Sobreviviendo al paso del tiempo

Sociedad 02/12/2017
En los últimos años cerraron casi la mitad de los kioscos que había de diarios y revistas. Aunque algunos todavía se mantienen, las ventas bajaron mucho. Los testimonios de un kiosquero que abandonó la actividad y otro que la continúa.
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Numerosos kioscos de chapa que existían hace algunos años hoy dejaron de funcionar.

“Ha bajado la cantidad de suscriptores, de personas que están encargando, todo bajó, lo que se vende al público y lo que se reparte. Han bajado los clientes por un problema de plata, a la gente no le alcanza”, cuenta Jorge Trucone, dueño de uno de los tradicionales kioscos de chapa de la ciudad, ubicado sobre avenida 9 de Julio, frente a la parte trasera de la Terminal de Ómnibus.

Trucone, que además es secretario del Sindicato de Vendedores de Diarios y Revistas, lleva 32 años de actividad en el rubro.

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El kiosco de bulevar 25 de Mayo al 1700, con su propietario, en sus primeros años.

Los comienzos

El hombre recuerda que se hizo cargo del kiosco a partir de que la gente que era su propietaria lo vendía. Los puntos fuertes siempre fueron los diarios y las revistas, a los que se le anexó algunas golosinas. Sin embargo, el kisoco de hace 30 años atrás era mucho más pequeño. Luego se reformó.

“Teníamos un kiosco cuadradito de dos por dos. Lo compré hace 15 años. El lugar oficial siempre fue este. En mi caso y en el de otros compañeros más, estamos avalados por el Ministerio de Trabajo de la Nación, que nos especificó el lugar donde está la parada, estamos cubiertos por ese lado”, explicó.

El trabajo

El hombre cumple religiosamente el horario de 6 a 13.30 y de 17 a 20.30. “Hay que madrugar un poco porque hay que armar los diarios”, se excusa.

Lo fuerte son los diarios y las revistas, aseguró Trucone, quien se encargó de aclarar que las ventas bajaron mucho en el último tiempo.

“Está flojo, ya hace del año pasado que cayó bastante la venta, porque los precios siguieron subiendo y cada vez que suben los precios se pierden clientes. El kiosco siempre fue para arriba con la venta, hubo algunos bajones pero no como ahora, todo el año pasado y lo que va de este año decayó. Hay mucha gente a la que no le alcanza más para seguir comprando diarios todos los días, suelen comprar los fines de semana, así y todo bajó”, detalló.

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El mismo kiosco de bulevar 25 de Mayo al 1700, con el paso de los años.

A su vez, también se refirió a Internet, al que tildó como una “desventaja”. “Si bien no sale todo, porque hay artículos que no salen, la gente los lee por internet”, consideró. 

Ante ello, recalcó que ayudan para la venta las colecciones que sacan los diarios y revistas más importantes, y ejemplificó con la Ferrari GT Collection que lanzó el diario Clarín o los opcionales que adjunta el diario La Nación.

“Para conseguir el anexo te obligan a comprar el diario. A mí me facturan el diario y si yo vendo solo el opcional pierdo plata, no me conviene porque me lo facturan a precio de tapa”, relató.

Tiempo de cambios

Trucone es consciente de que su trabajo es uno de los que mayores cambios sufrió en los últimos años, a los que se los atribuye, principalmente, a la llegada de Internet y a la mala situación económica reinante.

“En 15 años habrán cerrado cinco o seis kioscos, somos menos. Desde que empecé, 30 años atrás, tenemos una baja como de 15 kioscos. El último que se cerró fue el que está en frente de Tribunales”, recordó.

Otra cuestión que los perjudicó fue el florecimiento de nuevos kioscos en locales cercanos a los kioscos de chapa y la competencia con los kioscos dentro de las escuelas. “Algunos traemos además golosinas, pero en el caso de los que están cerca de los colegios pierden porque los chicos compran en los colegios”, dijo.

Quiniela también

Oscar Serafín Carando es otro testimonio del trabajo en kioscos de chapa. En su caso, el local estaba ubicado en la vereda de Juan de Garay al 3300.

Fue su propietario durante 16 años y lo cerró hace cuatro. Cambios en Lotería lo obligaron a cerrar al requerir un local más amplio entre otros requisitos para la venta de Quiniela, que era su fuerte.

En lo que respecta a la venta de diarios y revistas, coincide en que bajó mucho porque la información se encuentra en internet. “Me lo dicen otros kiosqueros. Un amigo mío tenía 300 diarios, dos muchachos le repartían. Ahora no llega a 100 diarios, perdió más de 200 en un año. Otra es porque aumentó mucho. Es un presupuesto, es caro”, afirmó.

Casi la mitad

Según un relevamiento realizado por El Periódico tras consultas con personas del rubro, en los últimos años casi la mitad de los locales de venta de diarios y revistas cerraron.

Entre los de chapa que ya no trabajan, se recuerda, por ejemplo, los ubicados en 9 de julio y Libertador Norte; en Santa Fe esquina Sáenz Peña; próximo a Tribunales; en Juan de Garay casi esquina Brasil; en bulevar Roca al 3000; frente al Cottolengo; sobre Cabrera pasando Urquiza; y sobre Sáenz Peña, frente a la plaza General Paz.

Los que aún perduran

Entre los kioscos de chapa que aún se erigen, pueden enumerarse, por ejemplo, los dos que se encuentran sobre bulevar 25 de Mayo sobre la Plaza Cívica; o los ubicados en bulevar 25 de mayo entre Córdoba y Lisandro de la Torre; en avenida 9 de julio entre Champagnat y Pellegrini; en avenida 9 de julio frente al Palacio Tampieri; en avenida 9 de julio y 1° de mayo; en avenida 9 de julio frente a la Terminal; en avenida 9 de septiembre y Echeverría; en 9 de septiembre y Caseros; en Pueyrredón y J. J. Paso; en Independencia y Libertador (N); en Juan B. Justo y Carlos Gilli; en avenida Chile y avenida Cervantes; en Rosario de Santa Fe a una cuadra de Urquiza; frente al Supermercado Vea; o en Dante Alighieri y Corrientes.

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