Lecturas de verano: por María José Gallo

Local 23 de enero de 2019
Te presentamos los textos de María José Gallo para disfrutar en vacaciones.
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María José Gallo tiene 29 años y su género preferido es la ciencia ficción, mientras que sus autores predilectos son Isaac Asimov y Thomas Mann.

Tangente

En mi casa abundan más los espacios cerrados que los jardines suspendidos en algún escalón del tiempo.

Los vi a los tres alejarse en fila india como esos patitos que buscan desesperados despegar sus alas de la tangente.

Había un tanque de agua bañado de sol y sombra, pero creo que allí no iban, más bien dijeron que seguían caminando hacia la pared donde los perdía de vista.

No quise correr a buscarlos esta vez, algo me decía que otra opción era dejar correr las agujas del reloj.

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Levitación

La tierra era práctica, desordenaba los olores y protegía a los próximos de cualquier enfermedad. Múltiples instituciones se beneficiaron de la muerte: algunas ponían bancos y altares para rogar su retraso, otras simplemente adornaban el envase cobrando altos honorarios. Entre iglesias y funerarias, alguien experimentaba con ondas de alta frecuencia. La levitación había logrado reiniciar la cinética del metabolismo en un ratón. Los muertos revivían, y a bajo costo.

- Era inevitable- pensó, con lágrimas en los ojos, mientras recibía al viejo huésped en sus manos.

Bajo el frío sol de otoño, en algún rincón del mundo, otra era  comenzaba.

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Estigma

Tu perfume estaba en mi casa y los perros seguían ladrando a las tres de la mañana.

Que caminaste por ahí, decía el incómodo rastro de un aroma que manchó los cerámicos con barro.

Quise buscar en un cerco de algún campo perdido entre la humedad, el fin de una textura que ya no astillara la piel.

No hay quién les diga a los leones que deben ser mansos para gustar.

Te busqué en la cicatriz de algún estigma, cuando la sangre misma necesitaba el aire para sanar.  No se trataba tampoco de presas y depredadores, ni de pantallas y espectadores: había algo más fuerte: lo esencial.

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Ausentes

No sabíamos aún demasiado del sueño,  sí había casos que habíamos observado en el laboratorio, de individuos que necesitaban descansar bajo el sol.  Todo un sistema de riego sofisticado se establecía en sus cuerpos respondiendo a la nutrición de sus  sensibles sentidos. Por la mañana,  eran capaces de realizar asombrosas obras afirmando, no haber sido, por instantes, dueños de sus propios movimientos. De apariencia,  por supuesto, eran iguales,  sólo que la oscuridad no los adormecía...

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Sobrecarga de volumen

Fijate que todos los reflejos son perversos, Ariel, entran por una grieta en la ventana y te dejan la imagen de alguna cosa.

De la madera del armario de las tardes sin preocupaciones, del horario de partida en las carteleras en alguna estación de ómnibus, de las manos ya azuladas de la abuela sobre la máquina de coser.

Por momentos, odio todo lo que es tan flexible y liviano como para atravesar un cristal y desvanecerse  con algo tan inevitable como la noche, llegando así, tan intrépido y osado a inundarte los ojos sin permiso.

Podría pintar todos los reflejos de cada instante del momento de algo,  tan sólo para verlo millones de veces más. Nada, cambiaría, por supuesto...las tazas de té seguirían sirviéndose en círculos, todas las mañanas en la misma mesa.

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Retrato

No era él quien figuraba en la página de aquel diario que lo retrató con los huesos astillados.

Le dio al puestero la última moneda que juró que gastaría en sí mismo, para ver más de cerca el espectáculo en la trágica foto.

Últimamente, cualquier similitud a un presagio era más de lo mismo. Todos caminaban hacia donde querían ir y seguía valiendo igual, la redundancia.

Decidió entonces aquella noche, no colocar ningún despertador.

Al día siguiente, no había más trozos de periódicos con imágenes suyas revoloteando en las veredas. Tuvo un fugaz recuerdo en donde le solicitaba al intruso que se las devuelva. Le juró también que para ese entonces, volvería a programar alarmas.

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Sobre la autora

María José Gallo tiene 29 años. Comenzó a escribir a los 8 años. Cursó sus estudios secundarios en el Ipem 315; hizo una diplomatura en Farmacia en UTN y actualmente se encuentra cursando la carrera de Medicina.

Entre sus intereses está la medicina, biología, la literatura y la música. Su género preferido es la ciencia ficción, mientras que sus autores predilectos son Isaac Asimov y Thomas Mann.

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