Las mujeres se animan a las altas cilindradas

Motor 19 de mayo de 2018
Cada vez es más frecuente ver a mujeres arriba de grandes motos, ya sea dentro de la ciudad o embarcándose para viajes. Dos de ellas contaron sus sensaciones y experiencias.
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Victoria Mascimino y la Mondial HD 250 cc de la familia.

Las motos grandes hace tiempo no son exclusividad de los hombres. Cada vez más mujeres se suben a ellas ya sea para andar dentro de la ciudad como para “hacer ruta”.

Cecilia Carranza es una de ellas. La “motoquera” contó que las motos le gustan desde que es chica y que disfruta de podes viajar con ellas. “Ahora que tuve la plata para comprármela lamentablemente no tengo el tiempo que me gustaría para viajar. Es lindo sentir el viento, te da una libertad especial la moto”. La joven adquirió, recientemente, una Rouser Ns200.

La mujer contó que le apasionan ir a los motoencuentros y que poder haber asistido, este año, al Campeonato del Mundo de Motociclismo (Moto GP) fue “genial”.

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Carranza contó que al tratarse de una moto “grande” tuvo algunas complicaciones para utilizarla por primera vez. “No llego al piso, casi me caigo cuando la saqué de la concesionaria, ahora ya le agarré la mano y me mandó por cualquier lado”, comentó.

Viajes cortos

Si bien la joven aguarda que lleguen sus vacaciones para poder hacer un viaje extenso por el norte argentino, lo cierto es que aprovecha cada fin de semana libre para realizar viajes cortos. “Me gustaría llevarla por todos lados”, reconoció.

Mujeres sobre ruedas

Para Carranza, que mira carreras de motos desde que tiene 14 años, cada vez hay más mujeres que se animan a las altas cilindradas. “A los hombres les cuesta aceptarlo pero estamos ganando terreno”, reconoció.

Y agregó: “En los grupos de moteros se arman disputas. Y la mujer que va al Moto GP está mal vista, no entienden que nos gustan las motos también”.

Una moto para la ruta

Victoria Mascimino es otra de las mujeres que no teme subirse a una “moto grande”, en este caso a una Mondial HD 250 cc, que es de su marido pero que la usan ambos, tanto en ruta como en ciudad.

La llegada a ese ejemplar fue progresivo: pasaron por una Mondial HD 125 cc, una Honda CG 150 cc serie 1, la misma en serie 2; una TCP 200 cc y una Rouser 220 cc hasta llegar a la actual.

La elección del nuevo vehículo obedeció al andar que tiene en ruta.

“Me encantan las motos grandes. Las primeras motos grandes las vi en un motoencuentro. Ahí tuve la oportunidad de verlas y hasta de subirme. Algunas son una nave, tienen todas las comodidades. Vi una BMW que tenía calienta asientos, comandos automáticos, radio, de todo”, se deslumbró.

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Desde el primer motoencuentro al que asistió comenzó a “prestarles más atención”. “Ahí las empecé a ver con otros ojos”, dijo.

Sobre ruta

La joven destacó la reacción que la moto que tienen ahora tiene en la ruta. “No es lo mismo pasar un camión con una 125 cc que con una 250 cc ni la comodidad. Igual hay motos que son de cilindradas bajas y son bastante cómodas, pero ya que hablamos de las de altas cilindradas se destaca la comodidad que tienen. Además podés hacer viajes más largos. Con las de  cilindradas altas podés hacer viajes más largos y más rápidos sin agobiar tanto el motor de la moto. Porque con una moto con cilindradas bajas también podés viajar pero no es lo mismo, las motos grandes están diseñadas para eso”, subrayó.

El primer viaje en ruta que hizo fue a bordo de la Honda CG 150 a Porteña. “En esa época mi marido y yo estábamos de novios. Después nos fuimos a Zenón Pereyra. A medida que fuimos cambiando de moto nos fuimos alejando más. Hicimos muchísimos viajes a Santa Fe porque vivimos pescando, Paraná, después vinieron los motoencuentros. También con la TCP 200 cc nos fuimos a Tucumán, después a las sierras. El viaje más largo fue a Tucumán, fuimos cuatro veces. El primero con la TCP 200 cc y los otros con la moto que tenemos ahora”, contó.

Mascimino, que destacó su gusto por las motos “chopperitas”, afirmó que admira a las mujeres que se suben a motos de altas cilindradas. “Las admiro, como las manejan, algunas motos son tremendas bestias, a mí ya me asustan verlas paradas. Vi que muchas mujeres se animan a las grandes cilindradas y la verdad que les queda bastante bien ver”.

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