Los familiares de los rugbiers cerraron sus redes y dejaron de trabajar

Más información 16 de febrero de 2020
Desaparecieron de los lugares que frecuentaban y hasta dieron de baja sus teléfonos fijos. La ciudad de Zárate sigue atravesada por el dolor.
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El club Arsenal de Zárate, donde jugaban los rugbiers acusados de matar a golpes a Fernando Báez Sosa.

¿Cómo viven hoy las familias de los rugbiers imputados por el crimen? Las familias de Juan Guarino y Alejo Milanesi, los dos liberados por falta de certeza en las pruebas recolectadas, se refugian en sus barrios privados a la espera del proceso. Prefieren ser discretos y evitar declaraciones. Tan solo 800 metros de distancia separan El Casco Country Club de otro barrio, Altos del Casco. Los residentes no entienden y se muestran consternados. Muchos, les guardan respeto. Otros revelan su fastidio. Coinciden en que puertas adentro nunca sucedió un episodio fuera de lo regulado por las normas de convivencia.

“Es muy difícil todo esto. Tengo que ayudar a rearmar a mi hijo. Él no hizo nada, pero el golpe es muy grande. Está triste y desorientado”, le dijo el padre de Guarino a este diario cuando intentó contactarlo. Los vecinos cuentan que ya no salen tanto como antes.

“Era común verlos al menos tres veces al día. Iban a diferentes actividades”, señalan en el puesto de seguridad. La realidad cambió. Ahora, suelen abandonar su casa temprano y regresar luego de varias horas. No piensan en mudarse, a pesar de los rumores. Se dice que no hay aflicción más grande que recordar la felicidad en tiempos de miseria. Pero las fotos que muestran a Juan Pedro disfrutando con su entorno familiar, publicadas en su red social, causaron la indignación de sus pares. Y las redes sociales de varios de los involucrados, de buenas a primeras, fueron cerradas. 

Las familias de los 8 rugbiers detenidos con prisión preventiva confirmada también conviven en una especie de Noveno Círculo del Infierno de La Divina Comedia. Arrastrados por las circunstancias, debieron cambiar sus rutinas. “Se los ve poco”, aseguran los comerciantes. Ya no toman el café que acostumbraban en la Costanera ni frecuentan los comercios donde se los veía a diario.

Rosalía Zárate, la madre de Máximo Thomsen, era hasta el viernes la secretaria de Obras Públicas del municipio de Zárate.

Rosalía Zárate, la madre de Máximo Thomsen, era hasta el viernes la secretaria de Obras Públicas del municipio de Zárate.

Los vecinos desconfían de que Rosalía, la madre de Máximo Thomsen, se haya desvinculado de su puesto en la Secretaría de Obras Públicas de la Municipalidad. Trascendió que renunció a su cargo como funcionaria, pero hay quienes afirman que trabaja desde su casa hasta que la situación se normalice.

La familia Pertossi cerró sus talleres de autos y motos.En el barrio se comenta que el padre arregló una indemnización con la empresa Toyota para renunciar a su cargo. Varios familiares dieron de baja sus teléfonos fijos. Fuera de servicio anunció la operadora cuandoClarínintentó comunicarse. Los timbres de gran parte de sus domicilios tampoco funcionan. Fueron arrancados y pegados con cinta.Las persianas permanecen bajas.

Mientras los padres de Fernando Báez Sosa enfrentan el dolor con marchas y abrazos públicos, rodeados de los amigos del chico asesinado, los padres de los imputados se encierran cada vez más imposibilitados de explicar lo inexplicable. 

La herida que lastima a la ciudad del noroeste bonaerense no cicatriza. Predomina el dolor ante la falta de respuestas por parte de la Municipalidad. No hubo comunicado ni condolencias para los padres de Fernando. “Dejan marcado a Zárate. Pero no somos todos iguales”, se queja un grupo de jóvenes mientras camina por la costanera.

Fuente: Clarín

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