La familia de Tobías Stayolo (16) mostró su indignación este viernes luego del fallo de la Justicia que condena al asesino de su hijo a una pena de un año de tratamiento sociocomportamental en el Complejo Esperanza, donde permanece alojado desde diciembre de 2019, teniendo en cuenta que era menor de edad al momento de cometer el hecho.

Natalia Meza (44), madre de Tobías, calificó el fallo del juez de Control, Daniel Balbo León, como “una vergüenza”.

Cabe recordar que Balbo León fue el encargado de subrogar al juez original de la causa, Andrés Peretti, quien no intervino por haberlo hecho previamente en la instrucción del caso.

“Es una vergüenza lo que dictaminó el juez, me pareció una burla. Nosotros habíamos aceptado que le dieran 11 años de condena previamente cuando se iba a realizar el juicio abreviado”, recordó Meza. Pero esa audiencia se terminó por suspender debido a que la pena que iba a pedir la querella no terminó de acordarse, por lo que todo se encaminó a un juicio abierto que se desarrolló este viernes por la mañana y donde pasaron dos testigos presenciales y se leyeron otros testimonios en sala.

Caso Tobías Stayolo: la madre calificó la sentencia como una “vergüenza”

La sentencia, que estableció un año de tratamiento sociocomportamental, prorrogable por un año más, dejó así en suspenso la pena pedida por la fiscalía y el abogado de la familia de la víctima, que era de 11 años de prisión, hasta tanto se cumplimente el tratamiento. En caso de que el tratamiento no fuera cumplimentado, la pena de prisión quedaría efectiva. El pedido de 11 años de prisión se tomó en base a que la pena mínima es de 7 años y medio y que la pena máxima es de 13.

Así, L.T, el asesino de Stayolo, solo quedaría preso en caso de que el tribunal considere que no cumplió con el tratamiento establecido. Cabe destacar que el acusado tenía 17 años al momento de dispararle con un arma de fuego a Tobías el 5 de diciembre del año pasado, lo que provocó su muerte casi en el acto. Hoy ya tiene 18.

Vivir con el dolor

Mesa cuestionó que en tan solo un año pueda recuperarse una persona que salió un día decidida a matar: “Si lo dejan libre ahora es lo mismo, es una burla y una vergüenza la sentencia. La Justicia no se pone en nuestro lugar porque esos padres (los de L.T) tendrán a su hijo en un año, nosotros a Tobías ya no”, insistió la mujer, quien pese a ello destacó el trabajo del juez Peretti y su colaboradora Cintia Senna previo al juicio.

“Pensamos que lo de Tobías iba a generar un precedente en la ciudad, que un chico va a pensar diez veces antes de salir armado a la calle. Agradezco a toda la gente que quería Tobías, que nos acompañaba, que nos apoyaron, que fue algo único, pero quedamos helados cuando nos dijeron esto hoy. Es una vergüenza”, recalcó.

La madre de Stayolo contó que estuvo en el edificio de tribunales pero que decidió no ingresar a la sala de audiencia: “Yo no quise entrar, no quiero ver fotos ni nada, estoy de pie porque nunca vi nada. El día del hecho no me dejaron pasar, entonces no vi nada y el recuerdo que tengo es como era él”, aclaró.

Caso Tobías Stayolo: la madre calificó la sentencia como una “vergüenza”

Luego indicó que sobrellevar el dolor y hacer un duelo con tanta impotencia es muy difícil: “No tengo odio ni con los padres ni con Lautaro (Trainoni). Extraño a Tobías, me duele lo que sucedió, pensé que iba a cumplir siete, ocho años preso, pero no entiendo como un juez puede largar a alguien que mató. No fue a robar por hambre o se le escapó un tiro; le tiró cinco tiros, pudo haber matado a más gente, al chico que acompañó a Tobías. Están las cámaras, las pruebas, lo hizo, lo buscó y salió. El padre me dice que lo hizo porque lo miraba mal, pero no podés salir a matar por eso, es de locos. Y todavía le dan un año…”., volvió a cuestionar.

“Era muy querido”

Sobre Tobías, que cursaba el segundo año del colegio secundario en el San Martín, su madre aseguró que era un joven “muy querido” y su partida “deja un vacío muy grande”, ya que además era padre de una pequeña beba.

“Era alegre, bueno, siempre defendiendo a los amigos. Era lo mejor que tuve en la vida y en un minuto alguien, que no sé qué tenía en la cabeza, tanto odio a una persona, me lo arrebató”, dijo Mesa.

Tobías había cumplido 16 años el día previo a su asesinato y la noche del trágico hecho lo iban a celebrar en familia: “Esa noche lo íbamos a festejar, tenía el asado y la torta en el auto cuando me llaman y me dicen que le habían ‘pegado’”. Al domingo siguiente, bautizaban a su hija.

“Me deja un legado que es mi nieta, pero igual es horrible la situación porque ella nunca lo llegará a conocer y sabrá que a su padre lo mataron”.

Sobre el final, Natalia recordó qué quería ser su hijo una vez que finalizara el secundario: “Él quería ser asistente social, vivíamos antes en barrio La Milka y estaban los vagones al frente y les llevaba ropa a los chicos de ahí. Me decía, ‘mami cómo se puede ayudar a esta gente que ni baño tiene’. Ojalá hubiese llegado a ser eso”, lamentó.