"Las D´enfrente" no se bajan del cartel

Espectáculos 18 de mayo de 2016 Por
Luego de tres funciones, este sábado la obra de La Comedia San Francisco seguirá en cartel en el Teatrillo Municipal. Una charla con su director, Adrián Vocos, sobre esta presentación y sobre lo que prepara para el resto de la temporada teatral local.
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Belén Lencina y María Rosa Calvi en una de las escenas.

Van tres funciones de “Las D´enfrente”, todas con éxito en cuanto a la concurrencia del público y la mantenés este sábado en cartel

La idea es que sea como una temporada, las tres primeras funciones fueron a sala llena y esperamos que la cuarta sea igual. Y como estamos haciendo temporada durante todo el año, la idea es que las obras no se bajen, porque por ahí ensayamos una obra siete meses y en dos funciones se termina. Eso es lo bueno que tiene el Teatrillo, que al tener pocas localidades uno puede darse el lujo de seguir haciendo funciones.

El hecho de hacer temporada en San Francisco, con la mayoría de actores de acá, ¿qué le genera a los actores justamente? ¿cómo responden a esa exigencia, al hecho de hacer temporada teatral en una ciudad que nunca la tuvo?

Están acostumbrados, en enero empezamos a pedir fechas para diciembre. Las obras van cambiando, pero yo sé que hasta el 21 de diciembre hay funciones, y ellos saben que esas fechas tienen que reservarlas. Ahora nos vamos de gira a Brinkmann y los actores ya lo saben hace dos meses, ellos están contentos. Se acostumbran porque la idea es que lo tomen no sé si como un trabajo, pero que tengan una disciplina que es parte de su desarrollo creativo, el estar en escena lo es, que no es nomás ejercitarse y estudiar y venir a clases, es necesario que tengan un contacto con el público porque ahí es donde se cierra el proceso.

Con “Las D´enfrente” como ese último paso del proceso, ¿cómo fue la recepción del público?

De todas las obras, de las 17 que hicimos, esta fue la que más nos costó, porque el elenco es una mezcla de gente que tiene bastante experiencia y mucha gente nueva. Es una obra que dura casi dos horas, es todo texto, no tiene pausas, porque la idea de que al ser un vodevil, es que los chicos sean actores memoristas, no hay lugar para furcios, si no se pierde el ritmo, el equilibrio, y esta obra nos costó mucho en ese sentido. Con María Rosa Calvi, que es la actriz principal, del cien por ciento de la obra el noventa es letra de ella, íbamos a la casa y estudiábamos, estaba en la pileta y estudiaba. Le dije: "Vos estudiá la letra que el resto me encargo yo". Costó muchísimo porque había ensayos en los que parábamos mucho y después se improvisaba para poder hacer entrar la letra y en el estreno, como en todo estreno, estábamos nerviosos y a la expectativa de cómo iba salir, y arrancó y salió perfecto. Nunca en un ensayo de “Las D´ enfrente” se había visto algo así y fue el público lo que faltaba. La risa, la tensión, el silencio del público. Hacía falta otra gente que mirara, no solo yo, y me encargué de felicitarlos uno por uno porque me sorprendieron. Entonces descubrí que sirve ensayar mucho pero llegás a un punto en donde ensayar ya no sirve más. Necesitás el público, subirte al escenario y actuar.

Eso de hacer temporada

El hecho de hacer temporada te obliga, desde enero al menos, a tener siempre más de una obra estrenada o a punto de estrenar. Además de esta, ¿en qué estás trabajando?

Ahora terminé de escribir “Cruella", que es un infantil, que en realidad no es una adaptación sino que toma el personaje de Cruella de Vil de los “101 dálmatas” y lo trasladamos a otro ámbito, para trabajar con los niños, y el producto final fue mucho idea de ellos. Cuando les pregunté con qué querían trabajar, todos salieron con los cuentos clásicos y les dije que podíamos contar de los personajes de esos cuentos y en los malos surgió Cruella y salió esta idea que me pareció genial, que me pareció maravilloso poder hablar de lo que esconde Cruella. Y además estamos ensayando una versión de “Las Brujas de Salem”, que se llama “El Silencio de Salem”, que es una adaptación de la obra de Arthur Miller, y esto de la adaptación esta bueno porque de alguna forma te convertís en un editor, hay escenas que pude escribir yo y es una obra complicadísima porque hay 20 personas en escena, la mayoría son personajes masculinos por más que el título hace referencia a lo femenino. Esta obra me gusta que marca una diferencia en un pueblo. Lo que propone el autor es que si vos no pensás lo que yo pienso estás del otro lado y si vos estás del otro lado y yo tengo más poder, hay que matarte. Esa es la idea, de que si no pensás igual que yo, metafóricamente, vas a morir, y me parece genial la idea de que la historia se divida en el bando de la iglesia y en el bando de los humildes, de los que tienen ganas de laburar y que no creen en la institución religiosa.

 

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Las ideas, las iniciativas, los elencos, salen de tus talleres.

Para “Salem” se hizo una audición de tres meses, hay gente que asiste a los talleres y ha audicionado, y hay gente que no conozco, que no tenía idea que estaban en San Francisco. Y que cuando los hice improvisar noté que era lo que necesitaba para la obra y que quizás los actores con técnica actoral no tenían eso que buscaba, y estuvo genial porque es una mezcla.

Lo nuevo te desafía también a vos, ¿te da lo desconocido el vértigo perdido por la rutina?

Sí, porque por ahí viene gente que trae cosas nuevas y sin las estructuras o disciplina que yo tengo dentro de la escuela. Vienen con una formación más liberal, con la cabeza abierta y con una pasión y un entusiasmo que el otro grupo lo va perdiendo, porque es normal estar en las obras, dar notas, hacer funciones, ensayar, y estas personas vienen con un hambre de teatro que no podés dejarlos de lado. Activan un montón de cosas, suelen ser actores satélites, que están dando vuelta hasta que ven el hueco y se meten, y al resto lo hacen explotar, tener una obra con diversidad de técnicas y de edades me gusta mucho.

 

El estudio en el Estudio

“Los talleres siguen funcionando de enero a enero, los martes y miércoles de 21 a 23 de la noche en el Teatro Mayo, que es lo que yo llamo el Estudio, porque estamos en un teatro haciendo teatro. El taller para niños es martes y miércoles de 18 a 19: 30 y en paralelo, se hacen seminarios, por ejemplo el de teatro aplicado a la educación”, explica Vocos sobre la otra pata de La Comedia de San Francisco, la que apunta a la formación actoral y que Adrián atiende durante la semana en el medio de los ensayos.

El proyecto que viene

"A mí me gustaría tener una sala más chica, de cien personas y hacer funciones todo el tiempo. Ese es un proyecto en el que estoy trabajando, tener un espacio en donde en simultáneo se pueda trabajar junto a otros elencos que por ahí tampoco tienen espacio, y que se haga una programación teatral en la ciudad durante todo el año”, cuenta el hiperactivo Vocos sobre lo que anda pasando por su cabeza además de los talleres y las tres obras con la que trabaja.

El sábado en el Teatrillo

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