El cambio climático ya provoca cambios en Mendoza que comenzó a secarse

Más información 09 de octubre de 2019
De acuerdo con el Pronóstico de Caudales 2019-2020 realizado por el Departamento General de Irrigación (DGI) habrá 11% menos de agua que la temporada anterior, que ya alertaba del escenario sombrío.
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Uno de los tantos paisajes afectados por el cambio climático.

La provincia de Mendoza, considerada un oasis en el desierto, ha comenzado a secarse, a raíz del cambio climático. La poca nieve acumulada en sus montañas y el adelantamiento de los deshielos, se han convertido en una verdadera amenaza para la tierra cuyana, sobre todo para el sector productivo, que observa con preocupación lo que ocurre con los ríos.

Los datos hidrológicos son contundentes, de los peores del último siglo: la crisis hídrica se agrava y pasó a la categoría de "permanente" por lo que ya se habla de "sequía". Así las cosas, de acuerdo con el Pronóstico de Caudales 2019-2020 realizado por el Departamento General de Irrigación (DGI) habrá 11% menos de agua que la temporada anterior, que ya alertaba del escenario sombrío. Por tal motivo, según la estimación anual que realiza el organismo cada año, la disponibilidad del recurso total en la Provincia, para los meses venideros y para los ríos con hectáreas bajo riego, se espera que sea del 54% de un año medio. Esto es: los seis ríos mendocinos traerán la mitad de agua. Y, lo que es peor aun, la situación tiende a agravarse hacia adelante.

Crisis hídrica en Mendoza. Foto: Marcelo Aguilar
Crisis hídrica en Mendoza. Foto: Marcelo Aguilar Fuente: LA NACION - Crédito: Marcelo Aguilar

"Se trata de generar conciencia. El año pasado dijimos que esto no era una emergencia, ya era algo instalado. Había que cambiar ese paradigma y en función de eso, generar acciones necesarias para cuidar el recurso hídrico. Hace 10 u 11 años que se repiten los panoramas año tras año; dependiendo el río, hay menor cantidad de agua de agua disponible. Estamos peor que el año pasado en materia hídrica. Esta es la nueva normalidad, el cambio climático. Hay que prepararse para esto", advirtió el superintendente de Irrigación, Sergio Marinelli. El pronóstico de escurrimiento se realiza a partir de la cantidad de nieve acumulada así como de la temperatura y demás variables, medidas con estaciones específicas dispuestas en la alta montaña. Con esta información, se hace un cálculo del caudal medio de los ríos y de la disponibilidad de agua.

En tanto, el ingeniero Rubén Villodas, Director de gestión Hídrica de Irrigación, confirmó que el total de agua disponible en la provincia, para la temporada 2019/2020, para los ríos con áreas bajo riego, se espera que sea del 54% de un año medio. "En general, se aguarda que en la temporada 2019/2020 haya alrededor de un 11% menos de agua de la 2018/2019. Considerando el pronóstico 2019/2020 y la superficie bajo riego al día, en las cuencas correspondientes, la situación más crítica es la del río Tunuyán, no por tener un mal porcentaje de escurrimiento en sus ríos, sino porque tiene muchas hectáreas para regar. Hay que ser más eficientes en el uso del agua", indicó el funcionario.

En el medio, los efectos del cambio climático son determinantes: los glaciares de los Andes se han derretido seis metros en 18 años, confirmaron desde el Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales (Ianigla). Pierre Pitte, geógrafo y glaciólogo de la entidad, se refirió a la acuciante realidad. "Se observa un fuerte efecto en los glaciares; todos los glaciares de la provincia se han adelgazado, es considerable. Así, la pérdida de volumen de glaciar ha mitigado el fuerte déficit de nieve que tenemos, pero a medida que se hacen más pequeños tienen menos capacidad de almacenamiento, por lo que compensar el déficit de nieve se va a achicando", indicó el especialista.

Fuente: La Nación

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