“Un lindo día de sol”. Así recuerda lo que sería ese fatídico sábado 22 de abril de 2017, Natalia Rojo (38), hija del matrimonio conformado por Norma Salvaneschi (60) y Daniel Rojo (63), muertos en un accidente de tránsito que se podría haber evitado.

“Ellos eran re cuidadosos… qué injusta es la vida”, dice Natalia mientras procesa en pocos segundos todo lo vivido ese día. “Eran dos personas de bien. Mi mamá siempre para todo hablaba de igualdad, le decíamos la justiciera y por eso no se merece otra cosa que la justicia”, agrega.

Cerca suyo está su hermana menor, Cecilia, de 30. Ese sábado ella se encontraba junto a Matías (35), el hermano varón, en el exterior.

A la cabeza de ambas se viene el momento en que se enteraron de que sus padres fueron atropellados en el camino que va hacia Plaza San Francisco por un automovilista que viajaba con 0.99 gramos de alcohol en sangre, según la investigación, y que había sido inhabilitado en un par de oportunidades para conducir.

“Me llaman ese día como a las 7 de la tarde desde el celular de mi mamá. Me habla otra persona, se sentía que estaba en un lugar abierto… inmediatamente pensé que a mi mamá se le había caído el teléfono por ahí. Me decía de la bici, que estaba con un señor, pero nunca me aclaraba nada”, narró Natalia a El Periódico, y siguió: “Fue el peor momento de mi vida, fue terrible. Salimos hacia el hospital con mi marido y en ese trayecto me llegaban mensajes al celular dándome las condolencias, ya había salido en los medios. Fue un shock terrible”, aclaró. Ese día, Natalia no había visto a sus padres, sino que solo habló por teléfono para organizar la comida del domingo, la que nunca se llegó a hacer. “No pude hablarles a mis hermanos; también se enteraron por Facebook de lo sucedido”.

El hecho fue investigado por la fiscalía de Delitos Complejos de nuestra ciudad, que elevó a juicio la causa en abril pasado. El único imputado es Mariano Ferreri, el conductor del automóvil Ford Ka que atropelló al matrimonio. La calificación es “homicidio culposo agravado”, cuyas condenas van de tres a seis años de prisión, con la posibilidad de que sea condicional, lo que la querella buscará cambiar el próximo 12 de noviembre cuando se realice el juicio.

A pocos días del juicio por la muerte del matrimonio Rojo, buscarán una condena ejemplar

En la familia hablan de conseguir una pena ejemplar: “La herida está abierta y hasta que no termine el juicio y se dicte la sentencia no podemos hacer el duelo”, comentó Cecilia. Y su hermana mayor completó: “No pueden ser muertes en vano. Qué mensaje le damos a la sociedad sino; mi mamá y mi papá ya no están, si va preso (por Ferreri) no me los devuelven, pero queremos tener la seguridad que hicimos todo lo posible para llevar esta causa a juicio y llevar un mensaje de que no es lo mismo hacer las cosas bien que mal. Debe tener un castigo acorde a lo que hizo, una prisión condicional no va a ser justicia para nosotros”, anticipó.

Responsabilidades

Diego Castillo (42), abogado de la familia Rojo, señaló que en la audiencia buscarán cambiar la carátula para convertirla en “homicidio con dolo eventual”, cuya pena oscila entre los 8 y 25 años de cárcel efectiva.

“Que le den tres años de condicional sería lo peor que nos podría pasar. Por eso vamos a solicitar el cambio de carátula para un dolo eventual, hay jurisprudencia por el tema del alcohol”, anticipó a El Periódico el letrado.

Castillo marcó diferencias dentro de la Justicia respecto a este tipo de casos donde hay muertos en accidentes de tránsito y alcohol de por medio: “Siempre la Justicia entendía que el alcohol más que agravar disminuía la responsabilidad de un conductor por el hecho de estar alcoholizado. Hoy la Justicia pone los puntos sobre las íes, está diciendo que si alguien tomó es responsable de sus acciones. Las personas que toman alcohol y manejan deben saber que disminuye la reacción y pueden generar grandes daños, por eso hay un plus, hay algo más de la culpa simple”.

Luego, el abogado afirmó: “Los jueces de a poco van teniendo una actitud… no digo más sancionatoria sino más realista; el muerto de un accidente de tránsito no es un muerto de segunda. Los jueces están teniendo mayor empatía con las víctimas y familiares de accidentes de tránsito”.

Según los resultados de la prueba de alcoholemia, en el momento del trágico incidente Ferreri tenía 0,99 gramos de alcohol en sangre, un nivel altamente superior al máximo permitido para los conductores particulares en el ejido urbano, que es de 0,4 gramos. Además, otro agravante que señala la familia es que se encontraba inhabilitado para manejar, ya que le habían suspendido la licencia por una multa de este tipo.

“Le sacaron la licencia dos veces por alcoholemia, no tiene antecedentes penales, como dijo su abogado, pero sí viales por alcoholemia”, definió Castillo.

Consultado sobre si los jueces que estarán frente al tribunal ese día deciden hacer caso omiso al pedido de cambiar la carátula, Castillo respondió: “Creo que errarían en ese sentido porque hay más de un agravante. Y otro es el pésimo mensaje que se le trasmitiría a la sociedad, de que no pasa nada si conducís alcoholizado, inhabilitado y mataste a dos personas, lo que genera un descreimiento del sistema jurídico”.

Castillo se mostró conforme con la investigación del fiscal Bernardo Alberione, quien elevó la causa a juicio: “La magnitud del accidente despejó cualquier tipo de duda de un desperfecto mecánico, que el lugar de impacto fue por dónde venían circulando los ciclistas; testigos dijeron que ciclistas venían sobre mano derecha pegaditos a la banquina y en fila india, que el vehículo venía en exceso de velocidad, se cruzó y los atropelló y como causa murieron dos personas. No hubo que probar muchas cuestiones porque el accidente fue evidente”, razonó.

A pocos días del juicio por la muerte del matrimonio Rojo, buscarán una condena ejemplar

El camino sigue igual

Un pedido de los hijos del matrimonio Rojo fue a la Municipalidad para que haga más seguro el camino donde fallecieron sus padres, con lomas de burro, y lo señalice. La solicitud pasó por el Concejo Deliberante y fue aprobada. Sin embargo, no hubo avances.

“No hay carteles limitadores de velocidad, ese camino no ha cambiado al día de hoy. Se circula a altas velocidades. Tampoco hay control; es tierra de nadie”, indicaron desde la familia.