Mamás retoman la primaria para ayudar a sus hijos

Educación 14 de abril de 2019 Por
Son varios los centros educativos que brindan la posibilidad en la ciudad, como en la Escuela Nocturna J. B. Iturraspe, donde muchas personas, principalmente mamás, buscan progresar.
Escuela Primaria para Adultos
La escuela nocturna, un espacio donde buscar superarse.

Una vez más, la Escuela Nocturna J. B. Iturraspe, que funciona en las instalaciones de la Escuela Yrigoyen, comenzó las clases para brindar la posibilidad, a quienes no pudieron en su momento, de comenzar o retomar la escuela primaria.

Al lugar, contra todo prejuicio, asisten de lunes a viernes cerca de 15 personas con distintos sueños, pero con un objetivo en común: finalizar los estudios.

Es el caso, entre otros, de Andrea (31) y María Belén Iturre (24), dos hermanas que desean progresar y conseguir un trabajo, por lo que sintieron la necesidad de inscribirme y empezar.

Escuela Primaria para Adultos 2

Andrea, que dejó la escuela cuando iba a sexto grado, contó que fue ella la que empezó con la idea de retomar y después sumó a Belén. “Quise retomar para tener la primaria, tener el secundario también y tener un trabajo, porque hoy te piden el secundario. Venía con la idea, pero con los dos chicos y un bebé de un año era difícil. Así que hablamos con mi marido, le dije que quería empezar. Él también quiere terminar la secundaria así que vamos a empezar juntos, me dijo. Yo estaba ‘re chocha’ de empezar. Antes había venido una vez, pero como trabajaba de noche tuve que dejar y ya ahí se me pasaron los años y ahora arranque de vuelta”, manifestó.

Mientras ella cursa, su marido se queda con sus hijos. “Él me cuida los chicos y yo me vengo a la escuela, feliz”, aseguró.

Por su parte, Belén, que llegó hasta cuarto grado, resumió su experiencia: “Me pareció que era medio tarde para mí, eso pensaba yo. Me gustó y vine, hablé con mi marido, insistí, quiero terminar y conseguir un trabajo y salir adelante, y ayudar a los chicos con las tareas. Nunca es tarde para poder continuar y terminar la primaria”.

Por sus hijos

Otro caso es el de Vanesa Luque (32), que dejó la escuela en quinto grado: “Dejé porque éramos muchos hermanos y yo era la más grande de las mujeres y tuve que cuidar de mis hermanos”.

escuela primaria para adultos

En su caso, el deseo de estudiar nació para ayudar a su hijo, que tiene un trastorno del espectro autista. “Quiero terminar así puedo hacer la secundaria porque después quiero hacer un curso para Acompañante Terapéutico, para poder ayudarlo a él”.

Algo similar le sucede a Verónica López (33), que quiere poder ayudar a su hijo con las tareas. En su caso sí terminó los estudios en la escuela Ana Sullivan aunque sintió que no aprendió lo suficiente.

“Mi pareja me decía que tenía que estudiar, que tenía que ayudar a mi hijo a expresarse bien o con el aprendizaje en la escuela, y yo no  podía. Yo no sabía cómo enseñarle y me daba bronca, porque mi marido tiene que dejar de trabajar, venir y ayudarlo a hacer la tarea”, explicó.

Verónica agregó que, al tener una discapacidad mental, desea entrenar mejor a su cerebro. “Mi marido decidió que yo avance más en lo que es manejar el dinero, para que nadie me robe, porque una parte de mi cerebro no funciona bien, tengo una discapacidad mental pero con el conocimiento puedo avanzar, tratar de despertar un poco más a mi cerebro”, mencionó.

Escuela Primaria para Adultos

Mientras cursa, su pareja cuida a su hijo. Y cuando no puede hacerlo, se mantiene en contacto con el curso a través del celular. “Hicimos un grupo de Whatsapp, entonces me entero las tareas que dejan. Me gusta el grupo”, apuntó.

“Siempre tuve el sueño”

Para Rosa Álvarez (40), tras abandonar en quinto grado, volver a la escuela siempre fue un sueño. “Tuve siempre el sueño de la escuela, siempre soñaba que iba a la escuela y a veces soñaba que me ponía las zapatillas hasta que le pedí a Dios de volver y se me cumplió el sueño. Y yo ya sabía que acá venía la gente grande y me vine a anotar”, afirmó.

Rosa, que tiene tres hijos, cuenta que están orgullosos de su decisión: “Mis hijos están contentos, me felicitan, que siga así”.

“Me gusta mucho. Le pongo ganas y voy a tratar de terminar todo lo que me falta. Y si me apoyan seguiría con el secundario”, concluyó.

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