Cuatro generaciones unidas por la soda

Local 15 de abril de 2018
Se trata del emprendimiento de la familia Molla, que se inició en 1948. El 10 de abril se celebró el Día del Sodero y te contamos la historia de la firma “El Fundador”.
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La familia Molla, de izquierda a derecha, Enrique, Marcelo, y sus hijos Juan y Lautaro.

Para los Molla la soda no es solamente una bebida infaltable en la mesa. Es también un trabajo que implica tradición, familia y una serie de valores que se han ido transmitiendo de generación en generación.

Sodería “El Fundador” nació de la mano de Antonio Miguel Molla allá por 1948. Hoy la continúan su nieto y bisnieto, que siguen defendiendo el oficio y empujan para mantener el rito cuyo rasgo distintivo es la distribución puerta a puerta.

Marcelo Molla es nieto de Antonio y hoy está al mando del emprendimiento que todavía mantiene el nombre familiar.

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Antonio Molla, el fundador. 



 Un poco de historia

“Mi abuelo comenzó en un galponcito cuando en el barrio solo había una o dos cajas. Empezó con unos pocos cajones de soda y una máquina manual. Hacer cada soda llevaba bastante tiempo. Y después salía a repartir en una jardinerita tirada a caballo”, relató Marcelo.

Luego se sumaron al negocio los hijos de Antonio, entre ellos Enrique (80 años), padre de Marcelo, que conserva una increíble memoria y contó una singular anécdota: “Cuando hacíamos el reparto domiciliario con la chata había un respeto por los horarios. Como ya teníamos un recorrido fijo, hasta el caballo se lo sabía de memoria. Entonces cuando le bajaba las sodas a un cliente, solo se iba hasta la otra casa”, dijo con una sonrisa.  

Hubo una época en que cada hijo de Antonio pudo instalar por separado sus propias soderías. Estuvieron varios años pero “El Fundador” continuó.

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Pedro "Choqui" Molla, otro de los hijos de Antonio.





Costumbres y cambios

En la actualidad sodería “El Fundador” cuenta con alrededor de 400 clientes en San Francisco y zona, en su mayoría casas de familias a los que se les distribuye soda y bidones de agua potable.

Enrique recordó que en aquella época transitaba las calles y bajo el grito de ¡sodero! se anunciaba para que los clientes salgan con los sifones o los dejen en la puerta de cada hogar.

“Era una costumbre dejar los envases de la soda con el dinero en la puerta. O que incluso tengamos las llaves de las familias. En la actualidad todavía tenemos clientes que nos dan acceso a sus casas”, aseguró Marcelo.

Hoy Enrique se muestra orgulloso de que su hijo Marcelo como su nieto Juan sigan con la tradición familia que inició Antonio y que “El Fundador” siga vivo en las mesas de muchas familias.

 

Centro de Soderos

El 10 de Abril de 1957 se constituyó la Federación Argentina de Trabajadores de Aguas Gaseosas y Afines (F.A.T.A.G.A.), organización gremial de segundo grado, que fue creada para defender los derechos de los trabajadores del sector.

En este sentido Enrique recordó que en San Francisco llegó a funcionar un Centro de Soderos, en el que los distribuidores locales se reunían regularmente para acordar precios de distribución, entre otras cosas.

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En la actualidad, la fábrica de Marcelo Molla. 



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