Bordar y tejer los nombres de las víctimas: una "potente" manera de visibilizar los femicidios

Más información 24 de noviembre de 2019
En Argentina, el grupo pionero fue Bordamos por la Paz Córdoba, creado en 2012, cuando un grupo de activistas decidió replicar en esa ciudad la experiencia de la agrupación pacifista mexicana Bordamos Feminicidios.
bordado

Madres que conjuran el dolor de la ausencia bordando colectivamente el nombre de sus hijas, familiares que se juntan a tejer como pretexto para que la conversación fluya y libere, activistas que reciben el nombre de una desconocida para bordar y lo acunan como si de una hermana perdida se tratara: todo eso y más generan organizaciones como "Bordamos por la Paz", "Atravesados por el Femicidio" y "Bordando Feminismos".

"Bordaba el nombre de mi hija y se me caían las lágrimas", contó a Télam en la víspera del Día de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, Marcela Morera, la madre una joven de 22 años asesinada en 2015 en La Matanza por su pareja cuando cursaba dos meses y medio de embarazo.En su cuadradito violeta que junto al de otras 68 víctimas integra la bandera violeta de "Atravesados por el Femicidio", su madre bordó "Julieta Mena y su bebé".

En Latinoamérica, las organizaciones que optaron el tejido o bordado como dinámica y soporte de protesta y visibilización, surgieron en los países más afectados por esta forma extrema de violencia de género, como México -donde desde 2012 funcionan el colectivo Bordamos Feminicidios- y Guatemala -donde desde 2012 existe "Bordamos para no olvidar".

Por su parte, la carta de presentación del colectivo "Tejiendo Feminismos"que surgió en enero de este año fue la "Bandera Warrior (Guerrera)" con la que marcharon en el Encuentro Nacional de Mujeres de La Plata.

Victoria Zapata, cofundadora de la organización, dijo: "Recuperamos una práctica ancestral, como es el tejido, pero en clave feminista para discutir un sistema de poder concreto, que es el sistema patriarcal".

Zapata destacó además que como recurso "tiene muchas aristas", como el "intercambio intergeneracional" entre mujeres mayores que en estos encuentros les enseñan a las más jóvenes a tejer o a bordar; o como el "espacio intimista" que se genera en torno a estas actividades manuales que "favorece el diálogo"; o como el impacto que produjo en algunas conocer la historia detrás del nombre asignado para bordar, "que estuvieron semanas para poder escribir".

"La bandera terminada nos produjo sentimientos contradictorios: por un lado, '¡qué potente!; pero, al mismo tiempo, 'mirá cuántas nos arrancaron!', porque eran metros y metros de nombres de mujeres que podrían estar alzando la voz con nosotras", dijo.

"Mañana vamos a estar con nuestra intervención frente al Congreso de 11 a 17, donde además de nuestra bandera violenta, habrá un paño con las imágenes y una hilera de cruces con los rostros de las chicas", contó Morera.

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