Puricelli subrayó que las vacunas serán seguras y reiteró que los cuidados deben seguir

Local 19/11/2020
El director médico de la Clínica Regional del Este, especialista en enfermedades respiratorias, destacó las buenas noticias sobre las vacunas candidatas en fase tres. También cuestionó a las obras sociales por la falta de cobertura de prestaciones y descartables relacionadas con COVID-19.

El director médico de la Clínica Regional del Este (San Francisco), Daniel Puricelli, aseguró que las vacunas que se aplicarán en Argentina una vez que sean autorizadas por la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (Anmat) serán seguras, y consideró que son la única posibilidad de superar la pandemia. A la vez, reiteró que hasta tanto se apliquen los cuidados preventivos personales deben seguir como en el primer día y cuestionó a las obras sociales por la falta de cobertura a pacientes en prestaciones y descartables relacionados con COVID-19.

Para el profesional, es una "tontería gigantesca" la politización del lugar de origen de la vacuna, y señaló que más que el lugar de procedencia lo que debe discutirse es la logística que demandará su aplicación. Asimismo, explicó que la gran mayoría de las obras sociales no están cubriendo los hisopados que, por seguridad, se piden a pacientes que van a ser internados, ni los materiales descartables para pacientes COVID.

Por otra parte, el neumonólogo evaluó de forma positiva el funcionamiento del sistema de salud en San Francisco en estos meses de pandemia y el acuerdo entre el Hospital Iturraspe y los distintos centros privados de salud para la derivación de pacientes. "Ese sistema funcionó bien, en ningún momento fue desbordado", resumió.

En diálogo con El Periódico, el profesional también se refirió a las complicaciones que enfrentan en los casos de COVID-19 en comparación a otras patologías como la gripe estacional. 

¿Cómo evalúa el funcionamiento del sistema de salud en San Francisco y la derivación de pacientes entre lo público y privado?

El acuerdo que se hizo entre lo púbico y privado desde mi punto de vista ha funcionado bien. En el caso de las clínicas, recibimos pacientes complejos de la terapia intensiva del hospital, no COVID, y a su vez el Hospital todos los COVID. Esto porque si nosotros atendemos a todos los pacientes de todas las complejidades, se iba a complicar mucho la atención de las patologías no COVID que siguen existiendo, por el solo hecho del contagio y las bajas que se producen en el personal, momentáneas por suerte hasta ahora. Se hizo esto y en la clínica tenemos pacientes COVID leves y moderados, aislados, y aparte pacientes propios en Terapia. A su vez, recibimos pacientes del Hospital que no pueden mezclar con los COVID, como son accidentados y distintas patologías que requieren de terapia intensiva. Ese ensamble ha funcionado bien, en ningún momento fue desbordado, tuvimos siempre la posibilidad de incorporar camas si hubiera hecho falta. Pero con las camas habilitadas al comienzo alcanzó. Por supuesto que esto no terminó, pero parecería que estamos entrando en una meseta más baja, espero que siga pudiendo atenderse a todos los pacientes de la mejor manera posible. 

Es decir que el sistema de salud en San Francisco respondió bien.

Y hay que tener en cuenta que en el caso del Hospital y algunas clínicas son centros de derivación de la zona, no solamente se han tenido que ocupar de San Francisco sino de la zona. Ha funcionado bien. El sistema nunca se vio desbordado, presionado sí.

¿Cómo está siendo el rol de de las obras sociales? Hay pacientes que necesitan hacerse un hisopado y no se lo reconocen, y lo mismo con otras prestaciones. ¿Con qué dificultades se han encontrado?

Más que dificultades, hubo bastante ausencia del sistema de obras sociales. Cuando se va a internar un paciente, de lo que sea, antes de ingresar tenemos que hisoparlo, porque si es COVID positivo y no lo sabe corren riesgos los otros pacientes, y a la vez el equipo médico y de enfermería. Imaginate que un solo paciente que entre con un COVID no conocido contagia a los médicos y enfermeros, nos quedamos sin un turno completo. Así no se infecten, por el solo hecho de detectarlo después van a aislamiento durante 14 días. Si eso pasa en dos o tres oportunidades, prácticamente quedás sin clínica. Entonces decidimos que se les haga un hisopado rápido antes de ingresar a la clínica. Algunas personas han ido a hacerlo a la parte pública cuando es una internación programada, pero es una responsabilidad de las obras sociales. Y tengo que decir que lamentablemente la enorme mayoría de las obras sociales no están reconociendo esto y lo tiene que pagar el paciente de su bolsillo. Asimismo, no todas las obras sociales y prepagas han implementado el módulo COVID.  El paciente COVID internado genera mucho más gastos de descartables, en un caso leve cuesta 13.700 pesos por día solo de equipos de protección personal. Eso en el mejor de los casos está siendo cubierto parcialmente. En la enorme mayoría del país esto ha sido así.

