Omar “Judío” Scarmagnan: “Soy un agradecido del básquet”

Deportes 08 de abril de 2018
El entrenador recordó viejas épocas del básquet local, su trayectoria, las cosas que lo marcaron y el sufrimiento con San Isidro en esta temporada. Un hombre que dejó una marca en el básquet de San Francisco en una época dorada.
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Omar “judío” Scarmagnan, uno de los entrenadores más emblemáticos del básquetbol de San Francisco, y sobre todo de San Isidro, hoy entrena el equipo de la UTN local que compite en los torneos tecnológicos. A sus 72 años, el “Judío” dialogó con El Periódico y recordó las proezas, los provinciales, los jugadores que entrenó y el presente de San Isidro, que lo tiene muy preocupado.

“Mi hija siempre me pregunta, ¿Vos no podes dirigir en San Isidro? Y la verdad hoy no podría. Hoy tenés que estar todo el día, tenés que vivir ahí adentro, y ya hace rato que no dirijo clubes (hace 8 años), desgasta mucho”, arrancó.

¿Cómo empezó tu carrera en el básquet?

Empecé a jugar a los 17 y a los 19 ya estaba en la selección de San Francisco, pude jugar hasta los 29 y de ahí me dediqué a dirigir, en el trabajo que tenía no ganaba demasiado así que seguí. Tuve la suerte de dirigir tres campeonatos provinciales, en aquella época no estaba la Liga Nacional, entonces jugaban todos los mejores jugadores.

¿Qué torneo recordás más y con qué equipo?

Con Unión Social, no me acuerdo el año, soy malísimo para los años, pero salimos campeones y el club nunca había salido campeón. Pasa que en ese año los dirigentes habían traído muchos jugadores buenos como Buffa, “Nuni” Barovero.

El Tala fue el primer equipo sanfrancisqueño en jugar la Liga B (hoy Liga Argentina) ¿Cómo te fue en ese paso?

Sí, El Tala lo jugó en el 84, descendió y dos años después la volvió a jugar. Tenía todos jugadores locales y trajimos sólo a un extranjero, que no era muy bueno (risas). Hacíamos un compañón perdiendo por 20, porque éramos todos locales, jugaba el “Cacho” Torossi, Hugo Allasino, Galliano, Gerbaldo.

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"Gané 3 títulos de mayores gracias a los jugadores. Yo estaba ahí y los ayudaba, pero en realidad creo que eran ellos los que me ayudaban a ganar”.

¿Qué cambió en el básquet con el paso el tiempo?

Antes era más lento, era distinto porque los jugadores no eran profesionales. Algunos cobraban algo, por ejemplo, en El Tala creo que solo cobraba el extranjero y laburaban casi todos. No se entrenaba tanto como ahora, ahora están a full, hay mas estado físico y se rota mucho el equipo. Nosotros jugábamos con ocho jugadores. Además, yo considero que los jugadores de antes eran buenos porque tenían mucha cabeza, que lamentablemente ahora no hay ese tipo de jugadores.

¿Es una cuestión de camada o de formación?

Las dos cosas, pero antes se les daban mas oportunidades. Acá dicen que traen entrenadores para el futuro pero hace ya 10 o 12 años que no sale ningún chico de San Francisco. No sé si no salió o no se le da la oportunidad, en San Isidro si hay algún chico joven que está jugando no es de acá porque de acá no quedó ninguno, salvo los chicos que están en el banco por estar y Aimaretti que ya tiene veintipico de años.

“Soy un agradecido del básquet sino no sé qué hubiera sido, capaz hubiese sido remisero. He hecho cursos en Buenos Aires, fui al mundial del 94, pude ir a EEUU. También tengo que agradecer a los jugadores por todo los títulos que disfruté”.

¿Eras un técnico con carácter?

Sí, tenía mi carácter, pero dirigía mejor con las pulsaciones a mil que estando tranquilo. Discutía mucho con los árbitros porque cuando yo jugaba en la segunda, en San Isidro, hice un curso de árbitro y dirigí dos provinciales como árbitro. Como tenía tanto conocimiento de arbitraje chocaba siempre. Tenía un temperamento muy fuerte y defendía a los jugadores, yo era muy amigo del jugador.

¿Cuál fue tu equipo ideal?

Tuve la suerte de dirigir muy buenos equipos y casi siempre me fue bien, equipos que ganaban siempre. Pero haberle ganado a Córdoba en Redes Argentinas fue impagable. Calculá que ellos hicieron la fiesta de entrega de premios porque creían que nos iban a ganar, pero les ganamos nosotros y comimos en el salón del comedor de redes, no estábamos en la entrega de premios. Hicieron la fiesta antes pero salieron segundos.

“A Bruno Barovero lo entrené de forma particular cuando tenía 16 años, era tres veces a la semana antes de que se vaya a Atenas. Me pregunto por qué no lo trajeron a San Isidro, es un jugador de 40 puntos por partido”.

¿Cómo vivís este momento de San Isidro? ¿se sufre?

De local voy siempre, de visitante lo veo por internet y pude viajar a ver algunos partidos. Después del partido con Barrio Parque tuve muchas sensaciones encontradas: bronca, pena, lastima, ver que los jugadores no reaccionaban y equipos que no son la gran cosa pero que se agrandan con San Isidro. Va a ser muy difícil la cosa, espero que pueda salir del pozo.

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