Barrio Jardín, el club que no baja los brazos. Fueron desalojados en octubre de 2018 y perdieron su lugar que lo había albergado durante más de 50 años, no obstante Estrella del Sur les prestó la cancha para que puedan ser sedes del Nacional, pero el temporal otra vez puso piedras en el camino.

Sin embargo, Barrio Jardín no cedió ante las dificultades. Los padres de la categoría 2006 se reunieron junto a un grupo de trabajo de Estrella del Sur y pusieron el predio en condiciones en menos de 15 días.

Rubén Gudiño, uno de los papás, contó con detalles cómo se organizaron para no perder la sede. “Nosotros tuvimos que dejar nuestras instalaciones y el presidente de Estrella se comunicó con el presidente de Barrio para ceder la cancha y que podamos ser sedes del Nacional”, indicó.

“Con el temporal que tuvimos, llegamos a las instalaciones y nos encontramos con miles de problemas: árboles caídos, tejidos, problemas de agua, todas las instalaciones destrozadas. Entonces nos juntamos entre los padres de la categoría 2006, junto a los presidentes de ambos clubes y decidimos encarar la situación para ver si podíamos llegar a término al Nacional, así que empezamos a trabajar. Llegamos con lo justo, habrá algunos detalles, pero hicimos lo que pudimos”, comentó Gudiño.

Horas extra por los pibes

Manos a la obra

“De Barrio Jardín fueron casi todos los padres, veníamos siempre después de las 6 de la tarde, cuando salíamos de nuestros trabajos, y completábamos con lo que podíamos. Tres o cuatro horas por día”, señaló.

“Algunos padres pidieron las vacaciones anticipadas para venir a trabajar acá, como es el caso de Véliz que conoce de electricidad y realizó todos los trabajos de iluminación que faltaban”, contó.

“Nos dividimos en grupos, arreglamos la cancha, las áreas, el tejido y de esta manera fuimos trabajando junto a la gente de Estrella, que ellos se dedicaron más al salón porque el temporal les sacó el techo, el tanque, hicimos dos o tres grupos y cada uno trabajó en distintas cosas”, precisó.

Horas extra por los pibes

Un orgullo

“Esto no trae ningún beneficio económico para nosotros pero la satisfacción es ver a nuestros hijos en el Nacional y a los demás chicos que también vienen a divertirse. Que vean que se puede seguir después del desalojo es un gran orgullo para mí y para los demás padres, por eso lo hacemos”, puntualizó Gudiño.