Por Silvina Raquel García

En el encuentro de hoy,
Aula Abierta pretende difundir una dura realidad que afecta a muchos estudiantes en la  etapa escolar. El bullying es un problema que se manifiesta en situaciones donde hay asimetría de poder y hostigamiento sostenido. Por ello, para poder prevenir; es preciso conocer, concientizar e intervenir…

¿Qué es el bullying?

Es un problema mundial que se encuentra en cualquier escuela primaria o secundaria, pública o privada, rural o urbana. Hace referencia al maltrato psicológico, verbal y físico, producido entre escolares, de forma reiterada, a lo largo de un tiempo determinado.

Hay distintos tipos:

  • Bloqueo social: busca mostrar al niño socialmente como débil, provocando que se autoexcluya o se auto margine.
  • Hostigamiento: acoso psicológico que manifiesta desprecio, falta de respeto, ridiculización, burla.
  • Manipulación social: pretende distorsionar la imagen social del niño y “corromper” a otros contra él.
  • Coacción: procura que el niño realice acciones contra su voluntad.
  • Exclusión social: impide la participación del niño en juegos, y le producen un vacío social en su entorno.
  • Intimidación: consiste en la amenaza, hostigamiento físico intimidatorio, y acoso a la salida del centro escolar
  • Acoso digital: por medio de las nuevas tecnologías y redes sociales, pretendiendo ridiculizar, burlar y lastimar.

Los signos más visibles son:

  • Negativa a asistir a clase, golpes, moretones, tristeza; pérdida de objetos y dinero; pesadillas, ansiedad, nerviosismo; sentirse mal en la hora de ir a la escuela; cefalea, dolor intestinal; querer cambiar de escuela; bajo rendimiento escolar; volver de la escuela repetidamente con ropas y libros rotos; llegar a casa con heridas inexplicables; volverse un chico cerrado; baja auto-estima, y otros.

Estrategia de intervención: “Un trabajo compartido”

La responsabilidad oscila entre la figura de los profesores y la presencia de la familia en la escuela, por ello la participación debe ser simultánea sobre factores individuales y grupales, apostando a una educación democrática. Es necesario tomar medidas concretas sobre la población de riesgo.

Para mejorar la convivencia y prevenir la violencia, es preciso enseñar a resolver conflictos de forma constructiva; asumiendo las responsabilidades, reparando el daño realizado y fortaleciendo la autoestima.

La escuela debe conocer la realidad sobre el bulliyng, asumir su existencia, observar; para detectar posibles focos, y actuar en consecuencia.

Es imprescindible capacitar a los docentes en este sentido, para poder planificar un plan de intervención acordado por todos los miembros.

Desde el lugar que cada uno ocupa, es necesario comprometerse, intervenir y ¡no minimizar la situación diciendo que “son cosas de chicos”!.