El cierre de la temporada 2020/2021 de la Liga Argentina fue un fin de ciclo en San Isidro porque Sebastián Torre no continuará como entrenador del plantel profesional. El DT, que supo llevar al club a lo más alto luchando por el ascenso a Liga Nacional en 2019, explicó que ya había acordado en marzo su salida con la dirigencia "santa".

Torre se va con un título de Conferencia y un subcampeonato, una temporada inconclusa por la pandemia y una última donde tuvo que sortear muchos escollos en el arranque pero consiguió su mejor forma en la recta final de la fase regular donde quedó al borde de la clasificación.

En diálogo con El Periódico Radio (FM 97.1), el entrenador oriundo de Cintra, que transita sus últimos días en San Francisco, hizo un balance de la temporada, contó que se va “en paz” porque lo dio todo y dejó la puerta abierta para el futuro.

- ¿Cuáles son las sensaciones que te quedan después de una temporada rara?

Varias, pero hoy te puedo decir que de mucha paz conmigo mismo. Después del partido en Armstrong con mucha tristeza también. Y sí, fue una temporada rara, pero amén del Covid y de la pandemia fue rara para San Isidro, con jugadores que se fueron antes de comenzar el torneo, otros que se fueron con el torneo iniciado sin ninguna decisión mía, solamente no solo decidimos cambiar a Adrián Forastieri, pero después el resto se hizo complicado y la remamos con un equipo joven. Al final siempre el torneo te pone donde tenés que estar, pero creo que los últimos ocho juegos fueron buenos.

- Quedaban ocho partidos y la tenían complicada, pero el equipo termina compitiendo hasta el final…

Ameghino y Villa San Martín se jugaban el uno, fue muy mental. El equipo mostró una forma deportiva sobre el final, pero sin duda que no ingresará playoffs no es de este último sprint final es desde principio. Yo te podría dar muchos datos, que a su vez puede ser excusa, pero hasta la primera burbuja fuimos totalmente incompletos. Me acuerdo, no estaba Ligorria, Quinteros, no estaba el americano, habíamos conseguido un americano extremadamente económico y se fue, después llegó Aliende y después vino Johnson, se va Aimaretti. Entonces, un mes que entrenamos con el equipo completo y la producción fue la que tuvimos al final realmente muy buena.

- Y en el medio el plantel con Covid…

Sí, todo el plantel, hubo que empezar a entrenar con las cargas, despacito. Entonces es muy difícil porque en lo cuantitativo, en lo numérico no estuvimos entre los mejores, pero créanme que otro equipo en con esta situación no sé qué hubiese pasado, dimos todo.

Voy a hacer muy claro en esto, Santiago González -que no demanda la pelota- iba a tomar todos los rebotes de los tiros de Bruno Barovero, Licha Quinteros iba a defender lo que no iba a defender Bruno, Ludueña no es un base anotador que necesita el balón, que es un fenómeno y un jugador top. Aquellos que vinieron para formar parte desde un rol secundario se convierten en actores protagónicos. El equipo estaba armado de una manera y nos encontramos totalmente con otra con otra cosa y se lo agradezco a los jugadores.

Nicolás Solari debutado en la categoría y va a tener el trabajo donde tenía seguro entonces, eh? Y y y dejamos a fe de celular con 30.000 partidos de titulares y y Vergara con minutos entonces sin duda que si vos hilas uno por una han crecido todos los o si entrevistar los jugadores todos crecieron colectivamente no nos alcanzó por esta primera por por allá porque en enero nos hicieron al mejor las cosas como se veía no por este último tiempito.

- También se fueron tres jugadores antes.

Voy a hacer muy claro en esto, Santiago González -que no demanda la pelota- iba a tomar todos los rebotes de los tiros de Bruno Barovero; Licha Quinteros iba a defender lo que no iba a defender Bruno; Ludueña no es un base anotador que necesita el balón, que es un fenómeno y un jugador top. Aquellos que vinieron para formar parte desde un rol secundario se convierten en actores protagónicos. El equipo estaba armado de una manera y nos encontramos totalmente con otra cosa y se lo agradezco a los jugadores. Sin duda que si vos hilas uno por uno han crecido todos los jugadores colectivamente, no nos alcanzó porque en enero no se hicieron, a lo mejor, las cosas como se debían.

- ¿A qué le atribuís la salida de esos jugadores? Porque eran determinantes.

Armamos el equipo en función de esos tres jugadores, el uno, el goleador y el cinco. Creo que la incertidumbre era muy grande, cómo van a empezar a abonar los clubes si no se sabía si la competencia arrancaba o no. Si nosotros hubiéramos largado la pretemporada en octubre, o tal vez a principios de noviembre, el equipo estaba completo, pero al demorarse Santi González decidió instalarse en Oberá y era entendible porque todavía el torneo no empezaba y a Ludueña le salió un salario en dólares, ante eso no podés y eso me excede a mí como entrenador.  Entonces todas las causas fueron totalmente entendibles y a uno no le queda otra cosa más que comprender, no era lo ideal pero el equipo estaba armado así y después también hay un lema, que yo comparto junto con San Isidro: quien no quiere estar, que no esté. No malamente hablando, por lo que fuere porque no podés tener a nadie descontento.

