Skaters piden más respeto por su espacio

Deportes 16 de marzo de 2019
El Skatepark construido por el municipio en la Costanera dio solución a un reclamo y un problema de muchos adolescentes que pedían un espacio para practicar sus deportes. Hoy, aseguran que el lugar perdió su esencia porque el espacio no se respeta.
SKATERS
Cristian Sandrone (21) y Alejandro Juárez (17) contaron su experiencia en el skatepark.

Años atrás, skaters y bikers ocupaban plazas y lugares públicos para desarrollar sus actividades y encontrarse con amigos, principalmente en sectores del centro de la ciudad. Esto generaba cierto malestar en los vecinos, por lo que en 2012 el municipio decidió construir un Skatepark público.

El nuevo lugar generó una explosión de los deportes extremos en la ciudad y el interés de muchos jóvenes. Tanto es así que muchos sanfrancisqueños comenzaron a participar, con buenos resultados, en competencias fuera de la ciudad entrenando en ese lugar.

Sin embargo, aseguran que el auge del skateboarding en San Francisco viene en caída y no por falta de interés, sino por los diversos problemas que deben enfrentar los jóvenes a diario en el lugar. El principal problema es que les invaden la pista, aseguran los usuarios.

Alejandro Juárez (17) y Cristian Sandrone (21), competidores del Circuito Cordobés, contaron las dificultades que deben atravesar en un espacio que funciona como punto de encuentro y lugar de entrenamiento. “Los que vienen acá somos pocos hoy en día, seremos 10, muchos se fueron a otros lados justamente por el problema de que la pista se llena de gente que no viene a hacer skateboarding. Antes éramos más, pero muchos ya se cansaron de renegar”, contó Alejandro.

“Hubo un gran auge hace un par de años, venía mucha gente a ver. Todo eso fue cerca de 2012, pero la gente no se metía, se quedaba a ver las acrobacias. Se respetaba, pero a medida que fue pasando el tiempo lo empezaron a tomar como un parque de juegos”, indicó Cristian.

Barreras de progreso: iluminación, basura y menosprecio

“El Skatepark es el único lugar de entrenamiento que tenemos, a veces me pego una escapada por las calles porque a la noche no hay buena iluminación, pero es muy difícil y esperamos que lo mejoren porque es una lucha constante”, contó Alejandro.

A la vez expresó que hay dos reflectores, uno de luz blanca y otro de luz amarilla, que “no sirven” porque dan sombra y no permiten ver. “Aunque no es solo el alumbrado que hay, porque esta sola iluminación todavía deja zonas oscuras que hacen inseguro el lugar en horas de la noche”, comentó.

Alejandro también lamentó que se le dé otros usos al lugar. “Hay mucha falta de respeto también, es algo con lo que luchamos a diario. Nos sacaron de otro lado, con razón, y acá no respetan nuestro espacio. Nos exigimos mucho y hacemos cosas riesgosas, pero hay niños dando vueltas por acá y es ilógico ver como los padres observan que sus hijos se meten a la pista sabiendo que puede suceder un accidente y es lo que queremos evitar”, agregó.

“Esto es público, pero para un deporte de riesgo. La gente piensa que es como una plaza o una sala de juegos. Este lugar es peligroso para chicos”, mencionó.

Y señaló: “Otra de las cosas que vemos es que de noche vienen a hacer las previas y al otro día esto queda lleno de basura: cajas de vino, jarras tiradas y después los que tenemos que limpiar somos nosotros”.

Cultura skate, un estilo de vida

Alejandro aseguró que el skate es como un estilo de vida: “A mí me encantan todos los deportes extremos y la cultura urbana. El skate encierra bastante de eso, a este deporte le dedico mucho y el día de mañana me gustaría que esto sea mi vida. Ahora estudio electrónica en la EFO (Escuela Emilio F. Olmos) y me encanta, pero me gustaría que esto sea mi vida. Hoy en día las cosas están muy complicadas, por lo pronto voy a estudiar y a esto dejarlo como hobby”, dijo.

“Lo que más me gustó de las competencias en las que participé fue viajar. A mí me encanta viajar y las competencias son una buena excusa, además de encontrarse con amigos que son ‘hermanos del skate’ de otras ciudades y es lindo encontrarse con todos”, señaló.

E indicó: “A los torneos los uso mucho como experiencia para ver en que fallo y en que puedo avanzar, también para mí es una autoevaluación para ver hasta dónde llego”.

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Un lugar de encuentro

El lugar es un espacio de encuentro, principalmente los viernes y sábados: “Venimos cuando tenemos el día libre. Es difícil ahora por el comienzo de las clases, pero los fines de semana más que todo estamos acá. Domingo también, pero es muy difícil por la falta de respeto de la gente que viene a la costanera”, contó.

“Tenemos un grupo de Whatsapp, pero venimos igual si no viene nadie. Trato de no venir después de las 7 porque ya me intentaron robar, me cuido en eso”, agregó Alejandro.

Buena onda con los bikers

En el lugar también se reúnen jóvenes a realizar acrobacias con bicicletas especiales y comparten el lugar con skaters. “Son otro grupo de competencia y otro grupo distinto, pero hay buena onda porque estamos juntos acá, tenemos buena relación y les pasa lo mismo que a nosotros”, señaló.

Las nuevas generaciones

Sobre las nuevas generaciones, apuntaron: “Vienen sin filtro, se animan a todo. Es increíble porque hacen cosas que yo las tengo que pensar dos veces para hacerlas. Además, cambian los estilos, si venís de mucho tiempo vas viendo como cambiaron y tenés muchas variedades”.

“Viniendo de atrás, aprendiste más, pero es difícil”, agregaron.

A la comunidad

Alejandro le dedicó un párrafo a la comunidad, para pedir que respeten el lugar: “Tengan en cuenta que este lugar es para deportes de riesgo, queremos pedirles que sepan apreciar el espacio que se nos dio para seguir entrenando, porque es lo único que tenemos. Pueden venir a aprender, siempre estamos acá, a veces traemos skaters de más y no hay drama para enseñar si la persona se compromete, doy todo para enseñar porque quiero que el sketeboard progrese en la ciudad”.

Y señaló: “No quiero llegar al límite de cansarme e irme a otro lado por la falta de respeto, hay mucha gente que hizo eso y por eso hoy somos pocos acá, se cansaron de que la gente no respete el lugar para este deporte y se terminaron yendo. Yo no quiero llegar a eso, quiero proyectar acá y que avance todo el skateboard y uno solo por su lado”, sentenció.

Competencias

Respecto a las competencias, Cristian explicó: “Este año va a ser mi último en el circuito cordobés y el año que viene quiero arrancar en el Nacional, es difícil, pero quiero expandirme en competencias, en su momento fui el único amateur y me di cuenta que mi nivel era insuficiente así que en mis ratos libre quiero exigirme más y tener un buen equipo. Esta difícil por la facturación de tablas, pero quiero progresar después de tantos años. Yo soy de la vieja escuela, pero aprendo mucho de la nueva generación”.

Y Alejandro sentenció: “Yo quiero ir a la Copa Argentina, en el Circuito Cordobés salí campeón y este año quiero viajar y conocer otros lugares, enfocarme en hacer trucos, videos con edit y publicar, esa es la nueva movida. El circuito se va a reformar y mis sponsors avalan esas fechas, me dieron libertad, voy a ir a las fechas que me gustan para sentirme incómodo y mejorar”.

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