Pablo Moyano: “El arbitraje encierra valores, te hace mejor persona”

Deportes 17 de marzo de 2019
Con 34 años de experiencia como árbitro de fútbol, Moyano asegura que la figura del árbitro hoy es menospreciada y poco reconocida. “Somos parte del juego y enfrentamos los mismos desafíos, mucha gente no lo comprende”, señaló.
MOYANO ARBITRO
Actualmente Pablo Moyano forma parte del cuerpo de árbitros Luis Argentero que dirige el Baby Fútbol.

“A los árbitros no los llaman para hablar, nunca tenemos nada que decir, aparentemente, y si nos llaman para algo es para preguntarnos sobre los errores. Son muy pocas las notas que se les hacen a los árbitros, pero siempre para hablar del error que uno cometió, nunca para hablar de cómo nos preparamos, qué hacemos o qué sentimos”, arrancó Moyano.

Pablo comenzó a dirigir en 1985, casi impulsivamente, y con una familia ya dedicada al arbitraje él no creía que iba a terminar amando esta profesión. Dirigió en las ligas más importantes de San Francisco, Frontera y la región. Hoy es árbitro del Baby Fútbol y asegura que dirigir a los niños implica una responsabilidad aún mayor.

¿Cómo comenzás en el arbitraje?

Nunca me interesé por el arbitraje, mi papá fue árbitro, mi tío y mi hermano que falleció también fue árbitro de futbol. En julio del 85 leo en un diario queen el colegio regional de árbitros, que estaba ubicado en Libertad al 14, tenía abiertas las inscripciones. Y al viernes siguiente fui, ahí comenzó…

¿En qué ligas dirigiste?

Empecé en la liga San Martin con los juveniles y debuté en un partido de Trebolense vs Atl. San Jorge. Al otro sábado dirigí La Emilia vs Americano de Carlos Pellegrini y ahí me fue mal, mal para el público porque en el momento yo hice lo que considere correcto pero me senté en el vestuario y fue un momento fuerte porque quería dejar. Así comencé, dirigí la Liga Regional, La Liga Rafaelina, y las ligas de San Francisco que en su momento había muchas: Amateur, la de Frontera que era muy importante, se llenaban todas las canchas con mil personas y dos alambres nomas, eso hace también hace a la formación del árbitro, no es fácil dirigir así, pero ese hace también a el temperamento del árbitro.

 “Estoy en el final del camino de árbitro, tengo 59 años, me siento bien, pero uno sabe que tiene que ir dejando, vienen otros chicos. El tema va a ser el día que me tenga que retirar, uno hace un proceso de duelo, dejás toda una vida”.

¿Cómo es la vida del árbitro?

No es solamente estar en una cancha porque hay todo un contexto que la gente no lo conoce, tu familia es un apoyo importante y fundamental. Nosotros somos personas también y tenemos que tener un equilibrio psicológico que se tiene que volcar al partido ante jugadores, técnicos, directivos, trampas, engaños, todo eso cae dentro de la figura del árbitro. Tenés 22 jugadores con distinto carácter, tenés que tratar de encausar todas las emociones, cobrar y acertar. Y uno también tiene sus cosas, sus temores, tus propios problemas…

¿Cuándo comienza el partido para el que dirige?

Para la gente el partido comienza cuando pita el árbitro y termina cuando pita el final, para nosotros no. El árbitro comienza a vivir el partido cuando te dan las asignaciones, porque ya sabés dónde vas y con qué equipos te vas a encontrar. Después tenés que ir a dirigirlo y si te va bien, listo; pero si te va mal tenés que traerte el error, vivir con el error un par de días, hacer un proceso y de pronto te toca estar de nuevo en una cancha. La ansiedad, la presión, el temor son cosas que también las siente un árbitro.

¿Qué pasa cuando te equivocás y te das cuenta después del error?

