Cansados de la inseguridad, vecinos se mudan y dejan sus viviendas

Sociedad 08/07/2017
Se dan casos en barrio Sarmiento, La Milka y en Frontera, entre otros lugares. Deciden pagar un alquiler más alto o incluso vender propiedades para vivir con cierta tranquilidad.
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Los casos se registran en Frontera y en los barrios La Milka y Sarmiento.

Cansado de la inseguridad que experimentaba todos los días, Jorge -nombre ficticio para resguardar la identidad de la fuente- decidió hacerles caso a sus familiares y poner en alquiler la casa que había construido en barrio Puzzi de la localidad de Frontera.

Consiguió alquilarla, pero la alegría le duró poco, semanas más tarde un llamado desesperado de sus inquilinos lo alertó de que unos usurpadores se habían quedado con la vivienda. Cuando fue a analizar la situación, dos hombres con armas en mano le dijeron que no moleste.

Si bien este se trata de un caso extremo, son varios los vecinos de Frontera como así también del sector sureste de la ciudad que acechados por la inseguridad deciden dejar las viviendas que alquilan y en ocasiones ponen en ventas sus propias casas para buscar un lugar mejor donde vivir, alejados de los constantes robos. 

“Desde los 12 años viví en Frontera, me hice una casita y apenas me mudé, a la semana me robaron todo lo poco que había llevado. Puse alarma, rejas, y para el 25 de diciembre de 2016, me hicieron saltar la alarma, me rompieron todo y me desvalijaron la casa complemente. Decidí irme, no podía vivir más así”, recordó Jorge.

Se mudó a San Francisco y logró poner en alquiler la casa que había edificado. Con tanta mala suerte que se la usurparon. “Directamente en Frontera no se puede vivir más. Hay gente que conozco que también se han ido cansados de que les roben y se fueron para San Francisco”, sostuvo.

Resignado

Juan vive en barrio San Javier, también en Frontera, y ya padeció varios robos en carne propia. “Lo sufrí mucho porque vivía solo, ahora estoy en pareja y podemos controlar un poco más. Pero los ladrones están a la expectativa de robarte algo, hay mucha gente dando vuelta a la hora de la siesta y a la madrugada”, contó.

“Lamentablemente los que más sufren esto es la gente grande-reflexionó-, ya no pueden moverse de sus casas. El que tiene la suerte de tener la casa propia en Frontera no la puede vender ni alquilar y todo por la inseguridad”.

Según este vecino la gente ya ni siquiera se acerca a radicar la denuncia porque la Policía no brinda soluciones.

“Yo me decidí a morir acá, aunque esperando que en cualquier momento me entren a robar. Y lamentablemente uno anda así, resignado, de que en cualquier comento pase algo”, finalizó.

 

Ni alquileres ni ventas

Dos operadores inmobiliarios confirmaron a nuestro medio la situación descripta y sostienen que la inseguridad juega un rol importante a la hora de decidir dónde vivir.

“En Frontera tengo propiedades incluso de mejores condiciones que las de San Francisco y me cuesta mucho venderlas. La gente no quiere alquilar ni comprar, a pesar de que los precios son mucho menores”, aseguró uno de los consultados. Y aseguró que tiene clientes de barrio Sarmiento que quieren dejar sus casas, también cansados de la inseguridad.

“Es una realidad que la inseguridad juega un rol importante y de esta manera la gente que tiene un departamento o vivienda, ve cómo disminuye el valor de su propiedad”, agregó.

Para Sofía Cohen Silvestre, de Propiedades SCS, la inseguridad ya no discrimina sector, sin embargo indicó que las propiedades de Frontera solo interesan al que ya está decidido a vivir en esa ciudad. “Nunca nadie de San Francisco me ha pedido para alquilar o comprar en Frontera”, resumió.

La perito tasadora aseguró que conoció varios casos de personas que vendieron sus hogares para irse a un lugar más seguro. “Escuché casos de barrio La Milka y Sarmiento, entre otros, que por los robos decidieron irse. La situación está difícil”, comentó.

 

Diálogo para una tragicomedia

Según detalló Jorge, vecino de Frontera al que le desvalijaron su vivienda y decidió mudarse, la respuesta en la Policía de esa ciudad ante ese hecho le provocó gran indignación. Según la versión de este vecino, el diálogo en la Comisaría fue como se reproduce a continuación.

-Vengo a hacer una denuncia, me desvalijaron toda mi casa -contó.

-¿Vas a pagar rescate? -le preguntó una oficial.

-¿Cómo voy a pagar rescate? Yo quiero que los agarren si saben quiénes son.

El vecino aseguró que dio detalles de nombres y apellidos de los presuntos ladrones y hasta sus direcciones.

-¿Los van a buscar? -volvió a preguntar sorprendido.

- Sí, los vamos a buscar -dijo la agente mientras llenaba la denuncia.

Días más tarde, sin novedades sobre su caso, Jorge regresó a la Comisaría y preguntó a un policía si tenía novedades de su caso.

-¿Los encontraron?-consultó.

-¿A quiénes? -le preguntó esta vez un efectivo.

-¡A los que les dije que me desvalijaron la casa, hice una denuncia hace unos días! -exclamó el hombre

-Ah, no sé, voy a preguntar -dijo el agente y se retiró, pero volvió y le comentó que no nos los habían encontrado.

En medio de reproches, Jorge se retiró pidiendo que “por favor hagan algo”. A los pocos días se repitió la situación, aseguró el vecino.

-¿Qué pasó con mi caso? -le preguntó a un agente

-¿Qué caso? -fue la respuesta esta vez.

-¡Que me entraron a mi casa y me desvalijaron todo! -dijo ya encolerizado la víctima.  

-¿Quién te tomó la denuncia?

-¿¡Y qué sé yo!?

El efectivo buscó la denuncia en cuestión, la analizó y dijo: –Ah, pero no se encuentra ahora la oficial, vas a tener que volver otro día.

-¿Qué tiene que ver que no esté ella? Ustedes me están charlando.

Y así, la víctima dio media vuelta, pegó un portazo y se fue para no volver.

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