- Por otro lado, se notó el progreso que mencionás en los jugadores como Zezular, Solari y otros.

Tal cual, era un proceso lógico que se acomoden a un nuevo torneo y después termina jugando como juega Nicolás (Solari). San Isidro le da la posibilidad, en este caso yo y lo digo humildemente: Nico termina siendo el jugador que termina siendo porque es lo que es, pero bueno también había nerviosísimo al principio, muchas cosas. También nosotros teníamos puesta la camiseta de San Isidro, que siempre se prepara para estar arriba, pero tal vez por nombre si nos poníamos otra remera -no importa que club- era un campañón el que hicimos con un base debutante. O sea, el que levantaba la bola debutaba, quien tiene que conducir debutaba en la categoría. El alero tiene 20 años y el escolta, cuando descansaba Quintero o incluso cuando fue titular Assum, tiene 21 o 22 años, pero teníamos la camiseta de San Isidro. Yo también entreno bajo mucha presión porque soy el que primero que se presiona, entonces Nico debutaba, había un equipo joven y yo que soy muy exigente. Bueno, cuando nos empezamos a conocer pasaron cosas buenas.

- ¿Qué sigue para vos?

Bueno, la incertidumbre es grande. Hoy me encuentro sin equipo, pero como dije recién con mucha paz con mucha paz. Empecé a trabajar ahora con un agente que seguramente trabajará en mi carrera también y esperando lo que sea, los tiempos son los de Dios, lo que Dios quiera y estoy con alguien que está trabajando para mí, como cualquier entrenador tiene su agente y yo acá siempre arreglé solo en San Isidro, pero tengo alguien ahí. Soy un tipo creyente, así que lo que venga será mejor

- ¿Cómo te vas con la Comisión directiva?

Excelentemente bien. Yo nunca voy a olvidar que profesionalmente en la provincia de Córdoba el club que me dio trabajo fue San Isidro o sea, yo no trabajé ni en Atenas, ni Instituto, ni en Barrio Parque. Yo me junté con Aimaretti en marzo y le dije que me iba a ir. Mis energías eran máximas al 100 en unas cosas y en otras no, entonces lo hablé: yo voy a dar todo como siempre, pero creo que llegué hasta acá, cuando termine el torneo pase lo que pase me voy, y lo dije cuando faltaban 21 fechas. Me voy con mucha paz porque yo quise y perdón que sea tan autorreferencial. Yo quería que San Isidro ganase, entonces no se dio, pero créanme al hincha genuino de San Isidro que se dio todo para que el equipo gane y no pudimos.

- Anticipaste al final de tu ciclo.

Y muy natural porque no iba a cambiar en nada mi manera de dirigir. Y considero que ocurrían algunas unas situaciones que no me hacían estar cómodo a mí, entonces como corresponde, al presidente del club, al cual estoy agradecido, lo planteé. Las fuerzas tienen que ser a la par para que todo vaya bien y yo me sentí que, en algunas cositas, yo tenía que ser sincero y decir que estaba un poquito incómodo.

- ¿También puede ser que la temporada 2018/2019 haya dejado la vara tan alta que esto parezca una mala campaña?

Y puede que haya sido una víctima del mismísimo logro, yo me acuerdo en su momento el primer contrato que arreglamos con Alejandro (Aimaretti). Arreglamos ‘este auricular y si llegamos a la final esto más, y si ascendemos esto más’. Y sí, la verdad que el equipo venía de quedar entre el descenso y los playoffs.

De esta temporada me llevo lo mejor de lo mejor. Fue una temporada hermosa, hermosísima, que no solo va a quedar en el recuerdo mío, creo que al hincha de San Isidro le ha calado hondo, por eso también tanta empatía para con los Suppi, los Sánchez, los Ludueña, los Cambronne. Todo el mundo potenció su carrera y también una víctima de eso, pusieron los jugadores tan a tope que todos los clubes que querían a esos jugadores.

- ¿En estos en estos tres años como te trató la ciudad?

Muy linda, una ciudad muy linda. Yo soy muy ermitaño, salgo extremadamente poco y con los que he hecho un vínculo ha sido un vínculo muy estrecho, muy bueno, muy bueno y después, tal vez medio fría en alguna situación pero no me quejo, sé que me he hecho amigo de cuatro o cinco personas y  sé que la palabra es amistad, y yo no soy de hacer tantos amigos porque no frecuento nada porque no como asados, pero bueno con la gente que me he hecho amigo me llevo amistad.

- ¿Qué le dirías al hincha?

Que lo he dado todo realmente, que lo di todo, que lo hemos dado todo en los tres años que a veces alcanzó, que a veces no y que los recordaré. Recordaré mucho a San Isidro como club que me dio la posibilidad, así que muy feliz y que apoyen el club que quien venga lo va a ser como mucha idoneidad, que los dirigentes ya están trabajando para el próximo año, que no se detienen, que no descansan y que yo creo creo que tal vez es dejar una puerta abierta para el día de mañana, tal vez volver porque me voy bien.