Caso Aaron: la sentencia se postergó para el lunes

Policiales 03 de octubre de 2019
Se decidió pasado el mediodía de este jueves. Julieta Gutiérrez y Emiliano Álvarez son juzgados por el crimen del niño, hijo de la mujer. La fiscal pidió prisión perpetua y subrayó que el pequeño recibió un brutal maltrato físico en reiteradas oportunidades.
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Los acusados, en la audiencia de este jueves.

Fue postergada para el lunes próximo la sentencia en el juicio por el homicidio del pequeño Aaron Peralta, el bebé de 15 meses de Morteros que murió en octubre de 2018 tras una brutal paliza. Así lo resolvió la Cámara del crimen de San Francisco, donde se desarrolla el proceso.

La fiscal de la Cámara del Crimen de San Francisco, Consuelo Aliaga Díaz, pidió esta mañana la pena de prisión perpetua a Julieta Gutiérrez (22) y Emiliano Álvarez (29) por haber matado a golpes a Aaron, hijo de la mujer. El aberrante hecho que se juzga se produjo en octubre de 2018 y en la audiencia de este jueves la fiscal los acusó de "homicidio doblemente calificado por el vínculo y alevosía". Se trata de una nueva carátula, ya que hasta hoy no había sido peticionada la figura de alevosía. Cabe aclarar que la única pena contemplada por la ley para este delito es la prisión perpetua.

En su alegato, que se prolongó algo más de una hora, la fiscal Aliaga consideró que Álvarez fue el autor material del crimen, mientras que la mujer, quien también está acusada de maltrato físico, no ejerció su obligación de cuidarlo y permitió los castigos. Además, pidió tratamiento psicológico para ambos por adicciones a las drogas y violencia familiar.

Posteriormente fue el turno del abogado de Álvarez, Lucio Sarnago, quien pidió que el hombre acusado fuera absuelto, ya que no se alcanzó el grado de certeza para decir que fue Álvarez el que dio el golpe fatal y que sobran dudas sobre su participación en el hecho ya que no hay pruebas directas de que haya sido él el que asestó el golpe mortal. O bien que de considerarlo culpable se considerara el homicidio simple, cuya pena va de 8 a 25 años, ya que no había vínculo de sangre entre él y el bebé y debido a que no hubo alevosía. Asimismo refirió a que una pena a prisión perpetua no permitiría la reinserción, que es lo que se busca con una condena. "Si queremos socializar vamos por el camino equivocado, se convertiría en una tortura", afirmó.

Sarnago explicó que los diferentes testigos corroboran los maltratos de Giménez hacia sus hijos pero que ninguno vio con sus propios ojos maltratos de Álvarez hacia los pequeños, que por el contrario se preocupaba por ellos y les compraba alimentos, lo que habría quedado acreditado. El letrado hizo hincapié en que la mujer no dejaba que nadie se metiera en la crianza de sus hijos, que ni siquiera les realizaba los controles médicos correspondientes y que frecuentemente hostigaba a la abuela de su hijo más grande, mamá amenazando con desquitarse con lo que ella más quería: su nieto. Sarnago apuntó además que no se pudo probar la causa del traumatismo abdominal por lo que no se le puede atribuir a Álvarez el hecho. Por último, insistió en que la madre mintió en varias oportunidades al declarar, por ejemplo, que el maquillaje que el pequeño tenía en el cuello se lo había colocando, jugando, su hermanito más grande o, por ejemplo, que ese hermanito era el que lo golpeaba.

Después del mediodía alegó el abogado defensor de Gutiérrez, Sergio Goirán, que también pidió la absolución de la mujer. Para Goirán, el hecho que desencadenó la muerte del bebé ocurrió a la madrugada, cuando su defendida no estaba en la casa, por lo que aseguró que nada pudo hacer para impedirlo. Para Goirán, ningún golpe probado de la madre hacia su hijo terminó con la vida del nene. El abogado defensor afirmó que Gutiérrez es otra víctima del hecho e hizo una analogía con el tratamiento de los casos de abusos sexuales en los que se hace foco en las víctimas y no en los agresores, debido a que se probó que la mujer fue blanco de numerosas agresiones físicas, psicológicas y sexuales. Goirán hizo foco, también, en que el contexto en que vivía la acusada, de marginalidad, no le dio oportunidades y que los insultos y los golpes eran su modo de criar a sus hijos, pero que no se la puede condenar a homicidio por esos motivos. Para el letrado Aaron, que estaba en edad de amamantar, era un obstáculo para Álvarez, que tenía comportamientos sexuales demandantes. Entre otras cosas, además, sostuvo que su consumo de alcohol o marihuana no debería "escandalizar" a nadie, dado a que es algo frecuente que las personas hacen al salir. 

Sobre el final adhirió a lo dicho por Sarnago sobre su inconformidad con una posible pena a prisión perpetua.

Maltratos reiterados

Según la acusación de la Fiscalía, el pequeño Aaron había sufrido un brutal maltrato físico en reiteradas oportunidades entre agosto y octubre de 2018, golpeado con objetos contundentes y recibiendo hasta mordeduras. 

En ese contexto, la acusación señaló que la madre del pequeño, además de sus propios actos de maltrato, consintió las agresiones al pequeño de su novio y concubino Emiliano Álvarez, omitiendo ejercer las obligaciones de protección y cuidado que les son propias, permitiendo que los castigos se consumaran, prolongaran e intensificaran en el tiempo mediante una reiteración de actos de gravedad progresiva.

Lamentablemente, en la mañana del 15 de octubre de 2018 el niño fue llevado en estado grave al Hospital Dr. Sauret de Morteros, tras lo cual fue derivado al Hospital Iturraspe de San Francisco y luego al Hospital de Niños de Córdoba ante lo delicado de su estado, donde finalmente falleció por la noche del mismo día a causa de las lesiones que presentaba.

El tribunal está presidido por el juez Guillermo Rabino y los vocales Claudio Requena y Daniel Balbo León (juez de control, subrogante). También hay jurados populares.

Aún no declararon

Los acusados no hicieron declaraciones hasta el momento durante el juicio, que se realiza desde el pasado martes. Por la incorporación de la declaración anterior se confirmó que ambos negaron el hecho y se acusaron mutuamente de los delitos, asegurando ambos que no habían estado en contacto con el menor la noche en que presuntamente recibió la última golpiza.

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