Se le perdió el perro y viajó 20 días en el tren hasta que lo encontró

Más información 20 de julio de 2019
Un vecino de Lanús, Buenos Aires, recorrió todas las estaciones durante tres semanas, buscando y siguiendo pistas falsas, hasta que dio con su mascota. Mirá el video del reencuentro.
perro

Al Día del Amigo, Martín Bustos lo va a pasar acompañado de su mejor amigo, Franco. Para eso lo buscó sin parar durante 20 días por las estaciones del Roca.

Franco se escapó de su casa en Lanús en medio del apagón nacional del 16 de junio. Enseguida empezó la búsqueda y las noticias: lo veían arriba del tren o en las estaciones.

El perro mestizo estuvo así, viajando en el ramal a Alejandro Korn, por tres semanas. Y su dueño detrás de él.

Hace un año y medio, Martín estaba sumido en un momento anímico difícil por un problema laboral. Entonces Franco llegó a su vida y, como una ráfaga de luz, le devolvió la esperanza.

“Cuando puse en Facebook que se había escapado me empezaron a llegar fotos de él. Lo busqué sin parar”, recuerda Martín con la voz entrecortada. Fueron 20 días de viajes con la foto de Franco en el pecho como una estampita, levantándose temprano, empezando a las 9 desde la estación Lanús y parando en todas.

“Con el paso de los días los trabajadores empezaron a reconocerme y hasta me abrían para que pasara” Luego venía la investigación.

Se bajaba en cada estación, recorría los comercios y plazas aledañas, buscaba el más mínimo dato. Franco seguía sin aparecer. En la casa que comparten a pocas cuadras de la estación lo esperaban su cama, comida, juguetes y el amor incondicional de su compañero desesperado.

Dicen que el amor todo lo puede. En este caso, pudo hacer que Martín se convirtiera en un experto en el Roca, que casi no conocía.“Yo no viajo en transporte público, tengo auto. Solo lo hice por él”, admite.

Entre tantos mensajes fallidos -gente que lo había visto, pero al llegar a buscarlo no estaba, o confusiones con algún perro parecido-, llegó uno desde siete estaciones de distancia: un hombre de Longchamps lo contactó y le dijo que una familia del barrio había recogido a Franco.

Martín salió una vez más, con el corazón en la garganta y los nervios a flor de piel. El encuentro estuvo rodeado de magia.

“Llegué a la casa con miedo de que no quisieran devolverlo. Pero era imposible. Apenas me vio se lanzó corriendo hacía mi”, cuenta.

Ahora están como siempre, en Lanús, subiendo vídeos a las redes y dando fe de cómo se divierten estando juntos, felices e inseparables.

Fuente: Clarín

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