El médico sanfrancisqueño que hace voluntariado en África

Local 18 de diciembre de 2018 Por
Tiene 31 años, estudió en Córdoba y en la actualidad se capacita en tumores óseos en Madrid. A través de una ONG pudo tener su primera experiencia en África, ayudando a pacientes en Dschang, una ciudad muy pobre ubicada al oeste de Camerún.
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Maximiliano Negri (31) es un médico nacido en San Francisco que se encuentra realizando, a través de una ONG, voluntariado en África.

Actualmente reside en Madrid, España, a donde se fue a capacitar tras recibirse de médico en 2012 en Córdoba, realizando su residencia en traumatología en el Sanatorio Allende, y tras especializarse en cadera y rodilla, especialización que finalizó en 2017.

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"Con estas ganas de seguir formándome me vine a Madrid, donde me estoy capacitando en tumores óseos en el Hospital Universitario 12 de octubre", contó Negri.

Su pasión por el voluntariado lo llevó siempre a buscar lugares en dónde ayudar. Así, mientras estudiaba, viajó en varias oportunidades al Chaco Salteño a colaborar.

En ese marco encontró lo que estaba buscando: la oportunidad de ir a África. "Encontré esta posibilidad con una ONG con la que me contacté por internet. Empecé a averiguar, mandé emails, con lo cual pedían gente que tuviera experiencia, curriculum. Todo para poder ir a trabajar una semana a Dschang, al oeste de Camerún", explicó.

La ONG se llama Asociación de Cirujanos Ortopédicos de España para el Mundo (COEM). Nació de la inquietud de compartir con quienes no disponen de asistencia especializada en Cirugía Ortopédica y Traumatología la experiencia de los profesionales de años. 

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La experiencia en África

El joven viajó a Dschang, en donde estuvo del 8 al 16 de diciembre. Allí hay un hospital que está a cargo de un grupo de monjas. "Se llama Centre Catholique Notre Dame de la Santé Servantes de Marie, en la cual se encuentra la congregación de monjas de Siervas de María que están a cargo del lugar. La asociación está fundada y creada por un cirujano y traumatólogo de Madrid, Tomas Epeldegui, el cual se jubiló y dijo 'tengo que  seguir haciendo lo que me gusta'. Comenzó con este proyecto en trabajo en conjunto con las monjas y formaron un servicio de Traumatología y Ortopedia", contó Negri.

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Así, una semana al mes arriban al lugar distintos grupos de traumatólogos, un anestesiólogo, dos microbiólogos y una enfermera instrumentadora quirúrgica.

"Como hay muchos procedimientos de traumas, infecciones, se ven los pacientes. Se trabaja en conjunto con un médico camerunés; esa semana que vamos se hacen todos los procedimientos quirúrgicos que se ven en la consulta, porque vamos haciendo consultas y cirugías, repartiéndonos en distintos grupos", detalló Negri.

El profesional destacó que la financiación de los viajes parte por cuenta de cada médico, que a su vez brindan una atención desinteresada a los pacientes.

Choque cultural

Negri contó que al llegar sintió "una sensación muy rara" con el choque de culturas. "Me sentí muy raro porque subimos en Madrid, en uno de los aeropuertos más grandes del mundo, y nos bajamos en Camerún, en un aeropuerto en donde las valijas salían por una correa y las tiraban al costado. Un lugar con mucho calor, muy húmedo. Estuve tomando pastillas para la malaria una semana antes, sigo tomando todavía, y está el tema de que no te piquen los mosquitos", describió.

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Sobre cómo se vive en Dschang, el médico contó: "Ahí me choco con esa realidad muy pobre, las estadísticas dicen que el 50 por ciento de la población está por debajo de la línea de pobreza, la sensación que tuve es que es más. En el aeropuerto al que llegamos, el Aeropuerto Internacional Duala, al oeste de Camerún, esa noche dormimos ahí, porque a la noche no se viaja por el mal estado que tienen las rutas. Al otro día viajamos muy temprano de día, un viaje de aproximadamente cinco horas, por una ruta con muchos pozos, muy trabada por el comercio que hay ahí. Son como casas muy precarias que están al costado de la ruta en donde venden plátanos, piñas, mangos. Y en cada pozo se podría decir que se te acerca mucha gente queriéndote vender algo, la gente y las motos se cruzan, un anarquía y un desorden bastante importante".

A Negri le sorprendió ver niños vendiendo en la calle con fuentes con piñas en la cabeza, algunos descalzos. "Eso fue bastante fuerte", manifestó.

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"Y cuando llego al hospital, una sensación que es difícil de explicar en palabras. De estar en un lugar en donde las cosas se están tratando de hacer bien pero no hay medios. La ONG ha montado en ese hospital un centro de traumatología, ha conseguido muchísimo. Yo he visto las fotos de la evolución. Hoy en día cuenta con un quirófano en condiciones bastante buenas, pero ya llevan 3 años de trabajo invirtiendo con donaciones, con paneles solares, generadores, equipos quirúrgicos, en ese sentido se está trabajando muy bien, la gente es muy buena y va donando muchas cosas", agregó. 

"El resto del hospital en la periferia son todas casitas muy precarias las cuales hacen ladrillos con tierra colorada, y con eso mismo hacen sus casas y duermen en el piso", sumó.

