Muerte digna: “Todo se trata de la dignidad del ser humano”

Salud 17 de febrero de 2019
La ley 26742, más conocida como de derecho a la Muerte Digna, regula en Argentina la posibilidad a decidir en forma anticipada la voluntad del usuario de los servicios de salud a negarse a ser sometido a medios, tratamientos o procedimientos médicos de encarnizamiento terapéutico.
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“La ley es la 26742, que fue promulgada en el año 2012, que se denomina ‘Derechos del paciente, historia clínica y consentimiento informado’, aborda la temática de la muerte digna y se trata de las directivas anticipadas ante el hecho inminente de la muerte”, dijo la doctora Elba Costantino, médica auditora del Hospital Iturraspe.

¿Tiene poca difusión la existencia de esta ley?

En el momento de la promulgación debido a varios casos resonantes se habló mucho en los medios, pero después se fue diluyendo y el profesional médico tiene que estar preparado para saber cuándo hacérsela conocer. 

¿En oncología quizás es donde los casos de muerte digna están más presente?

Sí, quizá son los casos más resonantes porque con el avance de la medicina se ha prolongado la vida de personas que antes tenían problemas de salud oncológicos y que tenían un determinado pronóstico a corto plazo y que con los tratamientos se fueron prolongando y hasta ha habido curaciones. En el avance de las enfermedades y mientras la persona esté lúcida empezó a darse cuenta de que no quería someterse a tratamientos que puedan prolongar algún tiempo más su vida y que se definía mientras el usuario estaba lúcido- una de las cosas fundamentales de esta ley- para que decida si quiere continuar o no. Para ello hay algo muy importante que es el consentimiento informado.

¿De qué se trata el consentimiento informado?

En que el equipo de salud le informe a la persona lo que van a hacer y tiene derecho a decidir sus actos, definir si quiere saber o no y cómo quiere enfrentar su enfermedad.  

Desde la sanción de la ley, ¿en qué ha mejorado la situación de los enfermos terminales?

Creo que mucha gente se apropió de esta ley, se empoderó, hay determinadas consignas que debe llevar a cabo frente a un escribano público, lo tiene que dejar dicho ante sus familiares, ante el profesional que lo atiende. El paciente tiene derecho a aceptar o rechazar determinadas terapias o procedimientos médicos o biológicos, con o sin expresión de causa.

¿Qué busca el paciente en ustedes?

Después de 25 años como médica creo que ante una enfermedad terminal buscan el alivio físico y emocional. El dolor debe ser uno de los puntos más difíciles. Siempre es importante hablarlo, charlarlo y ofrecerle las opciones a la persona. Creo que la autonomía de la persona es lo fundamental y es uno de los pilares básicos de nuestros derechos humanos. 

¿En San Francisco hay casos de personas que se hayan amparado en esta ley?

Me han tocado un par de casos, en los que incluso el destinatario me envió una carta cuando supo que tenía una enfermedad terminal y me decía que él había tomado esa decisión y se respetó. Llegado el momento no se le realizaron tratamientos de soporte, salvo analgesia para calmar el dolor. Todo se trata de la dignidad del ser humano, de llegado el momento de morir dignamente. Porque los que trabajamos en salud hemos sido testigos de situaciones muy duras, donde se ha producido el encarnizamiento terapéutico, de someter al enfermo a terapias interminables y que han generado dolores físicos en las personas y en su entorno familiar.

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