Tenés que arrastrar el error durante todo el partido, es irreversible, uno se da cuenta. Eso influye y la presión de la gente también. Es un proceso que tiene que ver con la experiencia, con lo emocional, es autoayuda y es muy difícil arrastrar el error. Te puede producir un desequilibrio y termina siendo todo un desastre, eso se supera con la experiencia. La jugada que pasó ya no tiene vuelta a atrás, a mí lo que me tiene que interesar es lo que viene ahora, no sé lo que va a hacer el jugador, pero yo tengo que acertar en el aquí ahora y no es fácil. Tiene mucho que ver el contexto, cómo estas vos emocionalmente ese día, como cualquier trabajador.

“Arbitré con Lamolina, Castrilli, Juan Bava, Juan Carlos Crespi, como asistente y compartí con ellos vestuario. Con Lamolina estuvimos en una final de liga San Martin junto a Osvaldo González. Son experiencias muy buenas y a uno le quedan grandes recuerdos”

¿Cómo llegas al Baby?

Quería quedarme en mi casa, no quería viajar más. Hoy las ligas tienen otros requisitos, entrenar martes y jueves, miércoles academia, viernes asignaciones, salir sábado y domingo si te toca. De siete días, tenés seis dedicados al arbitraje, el único día que te queda es el lunes si es que todo va bien y no tenés que ir a la liga a declarar o a ampliar un informe. No creo que el Baby sea menos, al contrario. Pero no hay tanta exigencia física. Uno deja muchas cosas por el arbitraje que ya quiere vivir de otra manera: los cumpleaños de tus hijos no los ves, Día de la Madre no lo vivís, Día del Padre o tu cumpleaños.

¿Es más difícil dirigir a los más chicos?

Sí, es una responsabilidad mayor, tenés que formar y educar a los chicos que vienen presionados por los profesores, por los padres, todo el mundo quiere ganar. Hay chicos que juegan y lloran, ¿cómo me explicás eso? Te vas a divertir y tenés chicos llorando dentro de la cancha. Los tratan como jugadores profesionales, chicos de ocho años que le dan indicaciones como jugadores profesionales y la presión que les meten es enorme. Esa presión viene de los adultos y uno como árbitro tiene que encausar todas esas cosas, se pierde a veces el objetivo del juego porque en esta etapa hay que formar, hay que enseñarles, ser más pedagógicos, ver como encausar sin dañar a la justicia y el error a uno le duele más cuando se trata de niños…

¿Qué es el arbitraje para vos?

Una pasión, uno lo lleva en la sangre. Para mí el arbitraje es hermoso y si volviera a nacer volvería a elegir ser árbitro de futbol. Para mí es muy emocionante, es mi vida. Algunos no lo entenderán, pero es así.

“Nos acordamos de Edgardo Codesal, de la final Alemania y Argentina en el 90 por el penal que cobró, ¿pero alguien se acuerda de Bogdan Dochev? No lo conoce nadie porque fue el árbitro de la “Mano de dios”. No lo conocemos porque fuimos favorecidos y sí nos acoramos de Codesal”

MOYANO ARBITRO

El VAR

"Yo lo veo como algo positivo, te ayuda a ser mas justo. Un equipo no debe ser perjudicado por un error tuyo, un error concreto, evidente. Aunque hace poco en una jugada no se ponían de acuerdo aun con el VAR", contó.

"Me gusta y estoy de acuerdo, hace mas justo y mas limpio del juego. De alguna menera podés resarcir un error aunque el árbitro siempre tiene la autoridad de mirar el VAR o no", señaló.

“La regla dice que el árbitro dirigirá, cronometrará y aplicará las leyes de juego, tiene la autoridad antes, durante y después del partido. Pero esa autoridad hay que saberla llevar con respeto, disciplina, dialogo”.

El arbitraje hace al temperamento

“El desgaste es muy grande, estas estresado todo el fin de semana, empezás a vivir el partido en la designación, imagínate. Empezás a maquinar y se va potenciando a medida que se acerca el partido. En el partido mismo, la presión psicológica, las emociones, todo eso produce un gran desgaste mental”, contó Moyano.

“Hay que estar bien preparado físicamente, conocer las reglas, interpretarlas y aplicar el espíritu de la regla, por eso digo que engloba mucho el arbitraje y la gente, lamentablemente, o muchos de ellos no lo saben”, sentenció.

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