La niña de Guatemala            

Educación 14/11/2017
En el espacio "Locos por las letras", en conjunto con los alumnos del Profesorado de Lengua y Literatura del Colegio Superior San Martín, Mary Lovera y Verónica Scocco escriben sobre María García Granados y Saborío
Historia-de-la-Niña-de-Guatemala
María García Granados y Saborío

El 10 de mayo de 1878 murió María García Granados y Saborío, lo que daría lugar a una triste leyenda inspirada por los amores frustrados entre el poeta y prócer cubano, José Martí y María.

Martí dejó su tristeza plasmada en el poema IX de sus Versos Sencillos

 LA NIÑA DE GUATEMALA

Quiero, a la sombra de un ala,
contar este cuento en flor:
la niña de Guatemala,
la que se murió de amor.

Eran de lirios los ramos;
y las orlas de reseda
y de jazmín; la enterramos
en una caja de seda...

Ella dio al desmemoriado
una almohadilla de olor;
él volvió, volvió casado;
ella se murió de amor.

Iban cargándola en andas
obispos y embajadores;
detrás iba el pueblo en tandas,
todo cargado de flores...

Ella, por volverlo a ver,
salió a verlo al mirador;
él volvió con su mujer,
ella se murió de amor.

Como de bronce candente,
al beso de despedida,
era su frente -¡la frente
que más he amado en mi vida!...

Se entró de tarde en el río,
la sacó muerta el doctor;
dicen que murió de frío,
yo sé que murió de amor.

Allí, en la bóveda helada,
la pusieron en dos bancos:
besé su mano afilada,
besé sus zapatos blancos.

Callado, al oscurecer,
me llamó el enterrador;
nunca más he vuelto a ver
a la que murió de amor.

Maria_Garcia_Granados

José Martí nació en la Habana, Cuba, el 28 de enero de 1853; fue una figura importante en la literatura de Latinoamérica y la política cubana.

María, conocida como “La niña de Guatemala”, nació en ciudad de Guatemala, hija del general Miguel García Granados quien fue presidente de ese país centroamericano y gozaba de mucho prestigio en la sociedad durante el gobierno de Barrios. Su residencia era un lugar de encuentro para artistas y literatos destacados del país, quienes participaban de habituales tertulias.

Cuando José Martí llegó a Guatemala en marzo de 1877, frecuentaba la tertulia del general; allí conoció a María y se enamoró de ella. Pero no pudo corresponder a su amor por estar comprometido con María del Carmen de Zayas-Bazán e Hidalgo, una dama cubana.

La historia se inicia cuando Martí, con solo 24 años llegó a Guatemala procedente de México. En el país azteca había tenido un gran éxito profesional como periodista y escritor.

Al llegar no deja de manifestar su visión crítica respecto a la sumisión de que había sido objeto la mujer en ese país. Así pues, centró su atención en las damas guatemaltecas de andar indolente, miradas castas, vestidas como las mujeres del pueblo, con las trenzas tendidas sobre el manto, y cuando encontró a María, una dama semejante, pero más animada y culta, quedó inmediatamente prendado de ella.

María no respondía al patrón de muchacha tímida y vulnerable; tuvo una participación relativamente activa como música y cantante fuera del hogar, en actividades artísticas públicas organizadas por sociedades e instituciones; coincide con la presencia de Martí que interviene en una de ellas como orador.

El escritor, que en Guatemala se ganó el calificativo de “Doctor Torrente” por su gran capacidad oratoria, impartió clases a María en la Academia de Niñas de Centroamérica desde junio de 1877.

M. B. Martínez la describió como una joven interesantísima y fue quien los presentó un día en la casa de los Granados en un baile de trajes; y en ese instante se encendió entre ellos una inexplicable chispa.

Así conoció a María el 21 de abril de 1877, una hermosa adolescente siete años menor que él. El presidente pronto se hizo amigo del emigrado cubano y lo invitaba a jugar ajedrez con frecuencia, oportunidades en que Martí se encontraba con María.

José María Izaguirre la describió como una hermosa jovencita esbelta y airosa, de cabello azabache abundante y crespo, con profundos ojos negros y melancólicos; era muy simpática, de voz armoniosa y apacible. Tocaba el piano admirablemente y cuando sus manos resbalaban por el teclado, sacaba notas que parecía salir de su alma e impresionaba a sus oyentes.

A fines de 1877, Martí se fue a México y regresó a inicios del año siguiente ya casado con Carmen.

María envió el siguiente mensaje a Martí cuando él regresó casado a Guatemala:

“Hace seis días que llegaste a Guatemala, y no has venido a verme. ¿Por qué eludes tu visita? Yo no tengo resentimiento contigo, porque tú siempre me hablaste con sinceridad respecto a tu situación moral de compromiso de matrimonio con la señorita. Zayas Bazán. Te suplico que vengas pronto -Tu niña”

La leyenda está vigente, aunque no hay evidencias documentadas capaces de acreditar que María García Granados, atentara contra su vida o falleciera producto de un estado psicológico depresivo.

Una entrevista a un descendiente de los García Granados, transmitida en forma oral cuenta que, María, aunque estaba resfriada había ido a nadar con su prima, actividad que se había tornado habitual desde que había regresado Martí acompañado por su joven esposa, entonces sumida en una profunda tristeza para distraerse, iba al río. Después del paseo, María empeoró y murió a causa de una enfermedad de las vías respiratorias que ya padecía.

Tras el fallecimiento de María, aparecieron en la prensa guatemalteca varios poemas en calidad de homenaje póstumo, donde los autores confesaban la admiración que en ellos había despertado.

En 1891, Martí la inmortalizó en su poema conocido como “La niña de Guatemala”.

José María Izaguirre quiso fortalecer el mito de muerte por amor y tal vez haya sido así. La niña, que estaba floreciendo a la vida, era consciente que su amor no era correspondido, muere por él.

Su tristeza, su angustia, su melancolía y desazón hicieron que María tomara un camino sin retorno; puso fin a su vida suicidándose; lo que se intenta ocultar inventando un resfrío, ya que en esa época el suicidio era considerado un pecado.

No era posible concebir un amor así, tan profundo y tan intenso que la llevó a tomar la trágica decisión.

La embajada de Guatemala ubicó la tumba de María en el Cementerio General de la Ciudad de Guatemala.

El reconocimiento póstumo fue en 2013, con motivo de celebrarse el 160° aniversario del nacimiento de José Martí. En una ceremonia con diplomáticos guatemaltecos develaron una placa conmemorativa a “La Niña de Guatemala”.

En el homenaje se hizo una comparación entre la relación de amistad y el amor que existió entre María y Martí desde que se conocieron hasta la muerte.

Leyendas sobre su tumba

Algunos miembros del personal del cementerio fueron entrevistados y relataron que aun antes de la colocación de la placa conmemorativa, el Mausoleo de María García Granados era uno de los más visitados en el Cementerio, especialmente por jóvenes guatemaltecas que le pedían ayuda en cuestiones amorosas.

 Se cuentan también historias de apariciones de una dama con semblante triste que pide que se adorne la tumba de la Niña de Guatemala.

Por Mary Lovera y Verónica Scocco. Estudiantes de 3° año del Profesorado de Educación Secundaria en Lengua y Literatura del Colegio Sup. San Martín.

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