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Recibimiento

Negri contó que los pacientes estaban "muy pendientes" de su llegada y que los trataron "muy bien" y de forma "muy educada". "Hay que destacar el trabajo de las monjas, porque solo somos un punto en una línea que se está haciendo. Lo más importante es el trabajo asistencial que hacen las monjas tanto en la gestión, en la administración de todos los recursos, el cuidado de las instalaciones. Me sorprendió porque uno está en el medio de África, en caminos de tierra, con gente que va descalza. Pero las monjas mantienen la limpieza, generan trabajo para la gente de ahí y también mandan a estudiar a los interesados para que vuelvan al centro con las cosas que van consiguiendo", destacó.

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Medicina tradicional

El traumatólogo contó una anécdota que también lo sorprendió, que tiene que ver con la medicina de aquellos lugares: "Noté que está la medicina tradicional, que es el chamán, que muchos pacientes que operamos esta semana venían con tratamientos con pomadas o con inmovilizaciones por el chamán, de dos años de evolución como fracturas de fémur, que obviamente son quirúrgicas, con complicaciones, con úlceras, tratadas con pócimas. Son complicaciones a largo plazo, infecciones profundas, patologías muy evolucionadas para lo que es el mundo occidental".

Y resaltó que además de atenciones médicas, el grupo de voluntarios brinda educación: "Más allá de ir a operar, hacemos educación, porque al lado de los instrumentadores quirúrgicos que nos ayudaban que eran de ahí, había una instrumentadora quirúrgica española que les enseñaba. A los médicos cameruneses también, les enseñábamos cómo curar heridas, cómo vendar, cómo hacer controles y formas de administración de muchas cosas. Los microbiólogos también hicieron un buen trabajo porque ahí se ha montado un pequeño laboratorio que está creciendo".

Escolaridad

En medio del trabajo de atención a la salud, Negri se hizo tiempo para visitar una escuela. "Llevamos algunos útiles escolares y tuve la suerte de visitar una escuela cerca del centro de salud y vi otra realidad que me chocó mucho, ver a los niños en dos aulas, y en cada una dos grados. La maestra insistió en que entremos, para que los chicos nos saludaran. Nos cantaron una canción y ese fue un momento muy emotivo. Ver a los chicos escribiendo en tablas con tizas, o algunos descalzos, me impactó, me recordó cuando mis viejos iban a la escuela al campo hace muchos años. La cara de alegría y gratitud de los chicos, cuando nos cantaban, fue un momento muy fuerte, me emocioné por la alegría de ellos", recordó.

A su vez, contó: "Otro momento que me generó sensaciones fue al hablar con las monjas que están en este lugar tan lejano de donde nacieron, la entrega que tienen, tanto españolas como dominicanas. Tienen 20 días libres al año. Son enfermeras, cuidadoras, limpiadoras, y el día antes de venirnos nos cantan un villancico por Navidad, nos dieron un pequeño regalo, lo poco que tienen y el agradecimiento, me salió decirle que en realidad estábamos agradecidos nosotros con ellas por tratarnos tan bien, fue un momento muy emotivo".

"Estoy cumpliendo mi sueño de chico"

El médico aseguró estar viviendo un sueño: "Tengo la suerte de poder hacer lo que me gusta y lo trato de hacer lo mejor que puedo y con pasión, se podría decir que estoy cumpliendo mi sueño de chico, de cuando veía desde atrás de la cortina cuando iba al hospital y me decían que era muy chico para ver esto. Ahora estar del otro lado de la cortina y poder estar ayudando me pone muy contento, estoy muy agradecido a la vida".

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"Este es el principio para mí. Quiero volver algún día y empezar a hacer trabajos de este estilo con organizaciones, hay muchas necesidades también en Argentina y creo que se puede hacer mucho. El problema es que no tenía la espalda o la capacidad organizativa. Y conociendo a esta gente tan interesante sé que se puede aplicar en el futuro, tengo ganas, y que creo que es lo más importante", reveló.

"Queríamos que se sintieran cómodos con nosotros"

En el afán de lograr que los pacientes se sintieran cómodos con los médicos extranjeros, el grupo tomó una iniciativa muy peculiar: "Queríamos que ellos se sintieran cómodos, conmigo y con todo el grupo. Una tarde vimos unas telas y nos hicimos unos trajes. Se los encargamos a unas chicas de ahí, de paso les dimos trabajo. Y el último día antes de venirnos pasamos a ver cómo estaban todos los pacientes que habíamos operado en la semana y fuimos con la vestimenta de ellos. Ellos normalmente se visten así".

"Es muy lindo ver las túnicas, las camisas, los pantalones, con muchos colores, o esos sombreros. A mí me impactó mucho, me gustaban los contrastes de los colores de las telas africanas, son muy lindas", dijo.

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Barrera idiomática

Por último, en cuanto a la barrera idiomática, contó: "Yo hablo español e inglés y ahí hablan francés. Estuve estas semanas previas aprendiendo algo, lo básico, y ellos son muy cooperativos, hablan francés con inglés, y algo de español, hay un intercambio, como que nos podíamos comunicar entre los tres idiomas".

"Fue muy gratificante. Tengo muchas ganas de volver", concluyó.

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