Víctor Vega: “El automovilismo es lo que siempre me gustó”

Motor 17 de julio de 2018 Por
En el Día del Automovilismo Deportivo, el hombre con más de 40 años de trayectoria en el deporte motor contó su experiencia como corredor y preparador.
IMG_5830
Luis Vega tiene 74 años y más de cuarenta dedicados al automovilismo.

Víctor Vega es, sin dudas, un amante del deporte motor. Con 74 años puede decir que más de cuarenta fueron dedicados al automovilismo, primero como corredor (debutó a sus 29 años) y luego como preparador e incluso organizador de competencias.

Su pasión fue heredada por sus hijos, con quienes compartió miles de momentos inolvidables.

En el Día del Automovilismo Deportivo, fecha que fue establecida en memoria del fallecimiento de Juan Manuel Fangio, Vega contó a El Periódico su experiencia de vida.

¿Cómo nace su pasión por el automovilismo?

Yo pienso que la pasión por el automovilismo viene de chiquito, después hay quien tiene la suerte de poder desarrollar este deporte y hay quien no. No me llama el fútbol como sí me llama el automovilismo por Fangio. Tal es así que estaban los Gálvez, las grandes estrellas del automovilismo y uno fue viviendo eso y le fue quedando.

¿Cómo fue la primera incursión en automovilismo?

Tenía 29 años cuando pude hacerme un auto en San Francisco, era un Ford T en el año 72, hace muchos años. Estuve atrás del automovilismo más de 40 años. Después del Ford T vino la Limitada 27 que era casi lo mismo y fuimos pasando varias categorías hasta poder llegar a correr en los Midgets, y donde más me destaqué fue en la Fórmula 4 Cordobesa cuando pude comprar un auto y lo armamos en el taller de Aimar y gané desde la primera carrera que corrí muchas carreras, cuatro campeonatos, cinco subcampeonatos, y eso fue lo que llevó a los hijos a estar en el mismo rubro del automovilismo solo que ya a otro nivel, ya conseguimos más apoyo para estar a nivel nacional.

Cuando arrancó, ¿cómo se financiaba?

Era fruto del trabajo, teníamos más apoyo de amigos, de gente, porque de un principio, hablo del 73, 74, en esa época en los circuitos zonales Castelar, las Petacas, Esmeralda, había más de mil personas. Cuando hoy no los podemos juntar acá en San Francisco. Se quería más el automovilismo. Antes había ese automovilismo que pasaba lejos, las 1000 millas y se iba, se viajaba a comer el asado y verlos pasar en un salto, se lo apreciaba más.

¿Qué cree que cambió?

La televisión, uno se queda en casa.

¿Qué es lo más lindo que le dio el automovilismo?

Es muy bueno para los chicos, es una droga sucia de grasa pero limpia de organismo. Los chicos que empiezan en automovilismo siempre van a estar bien cuidados. Eso que se lleva adentro tapa cualquier otra idea que pueda tener una persona en la cabeza. Corrí con mis tres hijos, tuve la suerte, no es poco, estoy satisfecho. Tuve muchas cosas lindas, en 15 días de tumbar un auto fuimos los primeros que llegamos a Salta y Luis (Vega, su hijo) ganó esa carrera con un Palio. Eso me quedó grabado. Porque se trabajó horas y horas, se enderezó, se pintó, se cargó y llegamos el mismo miércoles al autódromo de Salta. Mirá el entusiasmo. Y tuvimos la suerte de que esa carrera la ganó Luis.

IMG_5842

¿Cuál es su relación con el automovilismo hoy?

Poca relación porque hace cuatro años sufrí un ACV y tengo que cuidarme, no puedo hacer más los trabajos que hacía antes. Miro mucho por la televisión, miro todas las carreras, y por supuesto las zonales que transmiten en Rafaela, el Car Show donde corre Luis. A la Fórmula 1 la sigo.

También fue organizador de competencias...

Sí, me queda la satisfacción de haber traído de nuevo el Midget, el CAM. Cuando te gusta empezás a hacer algo, había una comisión y quedé yo solo haciéndolo y me lo llevé adelante y lo saqué al circuito. No es fácil. Me costó mucho sacrificio, tiempo.

¿Qué amigos le dio el automovilismo?

Pienso que muchos, está de más nombrarlos porque nombrás tres y te olvidás cinco; pero por ahí me saludan y yo no los conozco más. Tanto tiempo regando, preparando el circuito acá, viajando.

¿Cómo eran sus días?

Casi todo el día preparando, muy serio, como cuando corría Luis en rally. Fuimos pasando distintas épocas pero siempre hay que trabajar mucho, en el auto de carrera de rally es donde más tenés que trabajar. En cambio cuando corría yo pasaba horas, solía estar hasta las doce de la noche, una de la mañana, alineándolo, trabajando en los pequeños detalles, en apretar la tuerca bien, no dejar ninguna tuerca floja porque eso no te perdona, porque si no salís, se rompió y perdés.

¿Alguna anécdota que recuerde?

Una vez fuimos a Cutral Có, Neuquén, y quedamos con Olga, mi pareja, parando en carpa, porque se corría en Bariloche a los 15 días, para no volver. Y se repasó el auto ahí en tres o cuatro días y después salimos y nos fuimos paseando a Bariloche y ahí armamos de vuelta la carpa. Nos quedamos a trabajar allá, levantábamos el gato, le sacábamos las ruedas, lo lavábamos, el trabajo que había que hacer se hizo allá para no venir hasta acá y volver  a hacer mil y pico de kilómetros cuando allá estábamos a ochocientos nomás.

¿Cuál fue su mayor orgullo?

La primera carrera que gané volaba, nunca había tenido la suerte de tener un auto así, de esas condiciones, era un auto verdadero, no era un chasis así casero, hecho a los martillazos, ese auto me dio la satisfacción de ganar tres campeonatos al hilo, después dos más y todavía lo tengo guardado en un galpón.

b425bcd4-f2ce-4622-8713-1c2a9768befc
El auto con el que corre su hijo, Luis María Vega.

Otro orgullo es cuando corrí en Sacanta un domingo, corría también Luis y en esa carrera yo gané el campeonato y el ganó la carrera, así que los dos nos íbamos aplaudiendo el auto, festejando el triunfo de él y el campeonato mío, uno la bandera a cuadros, el otro la bandera argentina.

¿Cuántos autos conserva?

Tengo ese solo y después el auto de Luis con el que corre él.

¿Trofeos?

Sí, los guardo, tengo muchas placas colgadas. El automovilismo es lo que siempre me gustó y tuve la suerte de poder hacerlo.

Te puede interesar

Te puede interesar