Preparar una materia en diciembre o febrero con un profesor particular puede costar hasta dos mil pesos. Los precios por hora rondan entre los 50 y 140 pesos, según la asignatura y el docente. Pero no todos tienen esta posibilidad.

Para aquellos que se llevaron materias y debieron o deben rendirlas este mes, existe un grupo de jóvenes sanfrancisqueños que eligió usar parte de su tiempo para darles una mano con el estudio. Todos los días en el centro vecinal de barrio Hospital (Av. Malvinas y Dominga Cullen), de 8:30 a 11:30, el mate pasa de mano en mano como los apuntes y resúmenes que los profes le preparan a los chicos que quieren aprobar sus materias pendientes.

Matías Córdoba está a punto de recibirse de profesor de Historia y fue quien pensó en llevar adelante esta iniciativa, que quiere continuar a lo largo del año: “No todos los papás pueden pagar un profesor particular y pensando que muchos chicos no se presentan a rendir porque no tienen quién los prepare, se me ocurrió darles una mano. Si no pudieron regularizar la materia en el año es muy difícil que aprueben un examen escrito y oral si no tienen ayuda”, reflexionó.

Más ayuda

Enseguida se sumaron Mayra Bailone y Romina Juárez, compañeras de Matías en el profesorado. A través de Facebook y con folletos en comercios de la zona del barrio se hicieron conocer y de esa forma comenzaron a llegar los estudiantes en busca de ayuda. En poco tiempo juntaron alrededor de veinte.

“En la urgencia por empezar a enseñar nos dimos cuenta de que Historia era una de las materias que menos se llevaban los chicos, por lo que debimos ampliar la convocatoria para sumar más colaboradores”, explicó Bailone. Faltaba gente que conozca de números, fórmulas químicas, inglés y ciencias naturales. Así se sumaron Laura Gattino y Yamila Bustos.

Más que aprobar

Rocío tiene 16 años y fue la primera en llegar. Es la que arma el mate y lo ceba mientras prepara Lengua y Geografía: “Me enseñan bien, los profes saben explicar con palabras que yo puedo entender. En la escuela te explican las cosas como están en los libros y a veces es difícil comprenderlas”, definió la adolescente.

Romina Juárez, otra de las profes, llega con sus dos pequeñas hijas al centro vecinal: “Somos una gran familia”, expresa entre risas. Para la joven que estudia también en el Profesorado de Historia el problema no está solamente en los alumnos que se llevan materias. “Son pocos los docentes que tienen ganas de motivar a los chicos. Les dan un libro pero no los hacen razonar y comprender lo que están leyendo”, criticó.

Romina contó que cuando Matías le comentó el proyecto no dudó en sumarse: “Me gusta ayudar a los chicos, que aprendan y enseñarles de otra forma. Y que luego no pasen el examen solamente sino que les quede lo que estudian”.

En el mismo sentido piensa Laura Gattino, cuyo fuerte es Química, aunque como no le cuesta hacer números brinda más ayuda en Matemáticas: “Vi la publicación en Facebook de que faltaban colaboradores y decidí sumarme porque tengo libre algunas mañanas”, declaró.

Seguirlo

Bailone explicó que la idea es seguir todo el año dando apoyo escolar pero además extender el proyecto para que los chicos se desarrollen culturalmente a través de la lectura, la música, la escritura: “Claro que esto depende de que se sume gente que también quiera aportar su granito de arena”, aclaró.  Además aquellos que tengan conocimientos en Biología, Lengua y Matemáticas pueden sumarse.

“Queremos continuarlo todo el año para que los chicos puedan regularizar la materia en época de clases y no esperen a último momento para aprobarla”, resaltó Córdoba, quien aseguró que la mayoría de los estudiantes que recibieron ya pasaron de año pero quieren sacarse las materias y comenzar bien el año.