El comedor que sumó deportes y entretenimiento a sus servicios

Local 28 de febrero de 2018
Se trata de “Compartiendo sueños”, que depende del Centro Vecinal de barrio La Milka. Este año ofrecerán, entre otras cosas, clases abiertas de hockey, vóley, fútbol, costura y zumba.
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Tamara, Gabriela y Stella Maris, tres de las voluntarias del comedor.

El comedor “Compartiendo sueños”, que depende del Centro Vecinal de barrio La Milka, tuvo una interesante idea para que ese espacio crezca en contención para los 62 niños y adolescentes que asisten al predio de los scouts Daniel Ñañez a recibir su desayuno y merienda los sábados y domingos.

Entretenimiento

Uno de los principales desafíos era entretener a los más pequeños que, desde que nació el comedor, esperan ansiosos a que abra sus puertas para ingresar.

“Los niños van cerca de las 9.30 y desayunan y se quedan hasta que nos vamos, cerca de la dos de la tarde”, cuenta Stella Maris Juncos, una de las mujeres voluntarias.

En este sentido fue que se incorporó una sala de entretenimientos que cuenta, entre otras cosas, con juegos didácticos. Además, por ejemplo, hay pinturas de ojos y de uñas, un sector de disfraces, un espacio de lectura y dibujo, y también un lugar en donde se proyectan películas infantiles.

Deportes y recreación

Las trabajadoras advirtieron, además, que la mayoría de los chicos que asistían al comedor no practicaban deportes. Enfocadas en eso, fue que decidieron brindarles la posibilidad incorporando profesores para el dictado de actividades recreativas.

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Al respecto Juncos contó: “Empezamos a buscar profesores para ver a qué podíamos encarar, buscando entre todas profesores y viendo quién quería hacer esa tarea, porque es ad honorem, nosotros no tenemos el dinero para poder pagarle a un profesor”.

Y agregó que por fortuna consiguieron un instructor de zumba, dos profesores de Educación Física por parte de una gestión de Mejor San Francisco, una profesora de hockey y una profesora de vóley.

En el caso puntual de hockey, explicaron desde el comedor, la profesora planea integrar a los niños al plantel de hockey del barrio, que funciona en Los Albos, y que pertenece al Centro Vecinal. La actividad está dirigida a personas sin límite de edad.

En fútbol y otros deportes hay ideas similares. “Queremos conseguir con otros deportes lo mismo. Como para los chicos con el Baby Fútbol. Es muy difícil, hay chicos que no tienen la posibilidad de pagar la cuota, entonces la idea es a futuro conseguir con los profesores que vayan a enseñarles una beca, por ejemplo, para poder hacer el deporte”, explicó Gabriela Del Río, otra de las colaboradoras.

Las clases arrancarán en marzo si bien aún no fueron definidos los horarios. Para concretar la iniciativa invitaron a profesores voluntarios a sumarse.

Costura

Para las adolescentes y las mamás, asistan o no al comedor, dictarán un taller de costura. Se trata de un emprendimiento por medio del cual buscan darle a las asistentes conocimientos para una salida laboral.

Para ello cuentan con tres máquinas portátiles. Agradecen, para poder comenzar, donaciones de máquinas y retazos de tela.

En el curso se enseñará desde el reciclaje hasta la confección de prendas desde cero.

Comienzos

El comedor funciona desde hace casi cinco años.

Comenzó en la casa de una de las voluntarias, integrante de la comisión del Centro Vecinal de barrio La Milka, quien también conformaba una mesa barrial con todas las instituciones del barrio, como proyecto del mismo centro.

“Eran 19 niños y cada vez se sumaban más y no había más lugar. Pedimos permiso en el Centro Vecinal pero pasaron los años y el objetivo era mayor, como el que tenemos ahora, que tuvieran sus espacios. Y como fuimos creciendo tomamos otro rumbo”, contó Juncos.

Así fue que primero se trasladó al propio Centro Vecinal y después, por cuestiones de espacio, se mudó al predio del ferrocarril Belgrano, donde trabaja el grupo de scouts Daniel Ñañez, predio que les brinda el lugar necesario para que los chicos puedan jugar al aire libre.

En un principio nació como comedor pero ante la necesidad también se anexó el desayuno. Del Río reveló que cuando arribaban al lugar para comenzar a cocinar, cerca de las 10, ya había chicos esperando. “Van igual, haga frío o llueva”, aseguró

En la actualidad asisten, cada sábado y domingo, alrededor de 62 chicos de entre 4 meses y 15 años aproximadamente.

Colaboran con los alimentos para el comedor algunos comercios, como carnicerías y panaderías.

De mamá a voluntaria

Tamara es una de las mujeres que, de ser una de las beneficiadas, pasó a ser además una de las colaboradoras.

“Hace casi desde que arrancaron que estoy. Yo empecé llevando a mi niño a comer porque estábamos pasando necesidades. Siempre nos trataron por igual”, explicó.

Y sobre su trabajó contó: “Nosotros llegamos, abrimos, ventilamos y empezamos a preparar la leche y las bandejas de masitas y biscochos. Les servimos y empezamos a hacer la comida y a entretener a los chicos. Algunas nos quedamos haciendo la comida y otra parte con los chicos, los ayudan con la lectura, los contienen”.

Inscripciones

Para inscribirse a las clases de zumba o al taller de costura, los interesados pueden llamar a los teléfonos (03564) 15610418 (Stella Maris) o al (03564) 15594702 (Gabriela).

El curso de costura comienza el martes 13 de marzo y se dictará los martes y jueves de 14.30 a 16.30. Para las clases de zumba, aún restan definir detalles.

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