El pádel se transformó en los últimos años en un deporte que generó una gran cantidad de adeptos a nivel nacional, pero principalmente en San Francisco (donde fue furor allá por la década del 90). La llegada de la pandemia complicó el desarrollo de varios complejos en la ciudad y puso en jaque el trabajo de muchas personas que viven de esta actividad.

Sin embargo, después de la tormenta parece salir el sol para aquellos que decidieron apostar por este deporte. Víctor Acuña, es un vecino de la ciudad que trabajó por casi 19 años en el rubro metalúrgico, desde el año 2010 comenzó a jugar al pádel y se enamoró de este deporte el cual transformó desde 2019 en su sustento y modo de vida. Restauró las canchas del predio de La Bancaria y de Banco Nación para desarrollar dos cómodos complejos.

"Empecé en 2010 a jugar al pádel, como todos, íbamos a jugar a varios complejos y notaba una falta de atención en el post partido. Yo siempre jugué al fútbol y me extrañaba que no se explote el post partido, en ese momento trabajaba en una metalúrgica en la cual estuve por 19 años. Como venía del ambiente del fútbol amateur y hay mucho tercer tiempo, surgió la idea entre amigos de pensar en un complejo con atención al 100%", explicó.

El hombre contó que esa no fue una simple idea al pasar. Quedó pensando y analizando la situación, pasaron los años y llegó un momento de incursionar en el rubro, de probar. "No tenía el dinero para arrancar con una cancha nueva así que empecé a ver si podía restaurar una, primero fui a La Bancaria y al principio no pudimos empezar ahí hasta que me comentaron que en el predio de Banco Nación había unas canchas que estaban deterioradas. Fui a hablar con ellos, les propuso que yo restauraba la cancha y luego la explotaba para recuperar el dinero", comentó. Así comenzó esta aventura para Acuña. 

El pádel como modo de vida: renunció a su trabajo y restauró tres canchas

Manos idóneas

Tras concreta el acuerdo, Acuña puso manos a las obras y comenzó la restauración gracias al conocimiento que tiene en el trabajando en el rubro metalúrgico. "Restaure el piso, la estructura metálica y la pared. Me largué a hacer todo eso mientras trabajaba en la fábrica, salía a las 4 de la tarde y me iba al club. Una vez restauradas, empecé haciendo énfasis en el tercer tiempo, en la atención, en el asado o en lo que quieran los jugadores para después del partido. Empezó a venir más gente y tenía siempre ocupadas las canchas. Pero claro, no tenía una cantina con techo, tenía un kiosquito de chapa; junté un dinero ofrecí una nueva inversión para el club y ahí empecé con peñas y asados. Anduvo muy bien y seguí por el mismo camino hasta que llegó el punto que era bastante bueno el ingreso para dedicarme de lleno. Renuncié a la fábrica e hice una cancha nueva de blindex en 2019", indicó.

Pero llegaron tiempos difíciles. La pandemia y el cierre de actividades afectó de lleno su trabajo. "Fueron meses duros", contó y decidió apostar por más. "Cuando volvemos de la pandemia había mucha gente que quería jugar, mucha gente de otros deportes empezaron a jugar al pádel surgió la oportunidad de hacer una nueva cancha", comentó.

Con la misma impronta, volvió a La Bancaria para tratar de recuperar las canchas que en ese momento eran utilizadas para otra actividad. "Le levanté los pisos y volví a hacer lo mismo que hice en Banco Nación, pero esta vez en dos canchas. Restauramos paredes, hice yo las estructuras por mi oficio de metalúrgico y con eso abaraté mucho el costo, sino era imposible meterme en esto", explicó.

El pádel como modo de vida: renunció a su trabajo y restauró tres canchas

Un deporte leal

Acuña es feliz en su trabajo y eso no es poco. Tiene la colaboración de su familia y de vez en cuando aprovecha para jugar algún partido o bien para completar parejas si alguien se queda sin compañero. 

"Hice varios deportes de manera amateur o recreativa y conocí el pádel cuando tenía 30 años. Había llegado a un punto donde en el fútbol amateur se pegaba mucho, el árbitro a veces era muy permisivo y descubrí que en este deporte es todo lo contrario. No hay árbitro, cuando hacés una falta la cobrás vos, nadie está tratando de sacar alguna ventaja y viniendo del fútbol, donde uno siempre esta tratando de sacar ventaja, esto es muy lindo. A mucha gente le pasa lo mismo, lo sé porque charlo con mucha gente grande que viene a jugar y con jóvenes también, muchos pasan por la misma situación", explicó.

Y agregó: "Para los chicos es un deporte bárbaro porque uno como padre acá no tiene que renegar para ver si tu hijo juega o no, como pasa en el fútbol donde puede jugar de suplente o 5 minutos porque quizás no tiene tantas condiciones. Acá no pasa nada de eso, el chico juega todo el partido sea bueno o no y juegas todos los partidos, nunca se queda con las ganas de jugar".