Guadalupe Salavagione tiene 15 años. Actualmente con competencias de nivel internacional, su carrera comenzó cuando tenía cinco, nadando en los torneos de verano.

A partir de 2011, su proyección cambió cuando empezó a nadar y entrenar en San Francisco. Dos años después de hacerlo, y de competir a nivel provincial, Salavagione se federó promocional. Bajo esta modalidad, la adolescente participó en dos campeonatos en Rosario en el 2014.

Al año siguiente, consiguió federarse a nivel nacional logrando además en la ciudad santafesina alcanzar el récord en 50 metros pecho y ganando en 50 y 100 metros de la especialidad.

En Estados Unidos

En junio, Salavagione representó al país en Miami, Estados Unidos. La joven participó en pecho, combinado y espalda.

En pecho, entró en dos finales. Sin embargo no pudo seguir compitiendo a causa de una deshidratación.

Más allá del infortunio en el país norteamericano, la joven de Freyre se mantiene enfocada en su objetivo a futuro y seguir en el camino de la natación paso a paso.

A Estados Unidos llegó a través de una invitación, y tanto su padre Alejandro, como su madre, Nancy Toso, no dudaron en que “Guada” esté presente en el torneo, apostando al futuro por su hija. Es de destacar, también, que en esta disciplina los gastos son costeados por ellos mismos.

En la semana

En la actualidad, la adolescente entrena de lunes a viernes. Por la mañana asiste al cuarto año de la escuela secundaria y a las 13, cuando sale del colegio, almuerza, descansa, y parte hacia San Francisco para cumplir con el entrenamiento de tres horas. La joven realiza gimnasio de 16 a 17 tres veces por semana, y luego natación de 17 a 19.

Al regreso, cuenta, se pone al día con las actividades de la escuela.

Entrenamientos especiales

La prueba más cercana para Salavagione es el Torneo Nacional del Verano. Para una competencia de ésta índole, la freyrense se entrena de manera muy especial y con mucho esfuerzo.

El entrenamiento es muy duro y sacrificado, ya que su jornada arranca muy temprano. La nadadora se levanta 4.30 para viajar a San Francisco, donde entrena de 5 a 7 para regresar a Freyre y cumplir con sus tareas escolares. Al finalizarlas almuerza y nuevamente viaja a la localidad vecina para seguir con la rutina. Por el lapso de dos meses realiza estas prácticas, acota su papá, quien es el encargado de llevarla y traerla.