El Sport Automóvil Club atraviesa una etapa óptima en la natación después de 30 años de la inauguración de su pileta climatizada, que les permitió poder desarrollar la actividad durante todo el año calendario.

Dentro del departamento de actividades acuáticas el club tiene varios programas de enseñanza, perfeccionamiento y entrenamiento. En el programa de perfeccionamiento se empezaron a reclutar chicos con ciertas condiciones o predisposición hacia la natación que buscan una apoyatura técnica.

Hoy son 10 los jóvenes -de 13 a 16 años- que trabajan en ese programa competitivo –aunque también hay nadadores máster- a cargo de Aníbal Gaviglio. “Son muy pocos porque la actividad en sí es tremendamente exigente y no son muchos los que quieren afrontar tamaña exigencia. Quisiéramos tener muchos más, pero no es fácil porque no es para cualquiera”, comentó el entrenador.

- ¿Qué se necesita para estar en ese nivel?

- Todos tienen que tener un piso mínimo, pero no es lo principal para recoger grandes actuaciones. Se requiere una gran actitud mental, una gran fortaleza mental fundamentalmente que les permita ver no solamente el árbol, sino que mucho más atrás del bosque. Porque continuamente se están manejando procesos, degustar y deshilvanar un proceso que requiere entrenamientos que algunos hacen dos veces por día acompañados por entrenamientos en seco (fuera de la pileta), no es para cualquiera. No lo sobredimensionamos, pero las personas que giran como satélites al nadador es una actividad que requiere de muchos puntos a tener en cuenta, por lo extremadamente amateur de la actividad. Pasa a ser una escuela estoica de vida que la simple práctica de un deporte.

- ¿Cómo se construye un nadador?

- Necesariamente tiene que desarrollar una personalidad especial, son personas especiales. Tienen que madurar antes de tiempo y con 13 o 14 años tienen que tener una perspectiva de una persona de 20 a 24 años y tienen que hacer grandes sacrificios. Yo soy de la idea de que los chicos en edad temprana no tengan que hacer grandes sacrificios, pero tienen que tener ciertas exigencias, los tenemos que construir para que vean que hay muchas cosas que si ellos no se sacrifican no se logra, que tengan la idea de que para conseguir algo se tienen que esmerar. En el estudio, en el deporte.

- Equilibrio cuerpo y mente…

- Todas las ayudas psicológicas son extremadamente válidas porque en todo momento lo que vos tenés que hacer es fortalecer la cabeza, tenés que ser un guerrero en la pileta, en la competencia y en el entrenamiento. No se puede entrenar a media máquina y querer explotar en la carrera, el apoyo es importante y también esta disciplina a la cual se le dio un encuadre académico, al menos, que es el coaching, y trata de orientar al nadador, encuadrarlo, hacerlo entender que no es tan solo llegar a un tiempo, es disfrutar del proceso. Si no disfrutamos del proceso, que es lo que dura el 99% del tiempo que nos ocupa; si no armamos ladrillo por ladrillo, pared por pared, no va a salir y tampoco lo vas a disfrutar. Si no ves esas cuestiones y no disfrutás de la construcción del resultado final la podés pasar muy mal, te conviene hacer otra cosa.

- ¿Cuál es la edad óptima?

- A partir de los 9-10 años desarrollar una base aeróbica poderosa. Son chicos que están una hora y media dando vueltas en la pileta, con poca pausa, que por ahí llegan a cumplimentar unos 2400 metros por hora y los más grandes llegan a unos 3 kilómetros por hora. A los 12-13 años, no digo explotar en los tiempos, pero el motor aeróbico tiene que estar aceitado, después le agregamos potencia cuando las chicas se desarrollan, cuando los varones tienen signos de maduración sexual adecuado, empiezan con fuerza y potencia. Pero lo que es el desarrollo del motor aeróbico, transporte y consumo de oxígeno, eso se empieza a trabajar a los 9-10 años y lo podemos hacer en natación porque estamos en un medio que no tiene impactos en articulaciones o tendones como sí puede pasar en el pedestrismo, por ejemplo.

“No hacemos natación más allá de los 17-18 años porque cuando cumplen esa edad todos hacen algo, son muy pocos los que se quedan en la ciudad y la actividad se interrumpe. El único que decidió hacer un impasse en su carrera universitaria y la empezó después de terminar su carrera de nadador fue Andrés González y pudimos llegar a las Olimpiadas”, explicó Gaviglio.