La pandemia todavía está y con las flexibilizaciones puede haber una sensación de que ya pasó. ¿Cuál es el peligro de esto?

Justamente eso, lo de creer que ya pasó, porque las medidas de seguridad personales que debemos tener son exactamente iguales que en el primer día. Es entendible que después de tantos meses haya cierto cansancio, pero los que se contagian y se enferman gravemente es igual los que tuvimos al principio que ahora. El cuidado tiene que ser el mismo. Tienen que concentrarse en dos cosas muy sencillas: usar bien el barbijo, por encima de la nariz, y tener una higiene de manos lo más frecuente posible. Con esas medidas se disminuye mucho el riesgo. Ahora, si andamos con el barbijo mal puesto, no nos lavamos las manos en todo el día y nos aglomeramos con gente, aumenta el riesgo de contagio. Insisto con los más jóvenes, que en general no han tenido enfermedades graves salvo algunos casos, pero llevan el virus a su casa. Ese es el problema.

Si bien todavía queda mucho por saber del virus, pareciera que la cuestión estacional influye en la transmisión y cantidad de casos. 

Sí, indudablemente, ahora que pasó el frío los ambientes están más ventilados, las actividades son al aire libre y la gente se aglomera menos, permite una vida más abierta. Es más fácil producir actividades en lugares abiertos. Los grandes focos de contagios vinieron siempre después de un aglomeramiento. Por ejemplo, se juntan 200 personas y hay dos COVID positivo, de ahí sale un pequeño desastre. Eso en el verano hay menos. Hay más patio, más terrazas y aire libre que en invierno. 

En el horizonte aparece la posibilidad más o menos cercana de una vacuna. ¿Cree que eso va a ser suficiente o tendremos que seguir mucho más tiempo manteniendo los cuidados?

La única alternativa cierta de que esta pesadilla pase, se atenúe o se normalice como tantas otras enfermedades, es la existencia de la vacuna. Ahí se va a terminar esta historia. Afortunadamente hay mucha variedad de vacunas y muchas buenas noticias de  la tercera fase, creo que no debe faltar mucho para que la empecemos a tener. En esto, lamentablemente al principio se politizó con esto de que la vacuna era rusa o lo otro. Es una tontería gigantesca. El Anmat son personas que autorizan la vacuna, imaginate si van a poner la firma y darle entrada a una vacuna que no tiene todas las regulaciones, las inscripciones y los trabajos presentados.

Es decir, usted plantea qué ganaría el Anmat autorizando una vacuna que no es segura o que no tiene todos los controles.

El Anmat pertenece a una especie de liga de entes de regulaciones de material médico, y si viene autorizado por la FDA en Estados Unidos, solamente lo visan, se hacen una serie de revisiones, pero es más rápido. Depende de dónde venga, si hay un país que no tiene un sistema de regulación el Anmat hace todo un sistema de validación. En los últimos 10 o 15 años ya no tenemos más el problema de medicamentos que no tienen tanta efectividad, todos los medicamentos que circulan son mucho más seguros que años atrás, no importa la marca, a partir de que se implementó la receta por drogas y el Anmat entró de lleno en el tema de medicamentos. Todo tiene  que estar aprobado por Anmat, hasta los guantes de látex, imaginate una vacuna que va a ser puesta a millones de personas. Sí hay que discutir si tiene que estar en 80 grados bajo cero o si puede estar en heladera, definir la logística. Eso ni se habla, que es lo más importante, y estamos mirando la bandera de la vacuna.

Ahora mismo también nos ponemos vacunas y confiamos porque están autorizadas, sin mayores complicaciones.

