El 21 de septiembre no es solamente el Día del Estudiante ni tampoco la llegada de la primavera, quizás la estación más linda del año. También se celebra en nuestro país el Día del Fotógrafo, en el cual se conmemora la realización del primer daguerrotipo documentado históricamente en 1839, un invento que fue precursor de la fotografía moderna.

En San Francisco existieron y existen muchos en la actualidad. A modo de homenaje, El Periódico recuerda a Miguel Crisanto Molina, fotógrafo de la Fábrica Militar (FM) que tuvo el privilegio de acompañar y fotografiar a Juan Domingo Perón y a Eva Duarte en su visita a San Francisco en 1948, cuando llegaron para inaugurar el servicio de agua corriente.

Molina había nacido en Monte La Leña, cerca de Marull en 1925.Llegó a San Francisco a los 4 años y murió en La Falda, a los 91 años, a comienzos del mes de julio de 2016.

Flashes al general

Miguel Molina era el fotógrafo oficial de la FM y acompañó durante toda la estadía a Perón y a Eva. Sin dudas fue una ironía del destino para este radical y afiliado más antiguo que tenía el centenario partido en San Francisco. Esto contaba en una entrevista con nuestro medio realizada años atrás.

Su curriculum indica que usted deja de trabajar como ordenanza en el Colegio Nacional y a los pocos años empieza a cumplir funciones como fotógrafo en la Fábrica Militar: ¿cómo fue ese paso?

Me quedé sin trabajo y comencé a aprender el tema de las fotografías. Luego me tocó el servicio militar y al salir en 1947 me entero que la Fábrica Militar estaba incorporando gente. En ese tiempo era boom la Fábrica Militar, trabajaban como 500 tipos. Me decían esto y lo otro, que pagaban no sé cuánto. ´Miércoles` me dije, y me mandé.

¿Se postuló como fotógrafo?

Hablé con el jefe de personal, le dije que era fotógrafo y me dijo que lo espere. Estuve un rato solo. Al rato viene y me dice que el director, que era el Mayor Julio Segundo Guzmán, quería hablar conmigo. Me junto con él y enseguida me toma como empleado.

Y a usted le vino bien porque no solo consiguió trabajo sino que fue testigo de un hecho histórico de la ciudad que fue una de las visitas del general Perón, junto a Eva, precisamente la del 24 de febrero de 1948. ¿Qué recuerda de eso?

Perón llegó con Eva a la Fábrica más o menos a las cinco de la tarde, llegó por la ruta 19 con un coche motor que dejó en la calle y había un gentío impresionante, por todo lo que significaba en aquel momento. Vinieron a la Fábrica nomás, recibieron gente. Yo tenía por orden de director la exclusividad de toda la visita de Perón, era el único fotógrafo que había, tenía una camioneta a mi disposición para moverme.

¿Cómo eran ellos? ¿Cómo lo trataron a usted y los demás?

Perón era un tipo extraordinario, no dialogué directamente con él, pero estuve permanentemente cerca porque sacaba las fotos, entonces cuando pasaba alguno le sacaba y todo así hasta que a la tardecita salimos para el centro para la inauguración de la obra del agua corriente. Cuando salimos de la fábrica era impresionante la cantidad de gente, que gritaba ¡Perón! ¡Perón!

¿Y Eva?

Ella hablaba mucho, manejaba la situación. Él asentía algunas cosas, pero ella hablaba siempre.

La militancia en el radicalismo lo acercó a otra persona importante de nuestra historia. Me refiero a Arturo Illia (ex presidente de la Nación). ¿Cómo nace esa amistad?

Lo conocí en el comité porque venía seguido a San Francisco y ahí nació la amistad. Después que quedó viudo venía y se quedaba un par de días. Vivía en Cruz del Eje por ese entonces, después de haber sido presidente. Charlábamos mucho. Era un tipo macanudo y muy sencillo. Tengo un gran recuerdo.