“Los chicos no tienen la culpa de lo que pasa en el barrio”, afirma responsable de merendero en Acapulco

Local 04 de agosto de 2019
Lanzó una campaña para celebrar el Día del Niño. Necesita golosinas, productos de copetín y juguetes, entre otras cosas. Habló de la necesidad en el lugar, de la estigmatización del barrio y de la posibilidad de alegrarle por un rato la vida a los chicos.
merendero acapulco

Norma Bosco hace dos años puso en marcha el merendero “Sonrisas para un niño” en barrio Acapulco (Josefina). Empezó con unos 15 niños que asistían por la tarde a tomar la merienda. Hoy esa cantidad se triplicó y además le sumó el almuerzo los días sábados.

Bosco sostiene que el barrio goza de “mala fama” pero resalta que vive mucha gente de bien y trabajadora. Agrega que hay necesidad, que muchos chicos crecen desamparados por diferentes problemas en el seno familiar y explica que quiere llevar adelante el festejo del Día del Niño este mes de agosto. Aunque todavía no le puso fecha: “Lo estoy estirando lo que más puedo, seguramente será el último fin de semana del mes”, señaló a El Periódico con la necesidad de difundir el evento que hasta ahora publicó en su cuenta de Facebook y contó a varios allegados. Sin embargo, por el momento no recibió donaciones. Busca golosinas, masitas o bizcochos, productos de copetín, tortas, juguetes en buen estado (claro que usados), jugos y lo que pueda tener una fiesta para los más chicos.

“El año pasado lo hicimos y vinieron 160 chicos, creo que este año van a ser más”, pronosticó, asegurando que la celebración no solo abarca a los chicos de su merendero sino del barrio.

“La intención es que los chicos puedan recibir un juguete, pasar un día diferente; los papás no tienen para comprarle o regalarle. Este es un año complicado, estamos en agosto y no recibí nada aun (en referencia a donaciones), por eso lo trato de estirar hasta el último domingo del mes para poder juntar las cosas. Pensábamos el 25 de agosto”, aseguró.

Se triplicó en dos años la cantidad de chicos

Bosco informó que cuando abrieron el merendero le servían la taza de leche o mate cocido con facturas o “lo que tengamos” a 15 chicos. Hoy esa cifra trepó a 45 y 50, más unas diez madres que también asisten a comer. Pero como la necesidad también fue mayor, le agregó el almuerzo los días sábados.

¿Cómo juntan la comida? “A través de donaciones, gente que nos ayuda; yo salgo a pedir”, respondió y agregó que no reciben ayuda de la Comuna de Josefina, a quien corresponde el barrio.

Al espacio ubicado en Calle 16 203, llegan cada día niños desde los 2 a los 16 años. Todos con realidades difíciles: “Vienen cinco hermanitos que la mamá los abandonó, los cuida la abuela. Tengo dos mamás con sus hijos que fueron abandonadas por sus parejas, no tienen trabajo”, precisó en referencia a algunos de los casos.

Norma explicó que lleva adelante esta tarea porque se siente movilizada ante la necesidad de los chicos: “Antes de tener el espacio lo hacíamos en un campito frente a mi casa, hasta que se desocupó un espacio que tenemos en el patio y lo abrimos ahí para que los chicos estén al resguardo. Yo lo hago porque me gusta ayudar”, afirmó.

También reconoció que barrio Acapulco goza de mala fama, pero resaltó que vive buena gente: “Lamentablemente vivimos en un barrio donde la gente te dice que corre la droga, la delincuencia, pero hay gente buena y además los chicos no tienen la culpa de esto”, finalizó.

Quienes quieran colaborar pueden llamar al (03564) 15522753.

 

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