Claro. Hay una fase en que se verifica que no haga daño, que ya pasó y está aprobada. Pasa esa fase y entramos a la tres, donde se comprueba que efectivamente produzca anticuerpos. Esa fase tres por supuesto que se está haciendo a mucha más velocidad e intensidad que con una vacuna que no tiene la urgencia de esta. Las noticias que vienen de la fase tres son muy buenas, yo creo que no estamos muy lejos. Además, los laboratorios no están esperando a que termine la fase, ya la están fabricando, porque están seguros y han visto los resultados. Cuando llegue la aprobación, ahí nomás sale a la calle. En esta pandemia se han acortado los tiempos de investigación, de producción y de colaboración entre las distintas lugares de investigación, y eso hace que todo vaya mas rápido.

¿Por qué se dificulta específicamente para un medico el tratamiento de un caso de COVID en comparación a otros? ¿por no tener terapias específicas?

En primer lugar, porque no tenés un medicamento específico para el virus. Por ejemplo, una neumonía intrahospitalaria, que es por una bacteria, se hace un cultivo y tenés un antibiótico que va a funcionar contra esa bacteria. En este caso no. Todas son medidas de sostén hasta que el cuerpo se encarga del virus. Y esas medidas habitualmente son asistencia mecánica respiratoria prolongada, y cuando más prolongada son empiezan a aparecer problemas. Más allá de que está lo que se llaman pulmones duros, que tienen un componente de fibrosis importante y que son más difíciles desde el punto de vista de la asistencia respiratoria. Es todo sostén hasta que el enfermo pueda combatir el virus.

¿Esto mismo no le pasa con la gripe estacional? 

Lo que pasa es que muy raro que la gripe llegue a esta gravedad, salvo que tenga alguna comorbilidad. Pero para algún adulto que esté en buenas condiciones físicas, una gripe habitualmente no es causa de muerte, a pesar de que tiene mortalidad. Esto lo vamos a poder saber dentro de un tiempo, cuando se comparen las tablas de datos de todo el mundo, qué características tenían aquellas personas que a pesar de ser jóvenes y tener buen estado físico, sin embargo han ido muy mal. Acá hubo algunos casos conocidos. Alguna hay en determinadas personas que hacen que este virus provoque la muerte o el agravamiento. Existen algunas sospechas pero no se sabe con precisión. 

O sea aún hay mucho por conocer del virus y también faltan estadísticas, por ejemplo para poder hablar de consecuencias a largo plazo.

Afortunadamente hay mucha investigación en marcha. Se ha investigado y se ha colaborado mucho en todo el mundo, y se vuelca permanentemente lo que se va encontrando en compartirlo con otros investigadores. Creo que cuando tengamos la calma de la vacuna, se podrá analizar con más detenimiento las características de este virus. 

Además de COVID, sigue habiendo otras patologías. ¿Hay problemas para tratarlas, ya sea desde el diagnóstico de los centros médicos o por la demora en acudir a la consulta o control? 

Lo que vemos es que hay mucha gente que tiene cierto temor de ir a una clínica. También gente que va y se aglomera en la puerta o pretende entrar a la sala de espera cuando ya está completa. Hay de todo. Creo que cuando esto atenúe o pase, va a haber una enorme demanda de atención de enfermedades crónicas y también complicaciones por enfermedades sin control. No se puede cuantificar todavía. Pero en general, la urgencia nunca estuvo comprometida, y aquellos que necesitaron atención más urgente en la enorme mayoría de los casos se atendió. En general se atendió a todos. Se abrieron líneas de comunicación directa con los pacientes, de forma que el paciente por esa vía se pueden sacar dudas. Los que tratamos enfermedades crónicas, nuestros pacientes tienen nuestro teléfono. Eso ayudó en parte, la telemedicina no es medicina, la atención a distancia es para una consulta puntual, no es como ver al paciente y examinarlo. Pudo haber alguna dificultad, tuvimos personal aislado y eso complica la rutina de la atención médica, pero la clínica nunca estuvo cerrada.

¿Algún mensaje que quiera darle a la población en este momento de la pandemia? 

Que no inventemos nada, que no hagamos casos de lo que se publica en redes sociales porque hay de todo y pueden cometer un error. Que sigan las indicaciones de los ministerios de salud, que por lo general son acertadas. Que consulten con su médico ante cualquier duda por algún tratamiento o método de prevención que aparezca por ahí. Y en especial, seguir las sencillas medidas de prevención: barbijo, lavado de manos y no juntarse sin necesidad. Falta poco, esperemos que la vacuna llegue pronto y esta pesadilla empezar a terminar.

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