Se estima que en el país hay 3 millones de adictos a diversas drogas

Más información 13 de enero de 2019
El caso de Tristán Suárez, que tuvo trágico desenlace, se replica en muchos hogares. El consumidor se transforma en un déspota y delinque para sostener su adicción.
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Un joven de 22 años fue detenido como acusado de asesinar a sus padres adoptivos a puñaladas en medio de una pelea familiar.

En todo el país hay un total de "tres millones de adictos a diversas drogas, muchos de los cuales presentan conductas violentas, perpetran robos para comprar las dosis y hasta llegan a protagonizar homicidios", según informó Claudio Izaguirre, titular de la Asociación Antidrogas de la República Argentina (AARA). 

La problemática se impuso luego de que un joven adicto asesinara a sus padres adoptivos en la localidad bonaerense de Tristán Suárez, partido de Ezeiza. "Lo registrado en Ezeiza es lamentable, nos llena de tristeza. Pero al mismo tiempo genera impotencia, porque se trata de hechos que pueden evitarse con un Estado que se haga cargo de lo que sucede con la adicción de las personas. No es un caso aislado, sino que es bastante común", señaló Izaguirre en declaraciones a Diario Popular.

El titular de AARA sostuvo que denominan "a este flagelo como ‘Niño Rey’, porque el adicto toma una postura de emperador, jefe máximo de la casa, y todos a su alrededor pasan a ser sus esclavos".

"Tenemos unos tres millones de casos en el país", precisó el especialista, quien agregó: "Cuando no puede lograr su objetivo, primero ruega, reclama y hasta llora, luego se enoja, y si nadie cumple sus deseos termina haciendo cosas terribles, desde robar elementos del hogar, salir a delinquir a la calle,o lastimar a otras personas, incluso sus seres queridos, quienes son los únicos que lo ayudan como pueden".

"Lo cierto es que la enorme mayoría de las familias que atraviesan éstas situaciones no pueden dominar a sus propios hijos. Tenemos casos de chicos de 15 años o menos que están realmente fuera de control. Su cerebro se maneja como el de un niño de cinco años. Hacen los berrinches, no tienen límites. Como se observa en el caso de Ezeiza, había discusiones con los padres porque les vendía todo. Esto ocurre en miles de hogares", indicó.

Según Izaguirre, que trabajó en diversas entidades privadas y gubernamentales, "hubo muchos alertas en el suceso de Ezeiza, como en la enorme mayoría de episodios con estas características, pero no son escuchadas o tratadas por la actual Ley de Salud Mental, que sostiene una ilusión, en relación a que quien consume supuestamente lo hace porque quiere, va a dejar cuando le parezca".

"El Estado está ausente de todo tipo de ayuda. La zona frontal del cerebro queda adormecida. Más que autoritario, estamos hablando de personas que se convierten en auténticos déspotas. Tendríamos que pensar en pararnos en las sandalias de Calígula, que decía tener el mundo a sus pies. Tenemos tres millones de Calígulas en este preciso instante en Argentina", precisó.

Y añadió: "Adictos con una enfermedad tan avanzada, y tan abandonados por las entidades del Gobierno, que creen poder hacer lo que quieran. Seguramente el muchacho de Ezeiza no tiene atisbo de arrepentimiento. Cree que se lo merecían. Por no haber obedecido".

Para el director de AARA, "seguramente los padres del muchacho intentaron ponerle un freno, límites, pero la situación ya se había ido de sus manos, y aquí es cuando resulta mucho más triste todo, porque entendemos que se trata de homicidios o situaciones dolorosas que son perfectamente evitables".

Asimismo, Izaguirre explicó que "un porcentaje grande debería requerir internación, pero quedan a la deriva. Y sus familias sin chance alguna de revertir la violencia".

El caso

Un joven de 22 años fue detenido como acusado de asesinar a sus padres adoptivos a puñaladas en medio de una pelea familiar, en una vivienda de la localidad bonaerense de Tristán Suárez.

El doble crimen fue cometido en horas de la madrugada del sábado en una vivienda situada en Urquiza al 200, de esa localidad del sur del Gran Buenos Aires. Las sospechas apuntan a que el crimen se produjo en medio de una discusión originada en la adicción a las drogas del parricida.

Las víctimas fueron identificadas como Dionisio Martínez, de 56 años, y Silvia Alejandra Gómez, de 49. El cuerpo del hombre fue hallado a metros de la entrada principal, mientras que el cuerpo se esposa se encontraba en la habitación matrimonial.

Según la información difundida por el sitio del diario Crónica, el hijo adoptivo de la pareja, Edgardo Martínez, se presentó el comisaría segunda de Ezeiza, con las manos ensangrentadas dijo que se había encontrado con sus padrastros asesinados.

El joven sostuvo que al ingresar a su casa, en plena madrugada, vio a dos hombres salir de la misma y luego se topó con los cuerpos de la pareja. Al parecer, el muchacho comenzó a cambiar su relato y luego algunas evidencias terminaron de cerrar el círculo de sospechas, por lo que fue finalmente detenido.

Una de las principales evidencias que lo incriminaron, es el hecho de que el joven presentaba heridas cortantes en la mano izquierda. Las sospechas apuntarían a que el acusado tomó del cuello a sus padres con la mano izquierda y los apuñaló con la derecha.

Vecinos consultados por policías indicaron que eran constantes las discusiones entre el autor del crimen y sus padres adoptivos por su adicción a las drogas y por el hecho de que les habría vendido objetos de valor para comprar estupefacientes.

Fuente: La Nueva Mañana

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