“Uno habla del Cottolengo y las puertas y los corazones se abren”

Local 16 de marzo de 2019
Así lo remarcó el sacerdote Edgardo Crotti, director del Pequeño Cottolengo Don Orione que esta semana cumplió 60 años de vida. Pese a las críticas que existen sobre la Iglesia Católica, para el religioso, la institución es un lugar “muy valorado” por los vecinos de San Francisco.
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El sacerdote Edgardo Crotti, director de la institución.

El pasado jueves 14 de marzo el Pequeño Cottolengo Don Orione celebró 60 años de vida brindando un servicio de caridad hacia las personas con discapacidad en nuestra ciudad. Ese día se celebró una misa con autoridades religiosas de la institución y la gran fiesta será el sábado 16 de con la tradicional "Gran cena y baile de la familia", que se realizará en la Sociedad Bomberos Voluntarios.

El sacerdote Edgardo Crotti, director de la institución, se refirió a este particular aniversario y destacó que pese a la tormenta que atraviesa la Iglesia Católica en el mundo, el Cottolengo se ha ganado un lugar especial en el corazón de los sanfrancisqueños.

¿Cómo los encuentra este 60° aniversario?

El Cottolengo brinda cuidado completo y también formación a 50 personas con discapacidad, para nosotros celebrar 60 años significa por un lado agradecer a todos los que nos han traído hasta aquí y a la vez el compromiso de continuar brindando el servicio que en la actualidad se requiere para las personas con discapacidad; sobre todo no solo con una mirada humanística sino también espiritual. Para nosotros es una manera de manifestarle a las personas que acompañamos a nuestra casa, que queremos ser el abrazo materno de la iglesia a las personas que como decía Don Orione “son los más pobres de los pobres”.

Este cumpleaños los encuentra con varios frentes de obras, ¿de qué se tratan?

Estamos en un plan maestro que comenzó en el año 2017 que implica reacomodar sectores. Para eso estamos edificando una casa para la comunidad religiosa y eso nos permitirá reestructurar el hogar de varones y de mujeres, sobre todo en sectores de habitaciones y sanitarios. De la mano de eso también el plan implica otras obras como la reestructuración de la enfermería y de internación.

Pese a la mirada crítica sobre la Iglesia, la labor del Cottolengo siempre estuvo bien considerada, ¿a qué cree que se debe?

Creo que en primer lugar hacia la labora caritativa que la Iglesia hace hay una mirada muy respetuosa. A cualquiera de nosotros cuando hay una injusticia, en el seno de la Iglesia o fuera de ella, a todos nos genera ruido. Creo que el Cottolengo en estos 60 años pudo transmitir a la sociedad de San Francisco, que supera a las personas que están en el momento. El servicio que la institución brinda sigue siendo una tarea que conmueve, que genera adhesión y deseos de ayudar. El Cottolengo junto con el Hogar de Ancianos del Hospital y la Sociedad de Bomberos Voluntarios son tres de las instituciones de ayuda al prójimo más antiguas y más respetadas en la ciudad.

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Hemos visto trabajos sobre la gruta que está sobre calle Chubut, ¿cuál es la idea?

Queremos generar un espacio de oración y devoción para la gente del barrio y para nuestros residentes. La gruta este año ha cumplido 50 años y venimos trabajando en el lugar, que sea un ambiente donde se acerque a rezar y que esté acorde para hacerlo.

¿Qué significa para usted ser el director de esta institución en un aniversario tan especial?

Personalmente me siento bendecido por poder compartir el regalo de celebrar 60 años de vida, por contemplar día a día la generosidad de la gente de San Francisco, en cuanto a lo que decíamos de cómo el Cottolengo ha llevado adelante la tormenta que hay respecto a la mirada sobre la Iglesia, me sorprende el poder ver cómo la gente ayuda día a día a la institución. Uno habla del Cottolengo y las puertas y los corazones se abren. En segundo lugar me siento comprometido con los residentes, con el personal de la casa y con la historia, porque soy heredero de una historia que me atraviesa.

 

Gran cena

Todavía pueden adquirirse las tarjetas para la "Gran cena y baile de la familia" que pueden comprarse en el Cottolengo Don Orione, en Juan de Garay 2900. El costo para los mayores es de $380; para menores de 2 a 5 años, $200 y para menores de 6 a 10 años, $250.

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