Dentro del Hospital Iturraspe de San Francisco no podían creer lo que ocurría el pasado 2 de agosto. Los médicos y enfermeras quedaron atónitos esa tarde en que Juan Brillada ingresó caminando al centro de salud con un enorme disco de amoladora incrustado en su rostro. Pese a la gravedad de la situación, el joven de 20 años no gritaba ni lloraba. Estaba totalmente consciente.

Ese día, mientras literalmente construía el sueño de su casa propia, Juan –que vive en Josefina- sufrió un terrible accidente doméstico y de milagro la puede contar. Fue el momento en que su vida cambió para siempre.

Todo ocurrió cuando maniobraba una amoladora y el disco que utilizaba se partió. El destino quiso que la mitad de este impacte directamente en su rostro, provocándole graves lesiones: la pérdida de un ojo y un corte profundo en la cara que estuvo a solo milímetros de lesionar el cerebro.

“Esa tarde llegué de trabajar, saludé a mi hijo Lionel y me puse con la obra en mi casa. Estoy terminando mi casita en el patio de mi suegra”, recordó Juan en diálogo con El Periódico.

“El disco no era para esa amoladora. Se ve que apreté mucho la máquina y se reventó, se partió en dos. Una parte no sé dónde fue a parar y la otra se encastró en mi rostro”, recordó.

La suegra de Juan, Carolina Barale, fue la primera que lo asistió debido a que los otros integrantes de la familia no podían salir de su estupor. Rápidamente llamaron a la Policía de Josefina y en un móvil lo trasladaron al Hospital Iturraspe de San Francisco.

“No me podían sacar el disco, por eso llegué al hospital con el disco en la cara. Lo primero que hicieron fue llevarme a una habitación del hospital donde me durmieron. Pero cuando me desperté lo tenía todavía porque no había llegado el médico. Ahí pregunté por el ojo y me dijeron que iban a hacer todo lo posible pero creían que no se podía salvar”, relató.

Luego lo volvieron a dormir y cuando despertó ya lo habían operado y extraído el disco: “Lo primero que pregunté fue por el ojo y me dijeron que lo había perdido. Y les dije, lo importante es que estoy acá y no perdí la vida”.

Estuvo al borde de la muerte tras un accidente doméstico con una amoladora

Un milagro

Parece increíble que pese a tremendo accidente laboral, prácticamente sin registros en esta región, Juan haya soportado la situación con enorme templanza y tranquilidad. Los mismos médicos le dijeron que era la primera vez que veían algo así.

“Trataba de no pensar en que podía morir cuando tenía el disco en la cara. En todo momento pensé en mi familia y en mi hijo. Eso fue clave para tener fortaleza”, sostuvo el nacido en Soledad, provincia de Santa Fe, pero que desde muy pequeño se mudó a Josefina.

Además, en cuánto al dolor, explicó: “En ese momento no sentía nada, tenía toda la parte de la cara dormida y dura”.

Junto a su hijo, Lionel.
Junto a su hijo, Lionel.

Brillada se mostró agradecido a Dios por haber salido de tamaña situación y estar vivo: “Puedo disfrutar a mi familia a quienes les debo todo. También agradezco a todas las personas que están ayudando con las campañas de beneficio”, indicó.

El sueño de la casa propia

A su corta edad, Juan ya conformó su propia familia. Viven junto a su pareja Agustina Guadalupe Antolini (18) y su hijo Lionel (1), en la casa de su suegra. En el patio de ese domicilio de Josefina construye su casa.

Contó que ese día llegó de trabajar y se puso con su casita: “Me pasó trabajando para mí. Siempre fue mi sueño tener mi casa propia y no falta mucho. Siempre soñé tener mi familia y mi casa”, sostuvo.

Estuvo al borde de la muerte tras un accidente doméstico con una amoladora: “Siempre pensé en mi hijo”

En cuanto al accidente, manifestó que le prestaron la amoladora y no le dijeron que el disco no era para esa máquina. “Yo estoy acostumbrado a manejar estas máquinas, pero cuando tiene que pasar va a pasar”, reflexionó.

Además, Juan contó a este medio que otras de sus pasiones es el fútbol. En el último tiempo jugaba en la reserva del Club Deportivo Josefina pero decidió dejar la actividad porque no le daban los tiempos con el trabajo y la construcción de su hogar.

Necesita ayuda para seguir adelante

Brillada tiene una fortaleza admirable y afronta la tragedia que sufrió con gran entereza: “Me siento bien, yo siempre le doy para adelante, no bajo los brazos. Siempre pienso en mi hijo y mi familia, eso me mantiene fuerte. Siempre fui creyente y ahora más que nunca”, remarcó a El Periódico.

En este sentido, sostuvo que su familia está realizando diferentes iniciativas solidarias para poder ayudar a mantener a su familia. “No puedo trabajar por un tiempo porque no puedo hacer fuerza. Por eso estamos necesitando ayuda”, dijo.

Para colaborar, quienes puedan hacerlo pueden comunicarse al teléfono: 3564 206091.

Junto a su esposa, Agustina.
Junto a su esposa, Agustina.

“Va a ser solamente mientras yo no pueda trabajar. Quiero volver a trabajar de albañil. Los médicos por ahora me dijeron que no haga nada y que me cuide. Pero yo cuando pueda quiero volver a trabajar”, agregó.

Requiere otra cirugía

Luego de una enorme operación inicial, los profesionales médicos del Hospital Iturraspe le informaron que tendrá que ser sometido a una nueva intervención quirúrgica y pronto.

Esto fue porque se le rompió la prótesis que le colocaron en el ojo y requiere de una nueva. “La que tengo es muy grande y me abrió la herida. Me tienen que poner una más chica. La prótesis es muy costosa”, contó.

En este sentido explicó que tenía que someterse a la operación hace pocos días, pero no llegaron a juntar el dinero suficiente que pedían en una clínica de Córdoba.

Cómo lo asistieron sus familiares

La suegra, Carolina Barale, recordó el momento del accidente y esos primeros minutos que atravesaron en su domicilio.

“Yo estaba dentro de la casa cuando me llamaron diciendo que Juan se había accidentado. Salí afuera y me di cuenta que tenía el disco en el ojo. Impresionaba mucho”, comentó la mujer.

Juan junto su esposa y su suegra.
Juan junto su esposa y su suegra.

Además, indicó: “Pensé que era menos profundo, pero me di cuenta que no se podía tocar. Lo senté en una silla, le puse una toalla y les dije a los otros que le hablen para que no se duerma”.

La mujer agradeció la rápida intervención de los policías de Josefina que llegaron para trasladarlo en el móvil al Hospital Iturraspe. “Si seguía perdiendo sangre no sé que podía pasar. Juan fue caminando hasta el móvil de la Policía”, sostuvo.