- O sea es el desarrollo deportivo pero también una enseñanza de vida.

- Esto a la larga se termina convirtiendo en una escuela de vida más que en la práctica de un deporte, porque las herramientas que ellos vivencian desde muy temprana edad tienen la posibilidad de transferirla en otros aspectos de la vida. Han pasado más de 500 nadadores en el Sport, estamos muy conformes porque hemos sido parte de la construcción de excelentes ciudadanos, algunos fueron mejores nadadores y otros no, pero la mayoría son excelentes ciudadanos.

Sobre Malena Santillán. “Hay que ser prudentes y no crear falsas expectativas, tengo el caso de Malena que es un talento extraordinario y lo está apoyando en la manera que está entrenando, tiene una contextura fantástica con una proyección de 1,82 metros de altura y 1,85 metros de envergadura de brazos, cosas que tiene a favor. Pero tiene 13 años. Ahora va a ir a un Sudamericano y va a competir con chicas de 14 y 15 años, en los 800 metros rompió el récord y les ganó a todas las chicas de 13 a 18 años. Hay para ilusionarse, pero hay que ser extremadamente prudente porque esto es largo. Tiene que explotar a los 16 años, tiene que estar a las puertas de algo grande y después la carrera puede llegar a durar mucho más, pero todo depende de ella si va a seguir y un montón de otras cosas”, comentó Gaviglio.

La natación en el Sport, una escuela de vida
Los protagonistas

Son diez los jóvenes que participan en el grupo competitivo, con distintos niveles, pero los horarios y la carga varían de acuerdo a las competencias que haya. Algunas veces, se levantan a las 5 de la mañana para entrenar, van a la escuela y a la tarde vuelven para continuar con los entrenamientos.

Ellos son: Paula Toledo, Miranda Boc-Ho, Agustina Gay, Belén Silvano Ruatta, Malena Santillán, Luca Viotto, Nicolás Tríbolo, Nicolás Maggi, Lautaro Giordano y Matías Guevara.

“Lo que implica ser nadador es mucho esfuerzo, mucho entrenamiento y no es solo entrenar todos los días sino también antes de los torneos hay doble turno. No tenemos vacaciones como tiene el resto, es un gran sacrificio, pero mientras lo disfrutamos”, contó Agustina Gay, quien tomó la posta para contar sus experiencias en el grupo competitivo.

Y agregó: “Te llena cuando son buenos resultados, cuando los resultados no son los esperados e hiciste tanto sacrificio para que después no te vaya como lo planeaste, no sé si frustra, pero molesta y te sentís mal con vos mismo porque tuve que levantarme a las 4 de la mañana para entrenar. Pero tenés que hacer este esfuerzo, siempre tenés que hacer más del resto para sobresalir”

Tiempo atrás, el nadador Andrés González le dijo a este medio que para él no había sido un sacrificio hacer todo lo que hizo para llegar a los Juegos Olímpicos, sino que en realidad quienes habían hecho el esfuerzo fueron sus padres para acompañarlo. Él solo persiguió sus sueños.

Con respecto a ese apoyo, Toledo contó: “Mis padres me motivan, es la primera motivación, pero que ellos vean lo que hacemos y lo que conseguimos es también agradecerles por el esfuerzo que hacen por nosotros”.

“En mi caso, más allá de la motivación, los nacionales en los que participé son en otras provincias y los que me llevan son ellos, es importante que te acompañen todos los días en cada entrenamiento porque hacerlo solo cuando sos chico es imposible”, señaló Gay.

Por otro lado, Nicolás Tríbolo asumió la voz entre los varones y expresó: “Ser nadador del Sport es muy importante, la mayoría venimos de San Isidro y allá no teníamos la misma exigencia y el mismo entrenamiento. Es un deporte muy individual y juega mucho la cabeza, podés tener el cuerpo de alta categoría, pero si no tenés cabeza no vas a llegar a ningún lado. En lo social siempre charlamos y socializamos, estar en un grupo como el nuestro fortalece para sacarse los miedos, las dudas. Es individual, pero afuera es muy sociable”, indicó.

La natación en el Sport, una escuela de vida