El pedaleo corto de Pablo, a sus 76 años

Local 12 de septiembre de 2019
Junta cartones cada día de su vida desde hace décadas. Sale 6.30 de barrio Acapulco para comenzar la recolección. Luego sigue a la tarde, hasta las 19. “Pensaba estar más tranquilo a esta altura”, sostuvo.
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Pablo Tabares, una vida recolectando cartones para vivir

La bicicleta roja atascada de cartones marcha firme por la vereda de la Plaza Cívica, sobre bulevar 9 de Julio. Ya es media mañana del jueves y Pablo Tabares es quien la maneja de una manera particular, ya que su pedaleo es corto, sin dar toda la vuelta con el pie mientras avanza. Se mueve a los golpecitos.

El hombre tiene 76 años y contesta que si “Dios quiere” en enero próximo sumará uno más a su vida, ya marcada por el cartón.

De mediados de la década del sesenta –contó- los recoge y los vende para subsistir. Fue metalúrgico unos 20 años, pero tras quebrarse la cadera y algunos problemas de salud debió alejarse del rubro. También se dedicó a la albañilería. Si bien cobra una jubilación menor porque los años de aporte no fueron los suficientes, ese dinero no le alcanza para “parar la olla”, aclaró.

“La plata hoy no vale nada, yo a esta edad pensaba en estar más tranquilo pero no fue así”, le dice a El Periódico Tabares, mientras frena su bicicleta frente a un cesto de basura.

Se baja, busca su bastón de madera para apoyarse firme al piso y relojea si hay cartones a la vista.

Su día empieza pasadas las 6. Desayuna “lo que haya” o “cualquier cosa” para luego salir a la calle, con ese pedaleo corto que lo identifica. Vive en barrio Acapaulco (Josefina) junto a su nieto, la pareja de éste y sus dos hijos. A la tarde, tipo 14.30 vuelve a salir y recorre las calles hasta las 19.

“Yo ando por todos lados en la bicicleta buscando cartones. Tengo negocios que me lo guardan; en barrio Catedral hay un mayorista, en barrio Jardín también un negocio donde lo busco, en una casa de familia también una mujer mes los tiene siempre preparado. De todos modos, no tengo un recorrido fijo”, contó.

Pablo explicó que la ganancia no es fija: “Un día sacás 300, otro día 500 pesos. Un día habiendo cartón se juntan unos 80 kilos”, sostuvo. A la hora de comparar, manifestó que en sus inicios le pagaban 20 centavos por kilo recolectado: “En esa época si hacía 10 pesos eran como 500 de hoy”, recordó. En la actualidad se le paga por kilogramo 4,20 pesos en una acopiadora del barrio donde vive.  

La historia de Pablo no difiere de muchas en San Francisco, Frontera y Acapulco. Según informaron a El Periódico desde la Cooperativa La Virgencita, de barrio Parque, cada día se suman más personas al “cartoneo” para paliar la crisis. Según sus registros, iniciaron este año con un promedio de 70 familias que viven del cirujeo en esta zona.

“Hay que juntar cada día más porque todo está más caro y suben los precios todos los días”, reflexionó Tabares, mientras vuelve a enfundar su bastón. Luego aprieta con sus manos los cartones, como asegurándolos para subirse a la bicicleta otra vez en busca de nuevos horizontes.

 

 

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