Memoria, Verdad y Justicia: un grito que se multiplicó y copa las calles

Local 24/03/2019
En San Francisco los familiares de desaparecidos comenzaron durante la misma última dictadura a reunirse en pequeños grupos tratando de saber sobre sus seres queridos. Con el correr de los años se fueron sumando agrupaciones y sindicatos. Hoy también lo hacen los jóvenes. La historia de un movimiento que sigue clamando “Nunca más”.
dia de la memoria (2)

La comisión Memoria, Verdad y Justicia San Francisco nació de un conciliábulo de pocos familiares de personas desaparecidas en la última dictadura cívico-militar-eclesiástica de 1976. Comenzó con un sinnúmero de preguntas sin respuestas y de búsquedas en la más íntima soledad.

Edelveis Almada y Guillermo Peretti fueron dos de aquellas personas que entre las sombras y golpeando puertas comenzaron a hacer preguntas incómodas a la Justicia local que les daba la espalda una y otra vez.

“Desde la desaparición de nuestros familiares comenzamos a reunirnos con otros familiares de desaparecidos. Mi padre y el padre de Guillermo (Peretti) ya habían iniciado sus incontables sus búsquedas”, recuerda Edelveis.

En aquellas primeras reuniones el miedo y el temor ante lo que pudiera pasar siempre estaba presente. “Cuando empezamos con Guillermo a pedir respuestas judicialmente tuvimos el rechazo y la resistencia de los jueces de los Tribunales locales que habían actuado durante la dictadura”, sostiene Almada.

La Comisión Memoria, Verdad y Justicia San Francisco nace recién orgánicamente en 1996, con el apoyo de sindicatos y partidos políticos.

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Edelveis Almada y Guillermo Peretti, familiares de personas desaparecidas en la última dictadura militar.


¿En 1996 el miedo se había disipado?

Edelveis: No sé si habíamos perdido totalmente el miedo, nosotros sabíamos que había mucha gente que estaba en la calle reclamando y que por otra parte con las leyes que comenzaron a surgir por la presión social teníamos herramientas para reclamar justicia.

Guillermo: El mérito fue de las Abuelas de Plaza de Mayo, no sólo por luchar y reclamar por los desaparecidos, sino también por trabajar incansablemente e inaugurar herramientas históricas  que fueron utilizadas como ejemplo por el mundo, como el caso del Banco de datos genéticos para la identificación de personas.

¿Cómo vive cada uno la llegada de esta fecha?

Edelveis: Cada uno lo vive de forma particular, para mí cada mes de marzo tiene una significación especial porque el 2 de marzo mi hermano (Elvio) cumplía años y siempre fuimos una familia de festejar mucho cada cumpleaños o celebración. A él se la llevaron con 21 años en diciembre de 1975. Desde la desaparición de mi hermano comenzamos a buscarlo y fue una lucha que tuvimos muy grande, especialmente mi padre y yo como estudiante universitaria. En el año 1980 me encuentro con Guillermo y su padre que también habían estado haciendo las búsquedas de sus familiares.

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Guillermo: En cierto modo los familiares tratábamos de tener algún vínculo porque la lucha de la Comisión por los derechos humanos era más conocida en el extranjero que aquí. Cuando secuestran a mi hermana (Nora) tenía 16 años, iba al Colegio San Martín, y a pesar de que han pasado 43 años no puedo olvidar nada de lo viví en esa época. Mi hermana y su marido fueron secuestrados en una casita al lado del club El Ceibo el 12 de mayo de 1976.

¿Nunca tuvieron certezas de dónde podrían estar los restos de sus familiares?

E: Nunca tuve noticias, salvo de relatos de otros familiares de desaparecidos que nos encontrábamos en medio de la búsqueda y que me decían que mi hermano podía haber estado en Campo de la Ribera. También hablando con otros sobrevivientes me contaron de relatos de torturadores que decían que ‘a esta altura Elvio Almada estaba mirando los rabanitos del lado de abajo’. Y habían pasado tres meses de su desaparición. Pero lo más triste es que mi padre y mis tías que tanto lo buscaron nunca pudieron saber ni velar sus restos.   

G: En todos estos años uno se encontró con todo ese tipo de detalles. Pero nunca supimos el destino final de los cuerpos de nuestros familiares. Mi hermana y cuñado estuvieron en La Perla y sus casos fueron parte del megajuicio a los militares que se realizó en Córdoba.

Cada conmemoración del 24 de marzo despierta aceptación y enfrentamientos en redes sociales, ¿qué le dirían a esa gente que no entiende sus reclamos?

G: Para mí personalmente no es una cuestión de plazos, ni de tiempos, hemos visto que a los nazis se los buscó y juzgó cuando tenían 90 años. No es un tema local sino mundial buscar la justicia y la verdad. Creo que hay desconocimiento, hay ignorancia, rechazo e ideología política contraria, una mezcla de cosas y las redes sociales están generando opiniones muy diversas en un tema como los derechos humanos donde no debería haber división. Quién no puede querer que haya justicia contra aquellos que torturaron, mataron y robaron bienes. Porque aquí fue el Estado, que era la ley, el que utilizaba los medios y bienes públicos, hasta la luz para torturar y matar personas. Y mucha gente evidentemente no lo quiere entender.

E: Creo que a esos comentarios en las redes no es ni siquiera digno de que se les responda, a pesar del dolor que nos provoca. Nosotros respondemos con educación. Los que no han vivido la dictadura más cruenta de la historia y que no los han educado en esa postura de defender los valores de verdad y justicia, creo que se les responde con educación. Por eso damos charlas en las escuelas, para que sepan qué es lo que se ha vivido. Y creo que lo que más nos reconforta es que la juventud nos acompañe en todas las actividades por el 24 de marzo.

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 “El que no vivió la dictadura no sabe lo que no es tener libertad de elegir una película para mirar, de leer cualquier libro o de no poder ingresar a la facultad sin que te pidan los documentos”. Guillermo Peretti.

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