Lejos quedó la época dorada del Club Atlético La Milka, aquel que fue fundado en 1949 y que tuvo una larga actividad en el siglo pasado en la Liga Amateur. En sus mejores años el club congregaba a todo un barrio y personas de otros sectores de la ciudad que se identificaban con la institución. El club ya no tiene actividades deportivas, sin embargo muchos vecinos, sobre todo los jóvenes del barrio, siguen identificándose con “Los Quinteros”.

Hugo Maritano, quien fue dirigente y jugador del club, cuenta que desde su comercio de indumentaria comenzó a fabricar a pedido remeras, camperas y varios objetos de esta institución, y a pesar de que el club ya no tiene actividad esos pedidos se empezaron a multiplicar. En el local de Maritano, La Milka vende más camisetas que River o Boca.

“Le estamos dando vida para que no se pierda la identidad del barrio con el club”, comenta Hugo, y agrega: “Un día publicamos en Facebook la camiseta y empezaron a caer todos a preguntar. Queremos que no se pierda el sentimiento pero la gente viene sola”.

Jimeneros

La institución y el barrio tienen una profunda relación con la cultura popular. Maritano relata que cuando viene La Mona Jiménez a San Francisco pasan a buscar camperas o camisetas y le estampan la cara del cuarterero más famoso. “Eso pasa desde siempre. Van a todos lados a ver a La Mona y siempre con la camiseta de La Milka”, asegura.

“Hicimos unas camisetas nuevas, es la misma fábrica que les hace las camisetas a Defensa y Justicia. Ahora me están haciendo entre 40 y 50 camisetas más, se me van de las manos” comenta con orgullo.

Y añade: “Tenemos que recuperar el club, y desde acá todo lo que podamos hacer de La Milka lo hacemos. Hicimos 20 camperas hace un par de semanas y esta semana ya tuvimos que pedir diez más, además tenemos botineros y gorras”.

El viejo y querido “quintero”

Hugo narra cómo después de once años de ausencia en la Liga Amateur, en 1980 volvieron a darle vida al club junto a Héctor Villarreal, padre del reconocido arquero “Popó”.

“Íbamos a jugar todos los domingos los campeonatos relámpagos y siempre ganábamos, antes te daban de premio un lechón vivo o un cordero vivo, teníamos una granja”, bromea.

Además señala que muchas veces esos torneos terminaban “a la piñas”, no muy diferente a lo que pasa hoy en algunos torneos de fútbol siete, hasta que reunidos decidieron que no podían continuar de esa manera.

Como ayer

Maritano recuerda esa época dorada como si fuera ayer y se sorprende de que hoy los jóvenes sigan motivados por el sentimiento. “Cuando jugábamos el sábado, a la mañana temprano se llenaba de gente acá por 1° de Mayo, colgaban las banderas y se pasaban todo el día cortando papelitos. Hay muchos pibes que no vivieron eso pero que aun así tienen un sentimiento especial por el club y por el barrio”, explica.

Nuevo proyecto

Maritano junto a varios ex jugadores, dirigentes e hinchas del barrio quieren darle mayor vida al club. “Queremos una comisión normalizadora para que vuelva a la actividad. Tenemos un proyecto y no queremos empezar porque sí, tenemos varias cosas organizadas y de a poco vamos sumando gente. Hablamos con gente amiga para conseguir árboles, porque queremos parquizar el predio, tenemos que reacondicionar la cancha. Ese club debería tener más 200 pibes ahí adentro practicando diferentes deportes y hoy no los tiene”, dijo.

Y al respecto agrega: “No queremos perjudicar a nadie, queremos que nos dejen laburar a los que queremos reactivar el club, hace unas semanas atrás fuimos a cortar los pastos porque el predio estaba en muy mal estado”.