Crearon en Córdoba un banco de sangre para animales

Mascotas 14 de marzo de 2018
En el interior del país, Córdoba fue pionera en desarrollar la iniciativa. En menos de 15 minutos, pequeños animales pueden ayudar a otros.
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Para poder donar, los perros tienen que pesar más de veinte kilos; los gatos, más de cuatro.

Llega moviendo su cola, la acarician y espera tranquila. “Ani” se recuesta en la camilla para donar sangre por tercera vez en su corta vida. De gran porte y pelaje blanco, es una mamá valiente que no le teme a las agujas. Sus ojos oscuros se cierran de a poco, mientras hace efecto la anestesia. Comienza la extracción de sangre y en menos de diez minutos ya está lista para volver a su rutina.

Así de sencillo es el procedimiento en un lugar especializado. Las mascotas, al igual que los humanos, también pueden ayudar a salvar vidas. “El donante no tiene ningún riesgo. Sólo tiene que estar en buen estado de salud y poder soportar una pequeña sedación”, explica Carlos Perotti, médico veterinario. Junto con su socio, el bioquímico José María Bosch, crearon el primer banco de sangre del interior del país para pequeños animales.

El proyecto nació en el Centro Integral de Bioquímica Especializado en Veterinaria (CIBEV). Con un equipo multidisciplinario y en pleno corazón de Alto Alberdi (Vieytes 271), tienen todo preparado para asistir a los mejores amigos del hombre. Laboratorio, histopatología, radiología, cirugía y, desde hace seis años, un banco de sangre.

“Está comprobado que la donación estimula un montón de factores de crecimiento. Está aconsejado, y hay estudios científicos que lo aseguran: los perros donantes sufren menos enfermedades, y las madres tienen mejor leche. Es como una renovación”, asegura Bosch, mientras pesa la bolsa con el material extraído.

Los temores en los dueños de las mascotas siempre existen, pero César Basone, quien llevó a varios de sus dogos para esta práctica, aclara: “Es algo superseguro. Al ser en un quirófano, están monitoreados. Ante cualquier reacción adversa, puede eliminarse el efecto del sedante. No hay un daño colateral, y los perros no tienen miedo de venir”.

Unidos por la salud

Desde CIBEV, explican que lo más importante es el diagnóstico. “A lo mejor, lo que necesitan es un concentrado globular o una parte de las células. A la sangre, la separamos y la freezamos en diferentes hemoderivados: un plasma rico en plaquetas, el plasma propiamente dicho, el concentrado globular o la bolsa entera de sangre”, aclara Bosch.

Para resolver distintos casos, es clave el trabajo en equipo. Profesionales de toda la ciudad y del interior provincial envían muestras para analizar o les acercan consultas para resolver de urgencia una transfusión. “El veterinario a veces está muy solo. El laboratorio viene a ser un apoyo”, cuenta Perotti.

En esta tarea, es clave el rol de Ana María Martín, médica veterinaria, especialista en el diagnóstico anatomohistopatológico. Dedicada a su vocación desde 1995, dice con una sonrisa: “Siempre me gustaron los animales. Uno tiene esa llamita interna que te moviliza y decís: ‘Quiero curarlos, quiero evitarles el dolor’. Es lindísimo descubrir y entender lo que pasa en los tejidos”.

Por otra parte, cuando los veterinarios solicitan algún hemoderivado para una transfusión, C.I.B.E.V. les envía un protocolo para que sepan cómo actuar. Es clave mantener la cadena de frío, aunque a la hora de ingresar al cuerpo del paciente, el producto debe estar a temperatura ambiente.  

Requisitos y procedimiento

En el caso de los perros, tienen que pesar más de 20 kilos, para que se les puede realizar una extracción a partir del año y medio. Los gatos tienen que superar los cuatro kilos. La práctica se puede repetir cada seis meses, es con sedación y dura menos de 15 minutos.

Cuentan, además, que el perro tiene una ventaja: se le puede hacer una primotranfusión con cualquier grupo y factor. Ya para las siguientes transfusiones necesita una prueba de compatibilidad. El gato, en cambio, sí o sí requiere una tipificación de su sangre (desde el primer momento) para recibir otra con sus mismas características. En algunos casos, existe la posibilidad de la autotranfusión: se le hacen extracciones a la mascota, ayudadas con hierro y vitaminas. Días más tarde, puede recibir su misma sangre para una operación, por ejemplo.

En el caso de los canes, el volumen que se les extrae desde la yugular es 500 ml y se utilizan las mismas bolsas que en medicina humana. Mientras que la medida para los pequeños felinos es de 60 ml. “La bolsa tiene un líquido para que la sangre no se coagule y una droga para que los glóbulos rojos se conserven porque son células vivas. En el caso del gato, usamos una proporción del líquido de esa bolsa y lo ponemos en una jeringa. Se llama sistema abierto porque ya tocó el aire. Una vez que se saca, se transfunde. Por eso hacemos todo el procedimiento acá”, indica Perotti.

Para proteger al receptor y evitar que se contagien enfermedades (como la brucelosis, en el caso de los perros; o bien VIF-ViLeF, en los gatos), se hace un estricto control serológico.

“La sangre tiene una viabilidad de hasta 28 días. Todas las bolsas salen fechadas y con un número de protocolo que indica quién fue el donante”, explica el bioquímico.

A su vez, el centro ofrece un beneficio para el paciente donante. “Una bolsa de balanceado, vacunas, o bien le aseguramos que, si lo necesita, tendrá disponibilidad de sangre”, destaca Bosch, mientras Luisina, la perrita guardiana de la veterinaria, no se despega de la puerta. La rescataron del abandono en la ruta, cerca de San Luis, y la trajeron a Córdoba. Este gesto habla de su vocación y dice mucho de ellos.

Cadena de favores con perros policía 

Según anticiparon los dueños del banco de sangre, existe un proyecto con los canes de la Fuerza Policial Antinarcotráfico de la Provincia. La idea es que los héroes que colaboran en operativos y que están más expuestos al riesgo puedan ser donantes y, a cambio, asegurarse  “acceso a los componentes del banco y análisis sin cargo”. Por la genética de estos animales, para asegurar su reproducción, también podrán acceder a una serie de análisis sin costo en el laboratorio; y si se enferman los cachorros, tendrán cubiertos algunos estudios.

Fuente: La Voz del Interior

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