La elección de ser mamá

Local 20 de octubre de 2012
Día de la Madre

Por Laura Ferrero

Desde pequeña su historia está marcada por muchas adversidades que la hicieron pasar por varios institutos de menores. A pesar de esa difícil situación, esta joven junto a su padre lucharon y acudieron a la Justicia para obtener la tenencia de su sobrino Luciano, hijo de una hermana adicta que lo había rechazado recién nacido. “Yo elegí quedarme y hacerme cargo. No quería que él viviera lo mismo que me pasó a mí”, dijo la muchacha.

En vísperas del festejo del día de la madre, El Periódico comparte este conmovedor testimonio para reflexionar sobre el rol materno en esta compleja realidad que nos toca vivir.

¿Qué significa ser mamá? ¿madre es solamente quien nos tiene en su vientre o quién nos arropa en la noche y se preocupa en cuidarnos? Estas preguntas nos sirven para introducirnos en esta historia de vida de Yanina Pineda, quien cuando cumplió 18 años decidió con su padre luchar por la tenencia compartida de su sobrino Luciano.

Hace dos años, la hermana de Yanina quedó embarazada y tuvo a su bebé en el Hospital Iturraspe. La joven madre con problemas de adicción a las drogas rechazó a su hijo recién nacido. “En el hospital los psicólogos y los trabajadores sociales hicieron de todo para que ella se acercara a su hijo”, recordó Yanina.

 

A primera vista

Pero los sentimientos fueron muy distintos para la protagonista de esta historia, quien de manera inmediata se encariñó con el bebé. “Fue un amor a primera vista, desde el instante que lo tuve en mis brazos supe que lo quería”, dijo con lágrimas en los ojos Yanina.

Tras el alta médico y el rechazo de la madre, los profesionales que atendieron en este caso aconsejaron dos caminos. El primero era que el niño fuera dado en adopción y el otro era que la joven fuera a un instituto para madres adolescentes para tratar de revertir la situación y que se establezca el lazo entre la madre e hijo. “Como ella era menor mi papá resolvió que la internaran en Córdoba para ver si lograba encariñarse y que aprendiera a ser madre”, señaló Yanina.

 

Traerlo a casa

 La estadía en el hogar para madres adolescentes no resultó y al poco tiempo el niño fue dado al cuidado de una familia acogedora hasta resolver su situación. “Llamaron a mi papá para saber si lo quería dar en adopción, pero él lo rechazó y empezó los trámites para obtener la tenencia”, indicó Yanina. “Como él trabaja todo el día y no tiene pareja no había posibilidad que le dieran al bebé. Entonces me ofreció que me volviera a vivir a mi casa para que yo lo ayudara a cuidarlo”, agregó la joven.

Los Pinedas comenzaron los trámites para recuperar al pequeño y traerlo a casa. Pero debieron esperar porque Yanina todavía era menor. “La madrugada del día que cumplí la mayoría de edad fuimos a Córdoba a buscarlo”, aseguró la muchacha.

Para Yanina la llegada de Luciano a su hogar generó toda una revolución y cambió varios aspectos de su vida. La joven no se arrepiente de la decisión y responsabilidad que tomó con su padre. “Lo mejor de la llegada del bebé es que le devolvió la ganas de vivir a mi abuela. Con ella y mi papá  compartimos la crianza y entre todos nos ayudamos para que a él no le haga falta nada”, dijo.

También recordó que al principio hubo momentos muy difíciles. “Los primeros seis meses lloraba toda la noche y yo me iba directo sin dormir a la escuela”, precisó la joven.

Yanina está orgullosa y si a veces cuando quiere bajar los brazos piensa en el camino hasta ahora recorrido. “Con mi papá siempre recordamos que cuando lo trajimos parecía un ratón y ahora lo vemos que está muy bien y anda para todos lados haciendo sus travesuras”, finalizó.

 

Mamá primeriza

La vida la volvió a poner a prueba a Yanina. Está embarazada de seis meses y en enero nacerá su hijita, a la que llamará Alejandra.

La joven afronta su maternidad sola y se apoya en su familia y en la contención que le brindan la ONG Vínculos, en la cual trabaja en el taller de costura y manualidades. A pesar que tiene experiencia en la crianza de un niño siente los temores y miedos que atraviesa toda primeriza. También los “fantasmas” del pasado y las secuelas que le dejó una infancia dura y sin contención de su madre, deambulando por varios institutos, juegan en contra en este momento especial que está viviendo. “Yo solamente quiero que no tengan que pasar lo mismo que yo cuando era chica”, afirmó.

 

Saber agradecer…                          

Yanina es una joven con fuerte carácter y al principio pone distancia a toda persona que se le acerca. La vida dura que le tocó vivir dejó sus huellas, pero a través de su trabajo en Vínculos le permitió empezar a expresarse y permitirse interactuar con sus compañeros y profesionales de la ONG.

Apoyada por todo el grupo que diariamente trabaja se animó a contar su historia. Pero cuando aceptó este reportaje aclaró que tenía un objetivo. “Yo hago esta nota porque quiero agradecer a las personas que me ayudaron”, remarcó en varias oportunidades.

A la primera persona que homenajeó es a su abuela Liberata Vásquez, quien se hizo cargo de ella y sus hermanos cuando fueron pequeños. La otra mujer a la que hizo referencia fue a Claudia Lenis, coordinadora de Vínculos. “Ella no es pariente ni es mi amiga, pero yo la siento como la mamá que nunca tuve”, finalizó Yanina.

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