La confesión de una mamá: no vacunaron a su hijo y ahora sufre graves enfermedades

Salud 25 de febrero de 2019
En un hilo de Twitter que se hizo viral, la madre del niño reconoció que por no haberlo vacunado contra la varicela ahora el pequeño sufre sordera leve, problemas para hablar, dolor y vértigo como consecuencia de no haber estado inmunizado.
Vacunas vacunación
Vacunas.

En los últimos tiempos se hicieron conocidos los peligrosos movimientos antivacunas, los cuales causan gran preocupación en la comunidad médica y científica por las graves consecuencias que pueden acarrear. Y también la población empezó a darse cuenta de las consecuencias nefastas que tiene el no vacunar a sus hijos, tanto para ellos como para el resto de la sociedad. En un relato que se hizo viral en los últimos días, la usuaria de Twitter @PreguntaMama publicó un fuerte testimonio de cómo afectó esa decisión a su hijo menor y lo mucho que se arrepiente con su pareja por ello.

“Voy con un hilo (personal, mil disculpas) sobre cómo mi decisión de no vacunar a mi hijo en contra de la varicela, nos afectó para siempre”, empezó la mujer oriunda de Venezuela en un hilo de Twitter que en nueve días dio la vuelta al mundo.

La mujer explicó que tanto ella como su esposo creían que la varicela era una afección común de la que no preocuparse y que no todas las vacunas eran obligatorias. “Así que decidimos no vacunar a nuestros peques en contra de esta enfermedad en particular. Consultamos con nuestro pediatra y nos confirmó que era una decisión personal. Que de cualquier forma no había mucho riesgo”, manifestó.

Cuando su hija mayor contrajo varicela desearon que su otro hijo, de dos años y medio, también cayera enfermo porque, según describió, otros padres les habían dicho que cuanto más chico se padece esta afección menos molesta resulta. "Así que aunque la enfermedad comenzó en la mayor, aspirábamos que el peque también la contrajera, para salir de eso”, confesó.

“A diferencia de mi hija mayor, el pequeño se veía mucho más afectado. Tenía sarpullido por todos, todos lados. Mucho malestar y llanto constante. Creíamos que había pasado lo peor, fueron días terribles, pero lo realmente terrible estaba aún por llegar”, continuó la mujer.

Grave enfermedad

“Dos semanas después, mi hijo comienza a llorar, a sentirse incómodo, a querer estar en el pecho. Noto al amamantarlo que no puede ubicar bien su boca en la teta. Tenía la mitad de la cara caída. Mi pequeño de dos años tenía parálisis facial en la mitad de su rostro. Presa del terror, intenté llamar al pediatra y simplemente no podía sostener el teléfono. Pedí a un vecino que nos llevase al hospital, porque estaba imposibilitada de manejar temblando de esa manera”, contó.

En el servicio de neuropediatría su hijo fue diagnosticado con el síndrome De Ramsay Hunt. Esta condición sucede cuando después de pasar por una varicela, el virus permanece en los nervios. Queda en forma inactiva o latente pero puede reactivarse años más tarde y afecta los nervios faciales.

Se manifiesta con una erupción de culebrilla, que afecta el nervio facial cercano a uno de los oídos. Además de dolor, puede generar parálisis facial permanente, pérdida de la audición, daño ocular o neuralgia posherpética.

La vacuna contra la varicela reduce enormemente la posibilidad de que los chicos se infecten con el virus. La mujer explicó que en el caso de Venezuela la vacuna es opcional, escasa, por lo que se consigue de contrabando con un costo elevado (el equivalente a varios sueldos) y “dudando de la eficacia de la cadena de frío de la misma”.

1535062895440Mitos sobre las vacunas: las respuestas de la Fundación Huésped

Complicaciones

El hijo de ella sufrió varias de las complicaciones del síndrome De Ramsay Hunt. “Necesitó medicamentos antivirales del tipo aciclovir, terapia muscular, terapia de lenguaje y mucha teta y mimos para superar este desafío. Pasó por momentos de mucho dolor, le costó muchísimo hablar bien (todavía tiene problemas en esto), tiene sordera leve… También sufre de vértigo, de mareos cuando hacemos actividades sencillas como hamacarnos en el parque, ir de paseo en el auto o cuando camina largas distancias. Tiene un ojito caído porque fue imposible recuperar la movilidad total del párpado”, enumeró.

“Hoy estamos celebrando su cumpleaños número 6. Damos gracias a Dios de tener un hijo perseverante y luchador. Nos arrepentimos siempre de nuestra decisión de no vacunarlo en contra de la varicela y siempre que podamos, lo contaremos a otros padres. Ustedes, cuéntenlo también”, concluyó.

Todo el relato

Te puede interesar

Boletín de noticias

Te puede interesar