamento San Justo demanda comer en la escuela, en el departamento San Alberto esa proporción alcanza al 73,6 por ciento.
Son los extremos de un complejo mapa de necesidades y desigualdades regionales que los datos del Paicor (publicados en el portal de datos abierto del Gobierno provincial) ayudan a visualizar en su capa más vulnerable: la de los niños y adolescentes.
El 40 por ciento
El programa Paicor sólo rige para las escuelas de gestión estatal, adonde, según las estadísticas oficiales de 2017, asistieron 551.490 niñas, niños y adolescentes, desde los 3 hasta los 18 años. De ellos, 212.071 fueron al Paicor ese año (38,4 por ciento).
El universo de alumnos se completó con los 264.187 matriculados en escuelas de gestión privada, en los tres niveles.
Si se suma a todos ellos, el porcentaje de alumnos cordobeses de escuelas públicas y privadas que requirieron la comida del Paicor llegaron el año pasado al 26 por ciento, aunque en Minas el 71,6 por ciento almorzó o cenó en la escuela, mientras que en General San Martín la demanda retrocedió al 16 por ciento.
El año anterior, es decir en 2016, el 34,6 por ciento de los alumnos estatales (y el 23,4 por ciento del total de estudiantes cordobeses) asistieron a comedores del Paicor. Y, aunque no hay cifras de 2018, se espera que el combo devaluación, inflación y recesión impulse a más niñas, niños y adolescentes a los comedores escolares.
Desigualdades regionales
En cinco departamentos de Córdoba no hay escuelas privadas: Minas, Tulumba, Río Seco, Pocho y Sobremonte no tienen alumnos en colegios de esa gestión, según las estadísticas del Ministerio de Educación de la Provincia correspondientes a 2017.
Ese indicador de “falta de mercado” para la educación privada hace que el porcentaje de alumnos que recibe asistencia alimentaria en el colegio sea altísimo. Podría decirse que lo extraño en esos departamentos es que alumnas y alumnos no coman en el Paicor. En Minas y Tulumba, siete de cada 10 chicos almuerzan o cenan en el comedor escolar. Los porcentajes bajan levemente en los otros departamentos de ese arco geográfico.
En el departamento San Alberto, la existencia de escuelas privada hace que el porcentaje de alumnos bajo el paraguas del Paicor (5.321) sea del 59,5 por ciento. Sin embargo, al analizar el universo que integran los 7.226 que asisten a colegios estatales, el porcentaje de demanda alimentaria llega al 73,6 por ciento, el más alto de toda la provincia.
En San Alberto está el poblado con mayor índice de vulnerabilidad de Córdoba: La Cortadera. Este índice lo mide el Observatorio de la Deuda Social, y se construye al analizar siete variables socioeconómicas, no sólo la de ingresos monetarios. En La Cortadera, ese índice trepa a 84,3.
“La pobreza que refleja el índice de vulnerabilidad es muy estructural. La problemática alimentaria afecta al 20 por ciento de los niños en Argentina, y de manera muy grave, a un 10 por ciento. En los últimos ocho años, ese porcentaje no sufrió grandes modificaciones. Pero sí se advierte en el último período interanual 2016-2017 un porcentaje significativo, cercano al cinco por ciento, de nuevos niños que están requiriendo comida en comedores escolares o comunitarios”, explica la investigadora Ianina Tuñón, del Observatorio de la Deuda Social Argentina.
Entre marzo de 2016 y el último dato de este año, informado a La Voz por la Secretaría General de la Gobernación el viernes, la cantidad de comensales del Paicor creció 15,5 por ciento. Entre diciembre del año pasado y lo que va de 2018, la cantidad de alumnos con necesidades de asistencia alimentaria subió en toda la provincia 3,5 por ciento.
Pero hay realidades distintas en cada región. Por ejemplo, en Pocho, el aumento de comensales fue del 15 por ciento (de 608 a 699), mientras que en Capital el incremento fue del cuatro por ciento (de 76.232 a 79.229). En el extremo opuesto, Río Primero pasó de 4.719 beneficiarios a 4.750 (apenas 0,6 por ciento más).
Fondos garantizados
El Gobierno provincial reiteró que el Paicor no tiene límites ni cupo, y que la inscripción al programa está abierta de manera permanente, y es el límite de la canasta básica fijado por el Indec el principal motivo de exclusión.
El presupuesto del Paicor para este año se fijó en 2.678 millones de pesos, de los cuales 2.400 millones ya están comprometidos.
Respecto del costo de cada ración, hay distintas variables. Las cinco empresas de racionamiento cocido que brindan el servicio en escuelas de Córdoba y área metropolitana, Río Cuarto, Villa María y San Francisco tienen presupuestado para este año un monto global de 1.170 millones.
En el resto de la provincia, los fondos son girados a los municipios y comunas, que se hacen cargo de prestar el servicio. Los jefes comunales reciben 32,56 pesos por ración diaria, de los cuales 26,04 pesos se destinan al almuerzo o a la cena, y el resto, al desayuno o a la merienda y a la colación.
“Todas las contrataciones incluyen cláusulas de redeterminación de precios, a efectos de mantener actualizado el valor de los contratos conforme la evolución de los precios de su estructura de costos”, informó la Provincia.
Los datos 2017 del Paicor también muestran la demanda por nivel educativo: en el primario, el 48,7 por ciento (126.471 niños sobre 259.444 alumnos de escuelas públicas) come en el Paicor. En el nivel medio, en cambio, los 52.999 comensales del Paicor representan el 27 por ciento de la matrícula en colegios estatales.
Fines de semana
Los días sin Paicor presentan un problema para las familias que estructuran su alimentación en torno a la escuela. Referentes sociales de distintos orígenes, como Silvia Quevedo (Barrios de Pie) y Walter “Pollo” Díaz (ONG Benjaminos), coinciden en que hay una mayor demanda en los comedores comunitarios en esos días.
Fuente: La Voz del Interior