Matías Tomatis: “Soy muy feliz con la vida que hoy tengo”

Deportes 03 de marzo de 2018
Goleador histórico del TNA y símbolo del básquet local, asegura que vive un buen presente junto a su familia. Lejos de las canchas pero vinculado al deporte, hoy le aporta al básquet desde otro lugar.
Matías Tomatis
Matías Tomatis.

El reconocido ex jugador de básquet sanfrancisqueño contó cómo vive su nueva etapa alejado de la competencia. Matías Tomatis encaró un proyecto comercial junto a su familia, integra la comisión de El Ceibo y se dedica a la representación de jugadores.

“Nosotros no tuvimos los consejos que tienen hoy los chicos, nos hicimos a los golpes en base a nuestro carácter.”, apuntó. El goleador del TNA tuvo una extensa carrera y hoy vuelca su experiencia en el acompañamiento de jugadores más jóvenes.

¿Cómo vivís tu presente alejado de la competencia?

Sinceramente lo vivo con mucha tranquilidad. Antes de irme a jugar a Suardi ya lo tenía decidido, fui por tres meses y me terminé quedando tres años. Era más mental que físico y no tenía más ganas de seguir jugando, es una etapa cerrada y la vivo como tal. Hoy soy muy feliz con la vida tengo.

¿Qué estás haciendo hoy?

Encaramos un nuevo proyecto de representación de jugadores con Pedro Casermeiro, vamos paso a paso. Es un proyecto que veníamos pensando desde hace mucho tiempo. Además tengo el negocio de venta de repuestos y bicicletas, y también estoy colaborando en la comisión de El Ceibo hace ya dos años.

¿Cómo viene el proyecto en El Ceibo?

Se formó un lindo grupo, queremos tener una línea de trabajo correlativa desde la primera hasta los más chiquitos. Dentro de nuestra capacidad estamos en el camino correcto, nos estamos  fortaleciendo en la parte edilicia y económica. Una vez que nos hagamos más fuertes la idea es llegar a un provincial y encararlo con una intensidad diferente, creo que es la forma de encarar el básquet en un club que no es una potencia.

¿Y en cuanto a la representación de jugadores?

Con Pedro (Casermeiro) hace mucho que veníamos pensando esto, estamos hace ya dos años. La forma de encararlo es no tomar muchos chicos, no vivimos de esto y tenemos otras actividades. Lo que pregonamos es el trato diario, saber cómo se sienten y tener un trato personalizado. Estamos apostando a los jugadores de formativas para llevarlos de a poco. Nosotros vivimos toda la etapa de jugador, no somos unos genios en el tema pero tenemos mucha experiencia para volcársela a ellos.

¿Tuviste ese acompañamiento en tu etapa de jugador?

No, no lo tuvimos. Nosotros nos fuimos haciendo a los golpes con nuestro carácter. Muchas veces es fundamental la palabra de una persona que esté jugando para tu bando y que tenga la palabra justa, cuando sos chico te desviás del camino y a veces se le hace caso más a un representante que al padre.

¿Cómo fue el salto que hiciste de El Ceibo a Atenas?

En aquel momento no había muchas posibilidades de ir a otro lado y Atenas era lo mejor de lo mejor, estuvimos cuatro o cinco años con Pedro Casermeiro en Atenas donde vivimos momentos hermosos aunque había pocas posibilidades de jugar. Yo después me fui al TNA, jugué siempre en esa categoría y me siento muy orgulloso.

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¿Cómo fue compartir esa etapa en Atenas con gigantes del básquet nacional?

No soy de tener ídolos pero si hay alguien lo más cercano a ser un ídolo es Héctor Campana. Nunca vi un jugador con una mente tan ganadora como él, un jugador que hizo cosas increíbles y en el trato diario es una persona  totalmente humilde, tanto él como Marcelo Milanesio. Nos dieron una mano bárbara cuando fuimos a Atenas, también Fabricio Oberto, vivimos juntos casi 4 años, son personas con los mismo valores  que uno pero son tocados con la varita mágica.

Ser contemporáneo de la “Generación Dorada”. ¿Viviste de cerca la gestación de ese equipo?

A mí me tocó en juveniles ir a una preselección en el Cenard con ellos, que son uno o dos años más grandes que yo. Son monstruos mentalmente, la ida a Europa de esta gente fue fundamental y la química que tienen, son únicos en los suyo. Hicieron mucho por la química que hay en el grupo, se sienten amigos.

¿Qué entrenadores te marcaron en las formativas y en tu etapa como profesional?

Sería injusto nombrar sólo a uno, me acompañaron mucho a nivel local Aldo Manzotti y Juan Peiretti , me ordenaron mucho y me llevaron por el buen camino. Cuando llegué a Atenas tuve la suerte que Rubén Magnano estaba en las inferiores y lo tuve 4 o 5 años, él y Arduh fueron sin dudas los que más me marcaron a nivel personal.

¿Qué cambio en el básquet desde aquella época?

Ahora es más físico y hay menos talento, esto pasa en todos los deportes. Me parece que se dieron demasiadas plazas en el Federal, en la Liga Argentina y en la Liga Nacional, entonces los jugadores en lugar de estar compactos en menos equipos para que haya mejor nivel están dispersos. Eso quizás económicamente le sirva a los clubes pero el nivel se resintió, no soy de la idea de que lo de antes era mejor pero sin dudas es lo que se está viendo.

¿Te presionabas demasiado?

 Se me había puesto el mote de goleador, entonces para que yo me vaya contento, que está mal, tenía que ganar, ser el goleador y jugar bien. Eso muchas veces no pasaba, era muy exigente. Mas no pude hacer, pero me retiré tranquilo porque dejé todo y no me guardé nada. No me reprocho nada, estoy muy feliz con lo que hice.

 

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